“Yo creo en el sueño americano, pero esto es una especie de pesadilla” -Capitán América-
Por Leticia Alamilla Castillo
El fin de semana fuimos testigos a través de los medios de comunicación, de la localización en una bodega ubicada en el municipio de Cuaxomulco, de un número, que ahora ya conocemos con precisión, de migrantes que fueron rescatados gracias a una llamada anónima que llegó al 911 del Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i), lo que permitió la coordinación para la movilización de elementos de seguridad de distintas corporaciones, además, del apoyo y acompañamiento de otras dependencias de gobierno para atender las necesidades inmediatas de las personas.
El tema toma gran relevancia, porque a pesar de que, debido a la ubicación geográfica de Tlaxcala, se ha convertido en una entidad de paso para muchas personas que vienen de Centroamérica, fundamentalmente, nunca se había realizado un operativo en el que se localizaran a 726 migrantes en un solo sitio.
Ello habla de la complejidad del fenómeno de la migración que representa un flujo constante, que no ha parado y que difícilmente podrá detenerse porque responde a un fenómeno migratorio en América Latina que se remonta desde el siglo XIX, pero que se agudizó en el XX, con las crisis militares y económicas que han sufrido los países centroamericanos en distintos momentos de su propia historia.
Quienes han estudiado el fenómeno ubican tres momentos del fenómeno migratorio de nuestro continente, el primero corresponde a las migraciones transoceánicas del siglo XIX; el segundo, se da en el contexto de las crisis económicas de las décadas de 1930 y 1940 y el tercero, transfronterizo que tiene que ver con las crisis económicas y el fenómeno de la globalización.
Son millones de personas que constantemente se mueven de un sitio a otro en búsqueda de mejores condiciones económicas o que huyen por la inestabilidad política de sus países de origen.
Válvulas de escape
Definitivamente, cuando las migraciones se dan por situación de crisis: conflictos políticos, económicos o sociales, se convierten en verdaderas válvulas de escape que detienen, un poco, estallidos sociales mayores y terribles consecuencias como las que conocemos en la historia reciente.
Pesadilla
Lo paradójico del sueño americano hoy en día, es que, para alcanzarlo, hay que experimentar una auténtica pesadilla, que dura lo que la travesía para cruzar las distintas fronteras y llegar a los E.U. Una larga pesadilla que muchas/os están dispuestos a vivir con tal de acabar con la precariedad con la que viven de manera cotidiana y que es producto de una profunda desigualdad estructural.
Tendencias actuales
Dadas las condiciones de desigualdad social y económica que experimenta América Latina, la tendencia, se prevé, sea similar a la que hemos experimentado en la última década, o inclusive, se agudice al final de la actual.
Es por eso, que es un reto para el Estado mexicano hacer frente a este fenómeno del movimiento permanente de personas a través de su territorio, para cruzar la frontera norte, garantizado el respeto a los derechos humanos de los migrantes que pisan suelo mexicano.
Protocolos
Resultó tranquilizante ver que se activaron los protocolos institucionales para acudir y atender de inmediato a las personas que fueron halladas en esta bodega de Cuaxomulco, porque era necesario hacer valer sus garantías, el respeto a sus derechos humanos y un trato humanitario por parte de los funcionarios que acudieron al sitio.
La pronta intervención y la atención inmediata de la Gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuellar Cisneros, generaron el “cobijo” institucional para que mujeres, hombres, niños y niñas pudieran estar seguras/os. Sin duda, es un tema complejo y que requerirá que se haga prospectiva para responder a situaciones que impliquen otras variantes respecto al fenómeno migratorio en el contexto tlaxcalteca.
A pie de página
Con el tema de las candidaturas, es muy claro ver a personajes que han trabajado a lo largo de su vida por buscar el beneficio de las/los tlaxcaltecas; otros/as que comienzan su carrera política y que tienen las mejores intenciones por servir a la ciudadanía; también aquellas/os que tienen suerte por la falta de prospectos; otras/os más, que tienen un historial que la ciudadanía conoce, y que se caracteriza por usar el voto ciudadano y jamás volver a las comunidades a “cumplir” promesas de campaña.
Lo importante hoy en día, es fortalecer esa cultura democrática que nos permita mirar a candidatas y candidatos con “ojo clínico” y comenzar a tomar decisiones que nos beneficien a todas/os y dando valor a nuestro voto que será llevado a las urnas en algunos meses más.
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