Las ansias y bocafloja de Alfonso Sánchez García, titular de la Secretaría de Infraestructura (SI), lo llevaron a destaparse para contender a un cargo de elección popular en los próximos comicios de 2024.
La ingenuidad con la que confirmó sus intenciones de participar para lograr una candidatura a nivel federal lo evidenciaron como lo que es: un novato de la política.
Las declaraciones de Sánchez García muestran que el funcionario, lejos de atender sus obligaciones como responsable de la obra pública en el estado (que es para lo que lo contrataron) está más concentrado en conformar una estructura que lo perfile como candidato en 2024.
Como era de esperarse el descarado anuncio del hijo del ex gobernador Sánchez Anaya generó críticas de todos los sectores.
Hubo quienes lo exhibieron por su pésima lectura de los tiempos políticos al querer “madrugar” y levantar la mano antes que otros de sus compañeros de gabinete, que ya se sabe también le entrarán a la pugna.
Otros, recordaron los ridículos resultados que ha entregado al frente de la dependencia estatal a su cargo, donde las obras de relumbrón y sin sustento son la constante; además de su desafortunada comparecencia ante el Congreso, mostrándose titubeante, torpe, nervioso, muy lejos del carismático perfil que distinguía a su padre.
Y es, precisamente, su desempeño como secretario de Infraestructura uno de los mayores obstáculos que enfrentará Alfonso Sánchez García para lograr su sueño de aparecer en las boletas.
Para muestra, la errática forma en que ha manejado dos de los proyectos que se supone serán las obras emblemáticas de la actual administración: el Autotrén y el corredor urbano del Río Zahuapan.
Alguien sabe que el recién presentado Autotrén Tlaxcala no cuenta con el título de concesión para explotar los tramos carreteros que contempla el proyecto, por lo que no se puede iniciar la construcción de la infraestructura que, nos dijeron, colocará al estado como pionero en materia de movilidad.
Así como lo lee, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) estimó improcedente otorgar el título de asignación solicitado por Sánchez García.
¿Cuál es el argumento para negar las facilidades?, sencillo: El proyecto Autotrén Tlaxcala no cumple con los supuestos para ser considerado como vía general de comunicación ferroviaria, de acuerdo con la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario.
Las ancias de Alfonso Sánchez García llegan al grado de anunciar y presentar un proyecto del que ni siquiera tiene el aval de la autoridad competente para construirlo. Ese es el nivel del funcionario.
Otro ejemplo, es el corredor urbano del Río Zahuapan, obra que incluso provocó manifestaciones de vecinos que se quejaron por la falta de planeación del proyecto. Ahí están las declaraciones y los videos de las inconformidades que se han realizado.
De acuerdo con los inconformes, Alfonso Sánchez García primero propuso construir una plancha de concreto encima del río y habilitar un parque recreativo como atractivo, lo que era inviable debido a que el arquitecto no consideró las crecidas del afluente en época de lluvias, mucho menos presentó alternativas para sanearlo.
Posteriormente, cuando le hicieron ver los riesgos que existían en su propuesta se le planteó la construcción de colectores marginales en las partes altas del río para lograr el tratamiento del agua.
¿Cuál fue la respuesta de la autoridad?.. dijeron que el presupuesto no contempló los colectores marginales, es decir, el proyecto nunca se pensó para sanear el río, simplemente contemplaba gastar millones de pesos para acondicionar un carisimo parque recreativo.
Lo más grave es que, de acuerdo con el proyecto del corredor urbano, el Río Zahuapan tiene contemplada una inversión de 150 millones de pesos, de los cuales la mitad del monto ya fue cobrado por la empresa a cargo de las obras y en este momento los trabajos están detenidos. ¿Acaso pretenden generar una caja chica rumbo a la elección venidera?
De verdad nadie sabe o se percata que los dos proyectos que podrían significar un impulso verdadero a la imagen de Sánchez García hoy están en riesgo, producto de su propia soberbia.
Su novatez pone en riesgo el proyecto de la administración estatal y el bienestar de los tlaxcaltecas; si quería seguir el legado familiar, debió tomar el rumbo natural que es, primero, “aprender el quehacer político” para luego proyectarse como candidato, pero tal vez creyó que era suficiente su ADN para salir victorioso.
Probablemente el junior sienta que su momento llegó, que su elección como candidato debe ser por prelación o por que sus apellidos ya forman parte de la políitica estatal, pero eso no concuerda con la realidad.
Para los verdaderos morenistas Sánchez García y su esposa, la diputada local Marcela González Castillo, no son más que comodínez advenedizos que ocupan los espacios que, por trabajo, correspondian a aquellos que hicieron talacha política, pero que les faltó apellido de abolengo.
Nadie sabe quién protege a Sánchez García y González Castillo, a quién le venden espejos, mucho menos por qué tantas concesiones; si el aspirante y todavía funcionario no logra resolver los problemas para dar banderazo al Autotrén y al proyecto del río Zahuapan, ¿entonces cómo justificará su candidatura, por qué se le premiará?
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