MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
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Este domingo con la solemnidad de un congreso a puerta cerrada y aplausos coreografiados, Ariadna se coronó como la nueva presidenta nacional de Morena hasta 2027, algo que estaba anunciado con anticipación. No es su culpa, pero tampoco su mérito y eso lo sabe.

La exsecretaria de Bienestar, hechura política de la Izquierda Democrática Nacional (IDN) del PRD, llegó con discurso incendiario: “En Morena los corruptos no tienen cabida”, “si tienen certeza de corrupción, aunque ganen la encuesta, no serán candidatos”.

Eso suena contundente. Suena a refundación. Suena, sobre todo, a puro teatro porque mientras Montiel agitaba el dedo moral desde el World Trade Center, en gran parte del país el clan familiar sigue operando con total impunidad. Por algo ayer se escuchó: “¡Fuera Ricardo Monreal!”; ¿será que ella si haga limpia?

Ese mismo grupo que llegó prometiendo acabar con el nepotismo y la corrupción priista ha convertido el gobierno estatal de cada territorio que gobierna, en un negocio de parentela: ahijados, exesposos, yernos, parientes cercanos y allegados repartiendo presupuestos, plazas y contratos sin el menor rubor.

Denuncias de peculado, opacidad escandalosa y cientos de acusaciones que en muchos casos saltan a la vista, ¿Y qué ha hecho Morena nacional hasta ahora? Nada. Silencio cómplice, al menos hasta ahora.

Unidad a toda costa, que en Tlaxcala se traduce en cargar con el cascajo mientras se repite el mantra de la 4T. Ángelo Gutiérrez, líder estatal del Partido Acción Nacional (PAN) no tiene empacho en señalarlo, al igual que la diputada Miriam Martínez. ¿Alguien puede refutarles?, ¿alguien puede ocultar la incongruencia?

Montiel promete “trayectoria impecable” y candados. Pero en la práctica, estos candados parecen tener la misma consistencia que las promesas de campaña de 2021: se derriten con el primer chorro de poder.

En Tlaxcala, Morena lidera cómodamente las preferencias rumbo a 2027, pero el electorado no es tonto. La gente ve cómo el discurso nacional de “honestidad” choca frontalmente con la realidad local de un gobierno que huele a impunidad y familia en el poder.

La operadora territorial de Bienestar ahora quiere dar lecciones de moral. La misma Ariadna que salió de la Secretaría que concentró millonarios recursos en programas sociales, mientras en Tlaxcala persisten las quejas de favoritismos y opacidad en su implementación.

A los tlaxcaltecas nos queda claro el doble rasero: en la capital del país gritan “¡fuera corruptos!”, pero en los estados cierran los ojos cuando el corrupto lleva la camiseta guinda y entrega lealtad.

Si Montiel quiere credibilidad, que empiece por Tlaxcala. Que aplique aquí sus famosos candados, porque si los traidores a la patria están afuera, los traidores a los principios están adentro y en Tlaxcala están cómodos, empoderados y muy protegidos.

Veremos si los candados son de acero o, como sospechamos, de simple cartón mojado.

Las tres de ley… Los líderes de la CTM han dado muestras de su decisión política. Ana Lilia Rivera Rivera cuenta ya con uno de los grupos más influyentes a su favor y así lo presumieron en el desfile del día del trabajo.

2- Aquellos que intentan desvirtuar la imagen afirmando que Rivera Rivera se perfila al PRI no pueden estar más equivocados, la connotación es muy distinta y no es otra más que la sumatoria de grupos priistas a la morenista.

3- La burda estrategia de Ricardo Salinas Pliego y su TV Azteca no funcionó. La idea de transmitir contenido contra Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo ayer domingo sonaba bien, hasta que los líderes del PAN y del PRI comenzaron a hacer circular un recordatorio para sintonizar la propaganda del usurero y deudor. Anuncian y presumen mucho sus planes conjuntos.