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MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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El 2024 será la oportunidad para resucitar a la escena pública de varios ex candidatos y “operadores” que después del 6 de junio del 2021 tuvieron que resignarse a vivir enterrados en la arena, mientras llegaban mejores tiempos. Como renacuajos en sequía.

Pero esta época también es propicia para que, incluso aquellos que viven de la ubre  oficial puedan mejorar sus condiciones, tal como planea hacerlo uno que otro funcionario, sin saber que esa “apuesta” puede ocasionarle deterioro y desprestigio ante su máxima autoridad.

Todos saben que en el 2017 Marco Antonio Mena Rodríguez y Lorena Cuéllar Cisneros fueron rivales electorales; el primero ganó, pero lo hizo con el apoyo del aparato de gobierno, dinero del presupuesto y las trampas del PRI. El propio Mariano González lo presume, es un delincuente electoral confeso.

Pero en aquella ocasión Mariano González no operó solo, también algunas figuras del Partido de la Revolución Democrática (PRD) apostaron en contra de la hoy gobernadora y de eso hay constancia. Cuéllar Cisneros ha calificado como traidores a ambos, en público y privado.

Uno de ellos hoy atiende como diputado local del partido amarillo, aunque antes de llegar a esta posición cobró como líder estatal de esa fuerza política que, en pleno 2023, está a punto de desaparecer en el plano nacional.

El otro enemigo de Cuéllar Cisneros ha acudido a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para buscar en esa última instancia su objetivo de convertirse en partido político con registro local, algo que luce imposible.

Es aquí donde el funcionario estatal, pero que atiende en Casa Tlaxcala en la Ciudad de México, pretende sacar provecho al ofrecer los colores de su partido de reciente creación “Fuerza por México Tlaxcala” para que el ex perredista tenga la posibilidad de impulsar a sus candidatos a través de estos colores.

La apuesta no es mala, de hecho ambos ganan, pues mientras el ex perredista podría colocar a sus candidatos -a falta de un partido propio-, el funcionario estatal obtendría los votos necesarios para mantener su registro y mostrar músculo ante su líder nacional.

El único “pero” es que al colocar abanderados allegados al ex diputado local del PRD, sería probable que pasadas las elecciones y ya con la constancia de mayoría, algunos de estos -si eventualmente ganan-, desconozcan tanto los acuerdos con Fuerza por México y su apoyo para el gobierno en turno.

Lorena Cuéllar Cisneros puede -como ha demostrado- perdonar a la familia política y hacer gala de diplomacia ante quienes, por cuestiones del destino, le toca convivir en una mesa en eventos íntimos como cumpleaños, navidades y festividades que obligan a la cercanía, sobre todo cuando se trata de mantener la unidad de los más pequeños.

Sin embargo la traición recibida por los miembros del PRD es un asunto que difícilmente pasará por alto, sabe que esa vendetta le costó la máxima magistratura y que, de no ser por las circunstancias que fue generándose mediante operación política, su sueño de gobernar pudo quedar trunco. ¿Quién perdona algo así?.

Si usted se pregunta cuál es el nombre del ex líder perredista que a través de Fuerza por México quiere infiltrar a sus propios candidatos a la 4T en Tlaxcala, no le será difícil rastrearlo, mucho menos cuando son únicamente tres los necios que insisten en vivir de las prerrogativas reservadas para los organismos políticos reconocidos por el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE).

Ahí le van unas pistas, en primer lugar está “Renovemos Tlaxcala”, antes “Red Joven”, uno de los grupos que se sumaron y vendieron caro su amor al PRIANRD en el 2021;   “Unificación y Evolución”, agrupación dirigida por empresarios y “Encuentro Solidario Tlaxcala” otrora partido nacional encabezado por un “pastor” teibolero.

Estos tres impugnaron la sentencia emitida por la Sala Regional Ciudad de México, que confirmó las resoluciones emitidas por el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET), que a su vez confirmó el acuerdo del Consejo General del ITE, en el que declaró no procedente su registro como partidos políticos locales. Su devoción democrática es mucha, su credibilidad y capacidad para organizarse aparentemente no.

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