El pasado 21 de junio la secretaria general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carolina Vigianno Austria, reaccionó impulsivamente a las renuncias que presentaron al instituto ocho legisladores del Congreso de Hidalgo. Los llamó “traidores” por no separarse del cargo que obtuvieron a través del tricolor.
“Quienes hoy renuncian nos dejan claro que no sólo usaron al PRI para ocupar posiciones, prueba de ello es que renuncian al partido, pero no al cargo por el que cobran. Los que se van, hace mucho que se fueron. Su salida nos permite reconstruir hoy la confianza entre nosotros”, refirió este día confiando en una reestruacturación al interior del tricolor.
Sin embargo la actualidad la despertó, le dio un golpe de realidad. El priismo se va perdiendo, no solo por la vergüenza del pasado sino por la realidad de su presente. El PRI comenzó a decaer hace mucho pero apenas va aceptando su muerte.
Eso se confirmó con la salida de Omar Fayad, la misma que fue tomada a la ligera, la que se desestimó, recordemos que incluso se le conminó a retomar las estructuras tricolores para hacer del PRI el partido dominante. El aviso llegó después de su extinción.
Ahora con la despedida de los senadores Miguel Ángel Osorio Chong, Nuvia Mayorga, Claudia Ruiz Massieu y Eruviel Ávila no queda duda, el PRI se acerca a su extinción o al menos al reacomodo que no logró Alejandro Moreno Cárdenas, este último considerado el enemigo número uno del PRI, algo similar a lo que Marco Antonio Mena Rodríguez significa en Tlaxcala para ese mismo instituto político.
“Hoy con tristeza, pero en un acto de congruencia con la militancia y de responsabilidad por México, anuncio nuestra renuncia al Partido Revolucionario Institucional”, dijo Chong en su comunicado.
“Lo hacemos conscientes del impacto que tendrá dentro del propio instituto político y, por supuesto, por el momento político que vive nuestro país. Lo hacemos convencidos de que ayudaremos más al fortalecimiento de nuestra democracia y, por supuesto, de las libertades en México”, afirmó ante la opinión pública.
Quien ocupó el cargo de secretario de Gobernación con Enrique Peña Nieto señaló a Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente del partido, de haber encabezado “la peor dirigencia” en la historia tras perder 21 de 23 elecciones durante su periodo al frente del tricolor.
“Hoy el PRI está extraviado, ausente y con una dirigencia soberbia, que solo se preocupar por construir incondicionales y alejarse de la sociedad (…) Alejandro Moreno, en poco tiempo, miró solo para sus propios intereses y ambición”, dijo en un mensaje a medios.
“Lo destruyó todo: la institución que le entregaron hasta hacerla pedazos”. remarcó… “No se equivoquen: Ni nos retiramos de la política ni nos hacemos a un lado”, subrayó.
Esto sucedió en el ámbito federal sin embargo en lo local las cosas no son difefentes, Anabell Ávalos Zempoalteca contempla la misma problemática en su territorio, se hace acompañar de cartuchos quemados que poco o nada le abonan al partido. En su caso ella dinamita lo poco que le queda y los pocos priistas así lo perciben.
Como muestra están los figurines que presume en sus redes sociales; las paellas de Chiautempan y la campaña en el Estado de México fueron suficientes para exponer a sus “nuevos aliados”. Todos con la misma energía y conocimiento del campo que el propio Fidel Velázquez.
Salvo honrosas excepciones como Teodardo Muñoz Torres, la mayoría de sus acompañantes y asesores ejemplifican la decandencia del tricolor y no corresponden a los cientos de miles de votos que la ex alcaldesa capitalina llevó a las urnas.
El asunto con Anabell es que se juega su futuro político confiando en los más añejos de su partido; no sé si ellos le den el impulso que necesita, lo cierto es que mediáticamente le merman, la achican, la hacen ver añeja y lejana a la nueva realidad de un partido que necesita rejuvenecer.
Si Anabell es competitiva, me parece que sí, aunque ya no puede presumir la votación que logró en la última competencia electoral. De ella dependerá ser la impulsora y senadora del nuevo PRI o la enterradora del antiguo régimen. Al paso que va se perfila a comprar una pala… le queda tiempo para reaccionar.
Las tres de ley… 1- Mientras en Hidalgo el PRI se quedó sin legisladores o figuras, en Tlaxcala el priismo es el que aleja a sus liderazgos que le quedan. Nadie entiende la manera en la que Ávalos Zempoalteca se le rinde a Blanca Águila Lima, cuando en entrevistas le reconoce su labor legislativa y en esa misma oportunidad ignora a Fabricio Mena y a Diana Torrejón.
2- Lo más desconcertante es que la propia Blanca Águila presume la manera déspota y altiva con la que de dirige a su líder de partido a quien no responde las llamadas o ignora en las reuniones. Para Blanca Águila no existe ningún liderazgo más importante que el de Beatriz Paredes Rangel y así lo ha dejado claro a la propia Ávalos Zempoalteca.
3- Entiendo que Anabell busca asegurar el senado, las posiciones que representan las alcaldías y el congreso estatal, pero si para eso debe rendirse ante Águila Lima que solo trabaja por su agenda personal, y no la del tricolor, entonces el mensaje que envía la líder del PRI es equivocado. Si no renueva sus liderazgos o se acerca a quienes aún la consideran, las cosas no mejorarán.
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