Tarde, pero al fin Alfonso Sánchez García comprendió que no tenía ninguna posibilidad de alcanzar la candidatura del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) al Senado de la República. Y, junto con él, su papá, el ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya, quien era su principal promotor para alcanzarla.
Pero, incluso, más que comprenderlo, lo supo de las altas esferas que dirigen el partido y Palacio de Gobierno, eso es seguro. No había ninguna posibilidad de ser el abanderado y encabezar la fórmula que será registrada ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
Pero como su decisión, y la de su padre, es la de buscar la gubernatura en 2027, Sánchez García también determinó no ir como candidato al Senado postulado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Tampoco vio posibilidades de ganar.
La decisión desnuda tres realidades. La primera, que desde Palacio de Gobierno se vislumbra que la coalición “Fuerza y Corazón por México” integrada por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) será la que alcance el segundo lugar de la votación el próximo 2 de junio, ganando el derecho de colocar a su primera fórmula, que estará encabezada por la ex dirigente priista Anabel Ávalos Zempoalteca.
La segunda realidad es que el ex gobernador José Antonio Álvarez Lima será el candidato de Morena al Senado y que buscará su reelección en ese cuerpo legislativo. Eso lo hemos informado aquí en varias ocasiones.
Y la tercera realidad es que confirma los golpes bajos y el lodazal en que se ha convertido el proceso interno de Morena para designar sus candidaturas.
Ya en una oportunidad, el dirigente estatal morenista Carlos Augusto Pérez Hernández, había afirmado que aquellos que se inscribieran en el proceso de selección de candidaturas federales, no podían hacerlo para candidaturas locales. Ya se descubrió que no es cierto y a eso se debe el retraso en el destape de los nombres.
Alfonso Sánchez García, quien no se inscribió en el proceso interno de Morena para buscar una presidencia municipal, buscará la candidatura para la alcaldía de la capital del estado, Tlaxcala.
Por eso es que Morena nunca transparentó su proceso interno, siempre pensando sus dirigentes en la posibilidad de un “cambalacheo” como, todo parece indicar, sucederá.
Habrá que ver qué dicen y como actúan las y los aspirantes que buscan la candidatura por la presidencia municipal de Tlaxcala, entre ellos el rector del Instituto Tecnológico Superior de Tlaxco, Blas Marvin Mora, y la titular del Instituto Estatal de la Mujer, Nidia Cano Rodríguez.
Pero ni siquiera los aspirantes a la alcaldía capitalina tendrán la calidad moral para reclamar. Habrá que recordar las advertencias del mismo dirigente estatal de Morena, Carlos Augusto Pérez, en el sentido de que los funcionarios públicos de los tres Poderes y niveles de gobierno, así como consejeros estatales de este instituto político, que no renuncien a sus cargos, estarían impedidos de participar con candidaturas en las elecciones que se realizarán en junio del próximo año.
Ya se vio que no, a menos que se refiriera a los tiempos señalados en la Constitución Política local. Pero bien sabemos que no. La idea original dentro del partido era que todas y todos los aspirantes a candidaturas actuaran en igualdad de circunstancias, sin los privilegios de ocupar responsabilidades públicas porque se corría el riesgo de que las utilizaran como ventaja.
Aún así, la determinación de Sánchez García de buscar una candidatura en la que no se registró, originará inconformidades. Y el actuar del ex secretario de Infraestructura pudiera replicarse en otras figuras, generando una espiral de inconformidades que pueden afectar a Morena y a sus aliados de cara a los comicios de junio.
Ahí están las consecuencias de permitir que personajes como Lorena Ruíz García, que nada abona a Morena, haya coqueteado con la diputación federal, después con la posibilidad de la alcaldía de Apizaco para finalmente proponer a su progenitor, Reyes Ruiz Peña. Parece que los caprichos cobrarán costosas facturas al proceso interno de Morena y sus aliados.
Las tres de ley… 1- Ayer Rodrigo Imaz y Antonio Martínez Velázquez inauguraron “Fuera de lugar”, obra que es además de llamativa una parte de la personalidad de Imaz quien a muy corta edad rechazó un contrato con el Puebla de la franja para canalizar su energía a la creación de este tipo de trabajos artísticos. El Museo de Arte de Tlaxcala (MAT) es el destino momentáneo de esos balones.
2- Pese a los negativos y reiterados comentarios en contra de este duo, venidos desde algunas páginas “nacionales”, la dupla no se achicó y generó una alta expectativa, basta con revisar las fotos y textos que este día han sido dedicados a la cultura, espacio en el que ambos personajes se mueven. El joven Rodrigo lo hace sin ocupar la figura materna -Sheinbaum- y en eso tiene aún más mérito.
3- El que sin duda estuvo “fuera de lugar” fue Homero Meneses Hernández, titular de la SEPE-USET, pues mientras intentaba bromear y quedar bien con el artista que fue censurado en la UNAM por presentar un trabajo donde hacia mofa por la manera tramposa en la que Enrique Peña Nieto llegó a “los Pinos”, Imaz fue elegante, al igual que Martínez Velázquez y ambos correspondían a la carcajada del burócrata.
Ambos saben que Homero apostó y obligó a sus incondicionales y colaboradores a formarse con Adan Augusto López Hernández, en la campaña interna para definir al candidato presidencial, Meneses Hernández no es canterano, ni reserva en el equipo de Sheinbaum, él siempre es comprado. Lo suyo son los negocios.
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