MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
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Mientras los policías arriesgan la vida desarmados, los delincuentes operan con total impunidad

Es indignante que, en Tlaxcala, quienes administran la Policía Estatal y las corporaciones municipales sigan negando a los elementos el armamento adecuado, las chalecos antibalas de calidad, las unidades equipadas y los recursos básicos que requieren para enfrentar con dignidad el riesgo diario.

No son pocos los munícipes que presumen la entrega de patrullas, uniformes y aditamentos mínimos a las corporaciones policiales una vez cada tres años. ¿Pues que no es su obligación hacer ese equipamiento? ¿Por qué presumen lo que es parte de sus obligaciones como un acto sin precedentes?

Pero mientras ellos presumen esas “acciones” los delincuentes actúan armados y organizados, y por su lado muchos policías salen a las calles con equipo obsoleto o insuficiente, expuestos innecesariamente. Hay que ver con tristeza a quienes en lugar de armas andan enfundando un desarmador.

Esta mezquindad administrativa no solo pone en peligro la vida de los uniformados, sino que debilita la capacidad real de respuesta ante grupos que han convertido el sur del estado en un foco de estafas y secuestros.

El reciente rescate de una familia secuestrada en Metepec, Tlaxcala, y liberada en la comunidad de Jesús Tepactepec, en el municipio de Nativitas, ilustra perfectamente las dos caras de esta problemática que azota a los tlaxcaltecas: por un lado, la astucia de los criminales que usan redes sociales; por el otro, la respuesta institucional que, cuando funciona, salva vidas.

Este tipo de delitos se ha concentrado en los municipios del sur de Tlaxcala que colindan con Puebla: Tepetitla, Nativitas, Teacalco, Tetlatlahuca y San Pablo del Monte.

Aunque las autoridades de ambos estados han emitido alertas reiteradas, la población sigue cayendo en estas trampas que comienzan con “ofertas irresistibles” de autos en Facebook Marketplace.

Hace unas semanas, en Tepetitla, un hombre originario de Durango fue asesinado a balazos al acudir a una cita para comprar un vehículo.

En incidentes previos, varias víctimas fueron asaltadas por grupos organizados que les arrebataron el dinero en efectivo sin que se concretara ninguna transacción.

En la región de San Martín Texmelucan, Puebla, las autoridades reportaron en los primeros meses de 2026 al menos 16 casos relacionados con esta modalidad: 12 intentos de fraude frustrados por la Policía Municipal y 4 consumados con asaltos a mano armada, en los que los delincuentes lograron robar el dinero a los compradores.

Las víctimas no solo provienen de Tlaxcala, sino también de la ciudad de Puebla y otras entidades.

En el sur de Tlaxcala, los fraudes se cuentan por decenas en municipios como Tepetitla, Nativitas, Teacalco, Tetlatlahuca, Zacualpan, Zacatelco, Papalotla, Tenancingo, Mazatecochco y San Pablo del Monte.

Las autoridades coinciden en que este delito no crecería sin la atracción que generan las “gangas” publicadas a diario en redes sociales.

Las recomendaciones son claras y sensatas: desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser reales, no acudir solo a las citas, evitar pagos en efectivo, solicitar el acompañamiento de Policía Estatal o Municipal y verificar la legalidad de los documentos del vehículo y del vendedor.

En este contexto, destaca la rápida y efectiva respuesta del C5i, porque sin su labor no se hubiera agilizado la localización con precisión de la casa de seguridad donde mantenían privada de su libertad a una familia integrada por los padres y una bebé de apenas dos años.

Los secuestradores los habían citado en Metepec bajo el pretexto de vender un Jetta, los emboscaron y los trasladaron a Nativitas.

Allí los mantuvieron encapuchados y exigieron 200 mil pesos de rescate a un familiar que radica en Estados Unidos.

El operativo, coordinado entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), el C5i y elementos de la Secretaría de Marina (SEMAR), permitió la liberación de las víctimas sin un solo disparo y la detención de al menos dos presuntos responsables:

Miguel N., de 57 años y Octavio N., de 31 años. Las víctimas identificaron plenamente a los detenidos y la familia recibió de inmediato atención médica y psicológica.

Más allá de la tecnología, merece reconocimiento la actuación profesional de los policías estatales y marinos que participaron. Todos ellos sacrifican no solo la vida, también el tiempo valioso con su familia.

En un contexto donde muchos elementos operan con recursos limitados —precisamente por las decisiones de quienes los administran—, este rescate sin heridos demuestra que, cuando hay coordinación y voluntad, es posible dar resultados.

Este caso no solo representa un duro golpe a un grupo delictivo, sino que envía un mensaje claro: existe una respuesta institucional articulada.

Sin embargo, mientras no se dote a la Policía Estatal y Municipal de las armas, equipos y condiciones dignas que merecen quienes arriesgan su vida diariamente, la lucha contra estos delitos seguirá siendo desigual y, en muchos casos, innecesariamente riesgosa. Ahí están los policías caídos en su deber en Tlaxco.

Al mismo tiempo, refuerza la importancia de que la ciudadanía extreme precauciones y no baje la guardia ante ofertas que parecen demasiado ventajosas.

Antes de comprar o vender un vehículo por internet, es fundamental verificar la identidad del vendedor, revisar el historial del auto y, de preferencia, realizar la transacción en un lugar seguro con presencia policial.

La prevención sigue siendo la mejor herramienta contra estos fraudes que, en el peor de los casos, pueden terminar en tragedia.