Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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La administración del presidente municipal de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, se ha caracterizado por ser un gobierno incapaz de atender y resolver las demandas de las presidencias de comunidad que integran al Pueblo Mágico.

Esto ha provocado que las inconformidades lleguen a oídos de gobierno estatal y sea Sergio González quien intervenga en múltiples reuniones, como la de ayer, donde no se cansó de justificar las arbitrariedades del ex funcionario de la Coordinación General de Ecología (CGE) en el gobierno de Marco Antonio Mena.

Su actuar de manera parcial favoreciendo a comunidades que apoyan sus intereses políticos y económicos e ignorando a autoridades auxiliares que no le rinden pleitesía, está a punto de generarle un conflicto que amenaza con llegar hasta las puertas de Palacio Nacional, aunque eso le genere risa.

El niño verde de Tlaxcala ha logrado, en menos de tres años, ganarse el repudio no solo de las autoridades de las 39 presidencias de comunidad que integran el municipio, el descontento e indignación ya es manifiesto en la población que padece la incompetencia del joven alcalde.

Y no es para menos, la dos principales demandas de los presidentes de comunidad que exigen cumpla Santos Cedillo, son la falta de apoyo por parte de la Policía Municipal para atender el fenómeno de inseguridad y la crisis por la escazes del suministro de agua potable.

Los presidentes de comunidad consideran una burla las respuestas de Salvador Santos cuando le reclaman la falta de apoyo a estas demarcaciones, argumenta que las finanzas del municipio son muy limitadas y no cuenta con recursos.

Lo peor es que en ocasiones utiliza el nombre de la gobernadora Lorena Cuéllar para justificar la falta de presupuesto para las comunidades y barrios, ya que dice desde el Gobierno del Estado le solicitan “apoyos económicos”, ¿en serio alguien le cree?.

¿Sabrá la gobernadora que Salvador Santos presume, en todo lugar que se para, que goza de su total apoyo y por eso hace lo que quiere?, la verdad lo dudo.

Este conflicto al interior del Ayuntamiento de Huamantla no es nuevo, ya hace unos meses atrás los presidentes de comunidad plantearon la problemática a la gobernadora Lorena Cuéllar quien ordenó que se atendiera la situación a través de la Secretaría de Gobierno.

El problema se agrava porque ya van tres reuniones entre el presidente Salvador Santos, su cabildo, las autoridades de comunidad y la intervención de Sergio González Hernández donde no se pueden alcanzar acuerdos, todo son justificaciones y lagrimas de Santos Cedillo.

La penúltima se dio el pasado 18 de mayo, donde estuvo presente el Director de Gobernación, Mario Cervantes Hernández, quien no aportó algo sustancial, solo dijo su nombre.

Los presidentes de comunidad acusan que las reuniones son un mero trámite y parte de la simulación de Sergio González, piensa que los duerme, pero ya ve usted que no es así.

El proceso siempre es el mismo, llegan, los escucha -o simula hacerlo-, le presentan las mismas quejas que ya ha escuchado en reuniones anteriores y la respuesta es siempre la misma: “vamos a analizar la situación y a atender sus demandas”.

Esta es la razón por la que Sánchez Cedillo se siente intocable e impune.El problema de este desinterés es que ya está afectando la prestación de servicios básicos como el de agua potable.

En este tema especifico la situación es más compleja ya que versiones señalan que existe un claro conflicto de interés por parte del alcalde.

Resulta que su hermano se ha dedicado a negocios relacionados con la rehabilitación de pozos de agua, y aquí, Salvador Santos encontró la oportunidad de enriquecerse a costa del erario.

Los presidentes de comunidad afirman que es el propio ayuntamiento el que sabotea los pozos que abastecen del vital líquido a sus habitantes, provocando descomposturas, con el objetivo de contratar una empresa que se encargue de repararlos.

Y si, adivinó, la compañía a la que se le asignan estas tareas es la del hermano del alcalde, todo queda entre familia.

Pero la ambición familiar no para ahí, ya que el trabajo de reparación dura máximo 6 meses y los pozos vuelven a presentar falla y vuelven a llamar al “brother” de Salvador Santos Cedillo.

Es un negocio redondo que los presidentes de comunidad ya no están dispuestos a tolerar.

No se puede lucrar de esa manera con un servicio indispensable para la ciudadanía, quien es la que al final padece todos estos actos de corrupción.

El único interés de Salvador Santos Cedillos es continuar haciendo negocio al amparo del gobierno municipal, para muestra la Feria de Huamantla, la cual ha convertido en un evento donde el único beneficiado es él y su familia porque quien controla todo el dinero que genera la feria más importante de la región es su hermana, Karla Guadalupe Menéndez Cedillo, presidenta del DIF.

Pero no crea que termina ahí el asunto, el desprecio del presidente municipal hacia las comunidades que debería beneficiar incluye la instalación de retenes en contubernio con el director de Seguridad Pública Municipal, para infraccionar a cuanto automovilista pasa y así poder obtener jugosas ganancias.

Porque no crea que estas infracciones pasan por el juez que las califica y llegan a las arcas municipales… no, el dinero de los ciudadanos pasa directamente a los bolsillos del niño verde y su encargado de seguridad pública.

Estas prácticas suceden en rancherías y comunidades al interior del municipio como Xicohténcatl y Zaragoza, donde hay un caso documentado donde una familia no se prestó a la extorsión y terminaron golpeados por quienes se suponen los deben proteger.

La insensibilidad del alcalde huamantleco afecta hasta a los infantes de este municipio ¿Recuerda la Aldea Mágica que se instaló en las fechas decembrinas en el centro de la ciudad que incluía una pista de patinaje?, el astuto alcalde decidió que como requisito para gozar de estas atracciones los padres de familia debían presentar su recibo del predial o agua pagado al corriente.

La estrategia de incentivar la recaudación resultó un acto discriminatorio contra niñas y niñas quienes en muchas ocasiones no pudieron acceder a los juegos por no cumplir este absurdo requisito.

El vox populi en Huamantla no olvida que su llegada a la presidencia municipal es resultado del apoyo que recibió de un grupo de “empresarios” y existen acusaciones de que algunos de estos hombres no se dedican a negocios lícitos, ya que están relacionados con personas dedicadas al fraude bancario y a la clonación de tarjetas.

Esta es la realidad que ya no soportan los presidentes de comunidad y es la razón por la que ya planean, en caso de no encontrar solución en la Segob, acudir hasta Palacio Nacional a presentar sus demandas al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se le viene un conflicto del tamaño de su ego al alcalde verde ecologista. Su trienio está por llegar a la mitad y Salvador Santos Cedillo nunca comprendió que parte de su trabajo es, precisamente, contener estos conflictos.

Él debe entender que sus funciones son atender a toda la población de su municipio, no solo a aquellas comunidades favoritas y que tiene bajo su control porque optaron por agachar la mirada y ser cómplices.

La corrupción, omisión, e ineptitud de Salvador Santos Cedillo serán el legado que deje a Huamantla, el récord Guinnes y sus conciertos que terminaban en fiestas privadas no las recordará nadie.

Parafraseando su ególatra slogan de gobierno debemos decir que hay que “salvar a Huamantla de Salvador”.

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