El 20 de febrero de 2025, la Secretaría de Salud de Chihuahua notificó un caso de sarampión en un niño de 9 años, proveniente de una comunidad menonita del municipio de Cuauhtémoc que había viajado a Seminole, Texas, un asentamiento en donde ya habían ocurrido casos de sarampión con un fallecimiento conocido al tiempo de la visita.
La escuela del menor en Chihuahua fue cerrada tras detectarse más casos. Un mes después, el 20 de marzo, el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia (InDRE) confirmó que el virus aislado en los primeros pacientes correspondía al mismo linaje del sarampión identificado previamente en Seminole, Texas.
Así describen Irma Leticia de Jesús Ruiz González, de la Secretaría de Salud de Chihuahua, y Rubén Morales Marín, de la Universidad Autónoma de Chihuahua, la reintroducción del sarampión en la entidad, en un artículo publicado en noviembre pasado en la Revista Mexicana de Epimiologia de campo. El texto advierte que el brote ocurrió en “una población altamente susceptible, como la menonita de Chihuahua, donde existe baja adherencia a la vacunación por motivos religiosos o culturales, además de una estrecha interconexión con otras poblaciones no vacunadas”.
Esta semana, la OPS confirmó que México encabeza los contagios en América, con seis mil 428 casos y 24 defunciones. De ese total, Chihuahua concentra cuatro mil 495 casos y 21 muertes; le siguen Jalisco, con mil 34 casos y una defunción; Chiapas, con 432 casos; Michoacán, con 261, y Guerrero, con 257.
Del total de contagios, 275 fueron importados, cuatro mil 54 estuvieron relacionados con importación y dos mil 839 permanecen con fuente de infección en estudio.
El informe de la Revista Americana de Epidemiología subraya que 10 de las defunciones ocurrieron entre pueblos originarios de Chihuahua, donde se registraron 569 casos. En el resto de la población se contabilizaron tres muertes, además del fallecimiento de un menor wixárika originario de Nayarit.
Con información de: Sin Embargo

