MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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La visita de Claudia Sheinbaum Pardo a Tlaxcala este fin de semana solo sirvió para evidenciar que le falta información o le sobra diplomacia; cualquiera de las dos es una pésima señal para una mandataria federal a quien se le confió tomar decisiones frías y basadas en su responsabilidad, no en afectos o cálculos políticos.

Su llegada coincidió con un anuncio importante para los pueblos originarios, y en Tlaxcala el único lugar donde se les ocurrió aterrizar fue San Pablo del Monte, donde en las últimas semanas se han exhibido casos de desapariciones, tráfico de influencias y una pésima gestión de gobierno municipal.

San Isidro Buensuceso no pierde su relevancia por los antecedentes deplorables de la alcaldesa Ana Lucía Arce Luna, pero había otras geografías donde se pudo haber realizado el mismo anuncio y evitar la exposición negativa a nivel nacional, que incluyó críticas al “ecoparque”, un proyecto que implica dañar La Malintzi para enriquecer a unos pocos sin aportar un poco, o nada, a ese pulmón natural.

Sin embargo, durante su visita a Tlaxcala, Sheinbaum omitió un dato que habría permitido medir los afectos del pueblo tlaxcalteca hacia una de las familias y nueva dinastía que más beneficios ha obtenido de esta entidad: el nombramiento de Marco Antonio Mena Rodríguez, exgobernador del PRI, como cónsul de México en Los Ángeles, California.

Y es que, como ahora se sabe, el último primer gran priista, Marco Antonio Mena Rodríguez, tiene un pie en Morena tras ser designado cónsul general en San Francisco, California, según lo anunció el canciller Juan Ramón de la Fuente la semana pasada.

Por eso digo que Sheinbaum es una presidenta o muy desinformada o excesivamente diplomática, porque el hombre que designará para resolver los problemas políticos y administrativos -que es algo que de ha evidenciado en los consulados- no garantiza control, ni mejoras, sino todo lo contrario. Permítame explicarle.

Hace algunos días, la propia Sheinbaum declaró: “Hubo un problema de unos días, se retrasó el pago para algunos trabajadores de los consulados. Se resolvió; era un problema administrativo por un nuevo esquema que está implementando el Gobierno federal, pero no volverá a ocurrir, todos tendrán sus recursos a tiempo”.

Esto ocurrió cuando trabajadores del Consulado de México en Sacramento, California, cerraron las puertas de la sede diplomática por el impago de sus salarios, que debieron depositarse a fines de marzo.

El viernes siguiente, esos mismos inconformes realizaron una protesta. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que había agilizado las transferencias a todos los empleados de la red consular en el vecino país. Este problema de impago ocurrió antes de que la presidenta presentara un informe sobre la evaluación de los servicios consulares en Estados Unidos.

Días después, ya siendo 1 de abril, Sheinbaum reveló que había enviado equipos encubiertos de funcionarios a los consulados para evaluar los servicios ofrecidos a los connacionales.

La mandataria explicó que estos servidores públicos, haciéndose pasar por paisanos, realizaron trámites para enviar reportes detallados que ella revisa personalmente como parte de la evaluación del desempeño de los cónsules y sus equipos. (aquí varios pensamos lo mismos: ¿y si este mismo ejercicio lo aplica en algunos gobiernos para ver a quién le falta trabajo y sensibilidad social?).

Semanas después de esta tarea de “espionaje”, la jefa del Ejecutivo insistió en que las revisiones podrían derivar en la remoción de cónsules. ¿Y qué creen? Efectivamente, Marco Antonio Mena Rodríguez, nuestro exgobernador, fue uno de los beneficiarios de estas designaciones.

“Ya tenemos el diagnóstico, y creo que este mismo mes de junio presentaremos una visión integral, también con nuevos cónsules en algunos lugares. Lo más importante para nosotros es la protección, el apoyo y todo lo que requieren nuestros hermanos y hermanas migrantes”, manifestó.

Si Sheinbaum supiera que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) tuvo serias dudas sobre el destino de cientos de millones de pesos que Mena Rodríguez no pudo comprobar durante su administración como gobernador de Tlaxcala (que por cierto de vio beneficiada con el Covid-19 para hacerse de varios cientos de millones sin necesidad de aclarar su destino), o que fue el mejor suscriptor de Netflix porque pasaba más tiempo frente al televisor que atendiendo a sus funcionarios, o a los munícipes que le pedían audiencia, no lo estaría enviando al consulado para “mejorar” la protección y el apoyo a “nuestros hermanos y hermanas migrantes”.

Al final, los conflictos entre Estados Unidos y México han retrasado el relevo en el consulado que Mena Rodríguez asumiría al otro lado del Río Bravo, por lo que no podemos dar por hecho este movimiento estratégico que en lo político le significa muy poco a Sheinbaum o a Luisa María Alcalde.

Sin embargo, es casi un hecho que el último gobernador priista llegará al gobierno federal de la 4T, por lo que aquello que Mariano González Zarur dijo, en tono sarcástico durante el aniversario luctuoso de Emilio Sánchez Piedras, resulta cada vez más cierto: el 90% de Morena en Tlaxcala es el PRI. ¿con la llegada de Mena a la federación, alguien lo podría poner en duda?

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