La defensa del agua en Tlaxcala no la encabezan campesinos apartidistas, al menos en la región oriente destacan dos figuras: Susano Sergio Goiz Espinoza y Miguel Ángel Sevenello Piloni, que aunque descritos como “tlaxcaltecas” eso no corresponde con la realidad.
Miguel Angel Sevenello es originario de Chipilo, Puebla, con operaciones en Cuapiaxtla, Tlaxcala. Lo que sí es cierto es que ambos son empresarios poderosos, acaudalados y exitosos, lo que contrasta con la narrativa de “defensa del agua” para pequeños ejidatarios y productores de granos.
Lo vivido estas últimas horas se enmarca en un ciclo de tensiones agrarias en México durante finales de 2025, impulsado por la iniciativa de reforma a la Ley de Aguas Nacionales (LAN) y la nueva Ley General de Aguas (LGA), presentadas por el gobierno federal el 2 de octubre de 2025.
Aquí mismo le dije que esos “campesinos” que obstaculizaban carreteras con tractores y maquinaria poco común del campesino de a pie, no querían defender tierras o campo, lo que buscan era algo distinto. Bastaron dos semanas para desnudar su verdadera intención: mantener las millonarias concesiones de agua.
Todo estalló cuando se dio a conocer la propuesta de Claudia Sheinbaum Pardo, que busca fortalecer la rectoría del Estado sobre el agua como bien público, prohibir transferencias de concesiones entre particulares para evitar acaparamiento, y garantizar el derecho humano al agua, corrigiendo desigualdades derivadas de la ley de 1992, esa que permitió especulación con títulos de concesión.
Por eso productores y organizaciones como el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Alianza Agrícola Puebla-Veracruz-Tlaxcala, perciben la reforma como una amenaza a sus concesiones de agua para riego agrícola, temiendo criminalización del uso productivo, separación de agua y tierra en herencias/ventas, y mayor burocracia en trámites con la Conagua.
En Tlaxcala, estado con una economía agraria dependiente de cultivos como maíz, sorgo y hortalizas, las movilizaciones se han focalizado en demandas de diálogo directo con legisladores para revertir la iniciativa. No hay de otra quieren negociar directamente.
El gobierno estatal ha priorizado subsidios (550 millones de pesos proyectados para 2026) y mesas de atención, pero las protestas persisten, sumándose a bloqueos nacionales, como los vividos del 24-27 de noviembre con la ANTAC. La ventanilla del PEUA buscó mitigar descontentos con subsidios energéticos, pero eso no frenó la escalada de inconformidades.
Perfil de los Promotores en Tlaxcala: Empresarios Acaudalados con Vínculos al PAN
Los datos destacan a dos figuras clave en la entidad: Susano Sergio Goiz Espinoza y Miguel Ángel Sevenello Piloni, descritos como “tlaxcaltecas” (aunque Sevenello es originario de Chipilo, Puebla, con operaciones en Cuapiaxtla, Tlaxcala). Ambos son empresarios acaudalados, lo que contrasta con la narrativa de “defensa del agua” para pequeños ejidatarios y productores de granos.
Susano Sergio Goiz Espinoza es propietario de ZANAGESS, una de las principales productoras de zanahorias en la región, fundada en 2020; se consolidó como la primera en Latinoamérica por calidad, exportando a mercados premium y eso si es para presumir, es un exitoso empresario, pero está muy lejano a ser un campesino.
Miguel Ángel Sevenello Piloni: Originario de Chipilo (comunidad ítalo-mexicana famosa por lácteos y muebles, con exportaciones a Europa y EE.UU.), opera una empresa de muebles en Ignacio Allende, Cuapiaxtla (Tlaxcala), exportando a Emiratos Árabes, Francia, España, Italia, Alemania, Canadá y Argentina.
Antes de eso, de acuerdo con sus propios allegados, tuvo un negocio lechero con al menos 2,000 cabezas de ganado y un pozo agrícola, pero cambió de giro por “motivos desconocidos”, reteniendo el pozo. Solo el pozo le resultaba de interés.
El exportador de muebles también es simpatizante del PAN, pues presidió el patronato de la Feria de Huamantla durante la administración del Partido Acción Nacional en el pueblo Mágico. Su red en Chipilo-Cuapiaxtla (zonas de alta productividad agropecuaria) lo posiciona como puente entre Puebla-Tlaxcala en esta agrupación.
Estos perfiles exponen una brecha: no son ejidatarios pobres, sino elites agroempresariales con concesiones consolidadas. Su oposición a la reforma —que prohíbe ventas de concesiones y exige autorización federal para cambios de uso— podría motivarse por protección de activos valiosos, más que por “rescate del campo” general.
La Movilización del 2 de Diciembre en Tlaxcala: Baja Participación y Logística Limitada
Medios locales y nacionales reportan una participación extremadamente baja en Tlaxcala el 2 de diciembre: no más de 20 personas y vehículos, concentrados en Cuapiaxtla y Huamantla. Obvio debido a la poca credibilidad y bajo liderazgo de Goiz y Sevenello.
La caravana, que amenazó con miles de tractores, se redujo a un convoy simbólico de 6 a 10 unidades reportadas en total desde Veracruz-Puebla-Tlaxcala, con “desactivación” parcial recomendada por representantes ante avances en mesas del Frente Nacional.
Las “Verdaderas Razones” de Enrique Padilla Sánchez: ¿Defensa del Agua o Estrategia Política?
Enrique Padilla Sánchez, sobrino de la ex gobeenadora Beatriz Paredes Rangel, y actual presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Tlaxcala, rechazó “contundentemente” la reforma, argumentando que “criminaliza el uso del vital líquido para quienes trabajan el campo” y respaldó a 32 comités estatales en contra.
Su “defensa del agua” parece genuina en superficie, alineada con demandas del Frente Nacional, sin embargo, en el contexto tlaxcalteca —donde el PRI compite con Morena por el agro y su base electoral clave, las motivaciones profundas apuntan a oportunismo político.
Paredes Rangel consolidó redes priistas en unidades de riego tlaxcaltecas. Padilla, como heredero, usa la protesta para posicionar al PRI como “defensor del productor”, erosionando a Morena ante elecciones 2027. Al menos eso intenta.
La baja participación expone que no es un movimiento masivo, sino catalizado por elites panistas, pero amplificado por el PRI para coaliciones opositoras (PAN-PRI-PRD).
Los promotores de Chipilo y Huamantla sugieren que la “defensa” beneficia concesiones de grandes jugadores, no solo pequeños. Padilla ignora esto para unificar oposición. Su PRI absorbe el descontento panista, criticando “acaparamiento” oficial, mientras protege intereses locales muy similares
En resumen, la “defensa del agua” de Padilla es una fachada para recuperar terreno priista en Tlaxcala, explotando miedos legítimos al acaparamiento pero ignorando que promotores como Goiz y Sevenello representan intereses elitistas panistas.
Si la reforma avanza con ajustes (en su probable votación del 3 de diciembre), las movilizaciones se diluirán, pero el PRI podría capitalizar residuos para 2027. La polarización le da oxigeno al PRI, los dinosaurios tienen sed… de poder.

