MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Adriana Dávila Fernández no es la mejor, pero tampoco lo peor en el Partido Acción Nacional (PAN); la mala leche que le tienen es por su evidente “gandallismo” durante el periodo calderonista. A su favor diré que ella supo aprovechar su momento, tal como hoy lo hacen Ángelo Gutiérrez y Miriam Martínez en el mismo partido

Para quienes no quieran admitir la manera en la que el PAN ha caído basta con recordarles que su votación no superó el 30% de la militancia y que esos que ahora los administrarán y representarán, son los que han hecho dinero a través de acciones ilícitas en la Ciudad de México mediante el esquema denominado “Cártel Inmobiliario”, con Jorge Romero Herrera a la cabeza.

Si Acción Nacional no logró que su militancia acudiera a votar al menos en el 50% a nivel país, ¿por qué consideran que su propuesta política, su agenda legislativa o los colores de su instituto político son los que mueven a las masas?. Se engañan, se han engañado solos y así quedó evidenciado.

Habría que recordar también que antes que Adriana Dávila, fue al propio Gustavo Madero al que los juniors traicionaron; Ricardo Anaya y otros pequeños reyezuelos son los culpables de la caída del partido que del 2000 al 2012 gobernaron a este país, pero en el que nunca pudieron, ni quisieron, colocar a una mujer al frente de las decisiones.

A poco nadie recuerda que Margarita Zavala y Josefina Vázquez Mota solo fueron accesorios para el partido azul que ha alcanzado su peor nivel de la mano de Marko Cortés, aunque por los antecedentes pareciera que Romero Herrera buscará enterrar el partido que fundara Manuel Gómez Morín.

Pero antes que Marko Cortés también estuvo haciendo lo propio Germán Martínez -que tuvo el decoro de renunciar después de perderlo todo- y después Cesar Nava, éste último es más recordado por haberse casado con una ex “Jeans” que por su trabajo al frente del partido azul que le entregó en las manos Felipe Calderón.

Por si no recuerdan lo que hicieron, habría que refrescarles la memoria exponiéndoles que desde el 2000 con Vicente Fox Quezada, y ya en el 2006 con Felipe Calderón Hinojosa, esos “grupitos” hicieron pedazos al país a través de sus reformas y amarres con la delincuencia organizada.

No es juicio de valor lo que aquí expreso: la detención y sentencia de Genaro García Luna en los Estados Unidos de Norteamérica es la confirmación de éstas líneas. El PAN tuvo como super policía al más corrupto de todos los funcionarios en la historia de México. Le ganaron al PRI y con eso le digo todo.

Que en el trayecto hayan enriquecido a la familia de Martha Zahagún, que hayan dejado sin castigo a la familia de Margarita Zavala por los niños que murieron quemados en la Guardería ABC y que hayan pactado con el PRI de Enrique Peña Nieto, para sacar de la jugada a Andrés Manuel López Obrador son anécdotas que quedarán para los libros de historia, sin olvidar el desafuero al tabasqueño que acabó por exhibir el amasiato de ambos.

Por eso digo que Adriana Dávila es solo una víctima más del billete y de los alcances de ese cash mal logrado, porque al ser parte del grupo que empoderó en su momento Felipe Calderón (Martínez y Nava), era lógico que pocos del grupo que actualmente gobierna el blanquiazul se sumaran a su causa. Lo de hoy es el cártel y sus miembros que le están cobrando las facturas al calderonismo.

Y sin embargo la tlaxcalteca Dávila Fernández puede presumir un dato que pocos han observado, o quizá no han querido destacar. Los Consejos Estatales -convertidos en clubes donde se reservan los derechos de admisión- son los que darán al traste con el panismo que tuvo mejores momentos gracias a que se abrieron a la militancia, que no necesariamente está registrada o activa en sus filas, pero que en el caso de Tlaxcala les permitió ser gobierno con Héctor Israel Ortiz Ortiz.

Pero un dato mayor es que la votación tan cerrada entre Adriana Dávila y Jorge Romero en una entidad como Guanajuato, considerada bastión de Acción Nacional, debe darnos una idea real de los números en ésta elección. Siendo Querétaro la sede donde el Yunque impera: Adriana Dávila obtuvo 475 votos y Jorge Romero 501, así que poco puede presumir el líder del cartel inmobiliario, ganó su dinero, no él, mucho menos el panismo.

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