El dicho de los abuelos y el tropiezo de Cavazos Lerma

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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“Quien busca paz saca más”, dicen los abuelos, y vaya que el exdelegado especial del PRI en Tlaxcala, Manuel Cavazos Lerma, intentó aplicar el refrán al pie de la letra.

En su afán por salir al rescate del diputado federal Cuauhtémoc Blanco —y, de paso, tenderle una mano a su líder Alejandro “Alito” Moreno— acabó metiendo la pata hasta el fondo.

Lo que empezó como una defensa en una rueda de prensa la tarde-noche de ayer terminó en un autogol monumental: su expulsión del cuadro rojo del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El también exgobernador de Tamaulipas quiso limpiar la imagen del exfutbolista, ídolo de Tepito, pero su incontinencia verbal lo traicionó. En lugar de apagar el fuego, embarró aún más el excremento que representa el escándalo de Blanco.

Sus palabras, tan fuera de lugar como un penal fallado en el último minuto, obligaron a “Alito” Moreno a salir al quite con un comunicado tajante: “Las declaraciones de Cavazos Lerma son inaceptables y no representan los valores del PRI ni el proyecto que estamos construyendo para México”.

La destitución fue inmediata, pero dejó una pregunta flotando en el aire: si tan inaceptables eran, ¿por qué la bancada priista terminó protegiendo al exdelantero en la Cámara de Diputados?

¿Acaso no ven la peligrosidad de blindar a un perfil como el de Blanco, envuelto en señalamientos tan graves? Mientras el PRI se enreda en sus propias contradicciones, en Tlaxcala la escena política sigue dando de qué hablar.

SUSPIRANTES

Horas antes del arranque de las campañas proselitistas para elegir juzgadores federales, el Instituto Nacional Electoral (INE) puso las reglas sobre la mesa: nada de que gobiernos o funcionarios públicos llamen a votar el 1 de junio. Claro, cristalino, sin ambigüedades.

Pero al secretario de Educación Pública estatal, Homero Meneses Hernández, parece que le valió un pepino la prohibición.

El domingo se plantó en Amaxac, en un evento donde se armó un supuesto “Comité Construyendo Justicia”, con la mira puesta en impulsar la elección de personas juzgadoras y “ser parte del momento histórico en el que el pueblo decida a los integrantes del Poder Judicial”. Así lo cacarearon en el acto y lo remacharon en el comunicado oficial.

Ahí estaba como figura principal el diputado federal morenista Alfonso Ramírez Cuéllar encabezando la pachanga, y a Meneses le dieron micrófono para que soltara su rollo.

Una y otra vez habló de la elección judicial, pisoteando sin pudor los lineamientos del INE. Pero no fue solo él: una comitiva de directivos de la Unidad de Servicios Educativos —desde Educación Especial hasta Registro y Certificación— también se apuntó al desfile.

Las fotos y videos ya circulan en los grupos de WhatsApp, subidos con la urgencia de quien quiere justificar su asistencia al jefe. El colmo del descaro.

Y en este juego de juzgadores, Tlaxcala tiene su propia baraja: 21 candidatos a magistrados y 15 a jueces de distrito. Entre ellos, un nombre destaca por la sombra del Ejecutivo estatal y de Morena: Stefany Pérez, directora de la Coordinación de Bienestar Animal.

Sí, sigue en su puesto, porque los lineamientos del INE no la obligan a separarse. Pero la pregunta que muchos se hacen es cómo diablos justifica su postulación.

En su cargo actual, los resultados brillan por su ausencia; los animalitos de Tlaxcala parecen tener más luces que quienes dicen protegerlos.