LA RELEVANCIA POLÍTICA DEL IX ENCUENTRO DE MUJERES PERIODISTAS

LETICIA ALAMILLA CASTILLO/COLUMNA DE OPINIÓN
LETICIA ALAMILLA CASTILLO/COLUMNA DE OPINIÓN
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  • Con profundo respeto para las periodistas Sandra de los Santos, Erika Cervantes, Verónica Espinosa, Claudia Pérez y Lucía Lagunes Huerta

 

Por Leticia  Alamilla Castillo

En nuestro país, desde hace algunas décadas, el ejercicio del periodismo hecho por mujeres ha implicado algo más que producir información: ha supuesto ganar espacios, riesgos jurídicos, económicos, físicos y, bajo los nuevos contextos, riesgos digitales y distintas formas de violencia que resisten todo intento por ser erradicadas.

El transitar de las mujeres periodistas en México, está llena de historias de lucha para ganar espacios que fueron que, “siguen siendo” en alguna medida, privilegio de hombres, cuyos roles son el resultado de una conformación cultural que definió los espacios de acción de cada género.

En ese contexto, y a 30 años de distancia de la fundación de la Red Nacional de Periodistas, que mujeres de 26 entidades del país se hayan reunido, no es un simple gesto gremial, ni se limita al intercambio de experiencias. Es un acto profundamente político.

La trascendencia

 El IX Encuentro de la Red Nacional de Periodistas adquiere relevancia precisamente porque ocurre en un momento en que el tema de la libertad de expresión está sobre la mesa y enfrenta formas cada vez más sofisticadas de silenciamiento. Ya no se trata únicamente de censura directa o agresiones físicas, aunque estas persisten, sino de mecanismos más sutiles y legalmente encubiertos: demandas por daño moral con montos desproporcionados, litigios estratégicos, acoso digital coordinado y presiones económicas que buscan desalentar la crítica.

Visibilizar

 Este encuentro permitió conocer esas realidades que a nivel nacional persisten en el ejercicio del periodismo hecho por mujeres. Conocer de manera directa algunas de las experiencias dan cuenta de esas formas de violencia que persisten o se han hecho más sofisticadas o, bien, han adquirido un rostro único por la región o estado en donde son generadas.

Los nuevos contextos

Demandas, campañas de desprestigio, desplazamiento forzado, violencia en línea, precariedad laboral y presiones políticas que han operado desde el poder institucional y desde actores locales sigue siendo una constante.

Frente a esta realidad, el aislamiento es una de las principales vulnerabilidades del periodismo, especialmente a nivel local. Muchas periodistas trabajan solas, sin respaldo editorial sólido, con contratos precarios o como colaboradoras independientes. Cuando enfrentan amenazas o procesos judiciales, la defensa suele recaer en recursos personales limitados.

Por ello, la construcción de red se ha vuelto una estrategia que dota fuerza gremial y política a las periodistas de este país.

Mecanismos de protección colectiva

 Estos encuentros generan capital social, intercambio de saberes y mecanismos de protección colectiva. Compartir protocolos, asesoría legal, acompañamiento emocional y rutas de denuncia reduce la asimetría de poder entre periodistas y autoridades. La red funciona como un dispositivo de cuidado, pero también como plataforma de incidencia pública que contempla una dimensión de género, que resulta central.

Las mujeres periodistas no sólo enfrentan las mismas presiones estructurales que sus colegas varones; enfrentan violencias específicas: acoso sexual, amenazas contra sus familias, ataques a su vida privada, descrédito basado en estereotipos y campañas digitales con contenido misógino. La intención es doble: desacreditar su trabajo y expulsarlas del espacio público.

El periodismo con perspectiva de género

 En ese sentido, el periodismo con perspectiva de género no es únicamente una agenda temática, sino una práctica política que cuestiona quién puede hablar, quién puede investigar y quién tiene derecho a ocupar la esfera pública sin miedo.

Que mujeres de 26 estados se sienten a dialogar sobre estas experiencias implica reconocer que la violencia no es individual ni excepcional, sino estructural. Y lo estructural no se resuelve de manera aislada.

La memoria colectiva

Además, estos encuentros producen algo menos visible pero igualmente relevante: memoria. Se documentan agresiones, sistematizan patrones, nombran prácticas de censura y construyen diagnósticos propios que generan conocimiento desde la experiencia y que se convierte en una forma de resistencia.

Así, la Red acompaña, pero también interpreta la realidad y disputa el sentido de lo que significa hacer periodismo por mujeres en México.

La importancia del último encuentro radica, entonces, en que fortalece capacidades en un momento de intensa discusión sobre la libertad de expresión. Mientras se intenta fragmentar, ellas tejen comunidad.

Defender a las periodistas es defender la conversación pública

Porque cuando una periodista enfrenta una demanda millonaria o una campaña de hostigamiento, lo que está en juego no es únicamente su historia personal, sino el derecho colectivo a estar informados.

Defender a las periodistas es defender la conversación pública.

Y en este tipo de contextos, encontrarse, acompañarse y hacer red se vuelve, paradójicamente, una de las formas más claras de ejercer la democracia.

Todas y cada una de las opiniones vertidas en este espacio son única y exclusivamente responsabilidad de su autora y no responden, necesariamente, al enfoque editorial de esta empresa.