Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
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Cuando se promete el mar ya no se puede prometer nada más. Porque allí y a pesar de todo está lo absoluto y la libertad, el azul único, la esencia verdadera y el espacio donde nada necesita existir a su par. Prometer el mar puede ser la más bella promesa de vida y de amor; pero así, prometer el mar, sin más, como un todo y sin accesorio añadido; vamos, sin libros en la arena, ni bronceador, ni una fila de Tom Collins por tomar, ni hoteles todo pagado, ni piscina, ni yates, ni nada más. Prometer solamente el mar.
Hace nada vi el filme de origen español titulado “El maestro que prometió el mar” (2023) y es una de esas películas que se te quedan por siempre; es la historia Antoni Benaiges, un maestro revolucionario, de izquierda y un humanista que conquista con su vivir a un grupo de niños en un pueblo sumamente conservador en los tiempos de la Guerra Civil Española. Las fuerzas falangistas lo asesinan por fomentar las letras, el arte y el libre pensar. El hilo conductor es la metáfora sucedida en una escena donde los niños cautivan con su imaginación describiendo un mar que no conocen. Todo eso lo imprimen en un folleto: “EL MAR. Visión de unos niños que nunca lo han visto”.
En la imaginación y en la promesa se llega a la vida. Un día antes de ver la película de Patricia Font, casualmente revisité “Y tú mamá también”; volver a ver películas te descubre momentos distintos. También en esta fue el mar, pues luego del viaje de descubrimiento personal de los personajes, ellos mismos encuentran su culmen en las olas después de la oscura noche, porque Tenoch, Julio y Luisa, encuentran el mar como una promesa de liberación. Algo repetido en Cuarón si volteamos a ver también lo que hace con Yalitzia Aparicio en Roma; en ambos supuestos motivado quizá, por el final mítico de François Truffaut en “Les quatre cents coups”. La poesía de la redención del mar.
Lejos de toda imposición social siempre estará la promesa de la libertad del mar. Así como lo escribieron los alumnos de Benaiges antes de ser fusilado: “En el mar, habrá más agua que toda la tierra que yo habré visto. El agua estará más caliente que la de los ríos y debe ser muy salada. En el mar pescan la merluza y el bacalao. Yo no he visto nunca el mar. El maestro ha dicho que nos va a llevar a verlo”. En la imaginación y en la promesa, se llega a la vida. Hay que prometer el mar.