MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Lo de Fabricio Mena Rodríguez, secretario de Turismo en Tlaxcala, es de no creerse. Por menos de la exhibida que le puso a la entidad, varios ya estarían buscando chamba.

Sin tomar en cuenta que llevaba pocos meses en el cargo y aún así fue el único funcionario con vacaciones, el ex diputado tiene que dar muchas explicaciones, aunque evidente no lo hará.

Primero sería interesante saber si el funcionario estatal acudía a Barcelona como parte de su actividad de promoción turística, de no ser así nadie podría justificar que el secretario de turismo se haya ausentado de sus tareas en ¡¡pleno periodo vacacional!!

Ese es probablemente el detonante que generó la molestia (acompañada de la burla) de sus compañeros de gabinete que simplemente tuvieron que vivir las fechas decembrinas entre la oficina y su casa. Nunca pudieron separarse del cargo, ni de las obligaciones inherente al mismo

¿De qué privilegios goza Fabricio?, ya no es el hermano del gobernador, como en su momento fue considerado el vicegobernador con Marco Antonio Mena Rodriguez, pero obvio sigue siendo parte de la corte que todo lo decide y todo lo controla. Esa es la única virtud del ex diputado.

Tienen razón quienes reprochan a los Mena su pobre desempeño y la poca reciprocidad que han tenido para los tlaxcaltecas y en específico para la secretaría de turismo que tanto les ha dado. Desde esa posición ambos han iniciado un imperio y se consolidaron como parte de “las familias”.

Quién puede obviar que gracias a la secretaría de turismo Marco Antonio Mena Rodríguez se hizo visible (con todo y que en aquel momento la oficina había sido fusionada con la Secretaría de Economía). Después de ese destape llegó la diputación local y su salto a la gubernatura, así sin ningún mérito, ni trayectoria)

Que Mariano González Zarur, otrora gobernador, ahora se arrepienta de haberlo impuesto, no demerita que Marco Mena haya logrado convencer con su currículum a más de un intelectual y que gracias a eso -junto varios cientos de miles de pesos tirados- haya podido convertirse en un gobernante ajeno a las “dinastías”.

Que sus programas hayan sido la burla nacional, con aquella entrega de la “beca gobernador”, o “supérate”, sólo confirman que el ex secretario de turismo pasó de noche por esa “Master Class” que significaba la oficina que en su administración ocupó Roberto Núñez Baleón.

En pocas palabras: Marco Antonio y Fabricio Mena Rodríguez le deben mucho a la secretaría de turismo y hasta hoy ninguno es recíproco con esa instancia.

Fabricio Mena poco aportó como titular de la comisión de turismo en la legislatura que lo incrustó su hermano (por encima de Noé Rodríguez Roldán) y Marco jamás brindó impulso económico o institucional real, al espacio que hoy le da oxígeno y sobrevivencia política a su hermano.

Aunque les duela aceptarlo la que más trabajo, proyección y creatividad mostró en su paso por la secretaría de Turismo en Tlaxcala ha sido la joven a la que menos apoyo moral y económico le concedieron, y que pese a ello logró importantes premios y campañas exitosas a nivel nacional.

Que haya sido nombrada secretaria de turismo a nivel federal no es por impulso o recomendación de su entidad, lo de Josefina Rodríguez Zamora es consecuencia de su chamba y talento personal… aunque hoy varios se cuelguen la medalla y le vendan “el favor”.

Josefina Rodríguez es la única que en términos reales ha devuelto -y con creces- lo que la secretaría de turismo de Tlaxcala le dio inicialmente. Está convertida en una de las más mediáticas, carismáticas y con mayor proyección en el gobierno de la primera mujer presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Que en cada oportunidad, entrevista, reunión, presentación o representación inicie diciéndose orgullosamente tlaxcalteca, se traduce en más proyección y difusión real para la entidad, que cualquier discurso vacío pronunciado por Fabricio Mena, a quien le dejó muy alta la estafeta en ese cargo.

En lo sucesivo la secretaría de turismo tiene que ser reservada para perfiles que correspondan a la productividad que sembró Josefina Rodríguez Zamora. Me gusta pensar que lo de Fabricio es un lapsus para esa oficina y que, más tarde que temprano se garantizará el crecimiento, o al menos la permanencia de los exitosos proyectos que dejó la oriunda de Atlangatepec.

Encontrar la “vocación turística” de los municipios no fue sencillo; impulsar la denominación de Ixtenco como “pueblo mágico” no me parece que haya sido obra de la casualidad; posicionar el “Tlaxcala sí existe” tampoco fue una ocurrencia como inicialmente se creyó, entonces por qué mandar becado al hombre que es más identificado por las deudas que dejó con los proveedores en la administración de Marco Antonio Mena Rodríguez, en lugar de mantener un eslabón de la secretaria saliente. Cualquiera de sus auxiliares lo haría mejor.

Nadie se puede explicar, mucho menos justificar la beca de Fabricio, por eso la deuda de los Mena Rodríguez seguirá siendo una pregunta con más dudas que respuestas y en esa equivocación, o falta de criterio, todos vamos involucrados y a todos nos entierra.

Las tres de ley… 1- los habitantes del sur siguen recordando que Marco Antonio Mena Rodríguez (entonces gobernador) poco o nada hizo para lograr recuperar un mínimo de la cantidad que les fue robado por una agencia que les prometió llevarlos a Italia, para ser parte de la canonización de los “niños mártires”

2- Quién olvida que en la administración de Mena un grupo de tlaxcaltecas pagó más de 45 mil pesos por un viaje al Vaticano para ser testigos de aquella ceremonia que el mismo Papa Francisco encabezaría a favor de los “Niños Mártires de Tlaxcala”, en octubre del 2017.

3- El italiano Roberto Truccolo no fue el único en defraudar a los tlaxcaltecas, ahí quedará también el nombre de Tito Cervantes que en su calidad de procurador nada hizo. Los Mena son malitos para eso de los viajes a Europa, ya sea como secretarios o incluso como gobernantes.