Sheimbaum, puentes con España y socialdemócratas al Catenaccio contra Trump

Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
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Pareciera que la presidenta Claudia Sheimbaum no ha querido heredar uno de los confrontamientos más candentes de AMLO en cuanto a política exterior; así lo demuestra su visita a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia con sede en España. La de AMLO, exigiendo disculpas por la Conquista a España, es una querella complejísima que Claudia no ha querido heredar, o que quizás, ha sido lo suficientemente audaz para leer el panorama global que deja la estela del tirano de Trump y cerrar así filas con países progresistas, dejando a un lado un capricho histórico de AMLO que más que sumar, restaba.

Si bien, la pretensión de AMLO tenía un fondo legítimo y valido para muchos (véase los grandes antecedentes históricos de gestos de perdón como uno de los elementos de la justicia restaurativa, como el de Willy Brandt arrodillado en Varsovia o el del Papa Francisco por todos los pecados cometidos por la Iglesia) e irrisorio para el resto, y tras el tenue reconocimiento del rey Felipe VI por los abusos en la Conquista, Sheimbaum, se ha desmarcado y consolidó con ello, grandes avances de cara a la internacionalidad: son los primeros indicios de sellar las paces con España, establecer una jerarquía de México en lo Internacional y volver a afianzar otro mensaje de firmeza contra un Trump que pareciera estarse quedando cada vez con menos aliados, pues en Europa hasta Meloni, la brava estadista italiana y bandera de la extrema derecha ya le marcó distancia —quizá por la cercanía de la brillante y valiente defensa de la humanidad del Papa León XIV—.

La búsqueda de alianzas y oportunidades políticas en lo exterior de México es uno de los mayores aciertos en el gobierno de Claudia Sheimbaum, quien aprovechando los miles frentes que deja la ofensiva de Trump, y jugándole al Catenaccio al bobo y tirano rubio quien pareciera ser solamente respaldado por los analfabetos de humanidad y por su propio egocentrismo de capital, ha hecho una jugada defensiva maestra: se activan las relaciones con España y muestra liderazgo en el mundo demócrata que urge por reorganizarse.