Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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El mismo gobierno que destrabó el conflicto de la central de abastos, que por más de una década se mantuvo en el olvido, es el mismo que podría resolver el de los ex trabajadores que despidió, injustificadamente, el gobierno de Mariano González Zarur, pero parece que el titular del Cobat no lo ve así.

A Darwin Pérez y Pérez, director general del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala (Cobat), se le están agotando los pretextos y excusas para continuar evadiendo su responsabilidad en el conflicto de ex trabajadores despedidos injustificadamente de este subsistema hace más de una década.

En uno de sus últimos intentos por evitar la ejecución de una diligencia de embargo en las oficinas centrales del Cobat por un laudo de más de 2 millones de pesos, el “brillante” Darwin Pérez inventó un contagio masivo de Covid-19 entre el personal de la dirección general.

La intención: mantener cerradas las oficinas para frenar la acción legal del embargo, pese a que ya habían sido notificados con antelación por la autoridad competente que en estas fechas se realizaría la diligencia.

El pretexto de Darwin Pérez resulta una burla para los ex trabajadores, porque solo evidencia su falta de capacidad y desinterés para resolver el añejo problema que arrastra el Cobat y que desgasta a la administración estatal.

Y si lo que buscaba era ganar tiempo de poco le sirvió, ya que las autoridades que constataron que estaban cerradas las oficinas levantaron el acta correspondiente, donde se asentó como un bien a embargar el predio de San Buenaventura, en el municipio de Papalotla de Xicohténcatl que recientemente adquirió el Cobat.

A estas alturas resulta ridículo que el Cobat anuncie con una simple lona que existe un contagio masivo en sus oficinas. ¿Acaso los trabajadores de oficinas centrales viven en una isla llamada Cobat?.

Que le avisen a Darwin Pérez que desde hace cuatro semanas el Consejo Estatal de Salud derogó el Decreto que establecía las medidas preventivas para contener contagios de Covid-19 en el sector público y privado.

¿La razón? La baja incidencia de casos positivos en el estado y el hecho de que el 97% de la población esta vacunada.

Tal vez, los trabajadores del Cobat son antivacunas y por eso se dio el “contagio masivo” en las oficinas centrales que anunció Darwin Pérez.

¿Por qué sostengo que esta estrategia es un absurdo?, basta revisar los últimos reportes que el Gobierno del Estado emite diariamente para informar el número de contagios y darnos cuentas que Darwin Pérez miente otra vez.

El 1 de mayo las cifras oficiales detallaban solo 18 casos positivos de Covid-19 en Tlaxcala y el pasado 30 de abril apenas se alcanzaban 16 casos.

En la lógica de Darwin Pérez todos estos contagios se registraron entre personal de la dirección general del Cobat, porque de otra manera no se entiende el contagio masivo que se suscitó en el subsistema.

Es decir, todos los contagios que registró el estado entre el 30 de abril y el 1 de mayo se concentraron en el Cobat. De risa y pena ajena.

No sorprende que el director general del Cobat busque engañar a los ex trabajadores, esto siempre ha sido parte de su actuar.

Lo que preocupa es el mensaje que se envía a la sociedad de que los funcionarios pueden utilizar cualquier recurso para evadir la responsabilidad del cargo que ostentan.

Luego de más de 10 años de ser ignorados y maltratados por las administraciones de Mariano González Zarur (por cierto fue durante su mandato que surgió este conflicto) y Marco Antonio Mena, lo mínimo que se merecen los ex trabajadores del Cobat es que se les atienda y escuche.

Y digo, es lo mínimo, porque la solución a este conflicto fue un compromiso que el propio Darwin Pérez estableció con los afectados a cambio de apoyar la campaña de la actual gobernadora Lorena Cuéllar, lo que hasta este momento no se ha cumplido.

Derivado de su limitada capacidad Darwin Pérez no se da cuenta que con actitudes como esconderse y no dar la cara, inventar pretextos ridículos y mentir a los ex trabajadores abona a que el tema se siga utilizando políticamente para golpear al gobierno del estado.

Con sus acciones genera que a la administración estatal se le tache de incumplida e insensible, ante un caso que lleva tanto tiempo empantanado que ha provocado la muerte de un par de ex trabajadores quienes nunca vieron la solución a sus demandas laborales.

En lugar de buscar estrategias para ganar tiempo ante la acción inminente de la justicia, Darwin Pérez debería estar analizando la manera en negociar una liquidación digna y justa para los afectados.

Con sus actitudes, que rayan en lo infantil, debe de dejar de contravenir el discurso oficial de la gobernadora Lorena Cuéllar que está centrado en la conciliación y solución de conflictos.

Si Darwin Pérez piensa que los ex trabajadores despedidos van a desistir en su lucha, que se prepare porque en los siguientes cuatro años que restan del gobierno estatal las protestas y exigencias van a arreciar. Los va hasta a soñar.

La estrategia de los gobiernos priistas de heredar el conflicto sexenio tras sexenio, simplemente no le va funcionar a Darwin Pérez, porque la actual administración apenas va cumplir dos años en el poder.

Ya es momento de que verdaderamente se ponga a trabajar, de no ser así créame que la “bomba” que representa el Cobat no tarda en estallar.

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