Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
Martín Rodríguez/INNOMBRABLE
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Faltando menos de dos meses para la jornada electoral del 2 de junio, y realizado el primer debate presidencial, puedo hacer cuatro conclusiones:

1- Los 10 millones de pesos invertidos por el Instituto Nacional Electoral (INE) quedaron a deber para ver una mejor producción de la que anoche vimos.

Demasiadas fallas para un acto tan importante, que si bien no fueron responsabilidad directa del organismo, sí deben ser un llamado de atención para alguna de sus oficinas porque simplemente no valió la pena la inversión.

Y eso que la moderadora y el moderador renunciaron a los emolumentos de 150 mil pesos a los que tenían derecho cada uno.

2- Al no existir más que percepción para medir quién fue ganador o ganadora de este ejercicio, debemos tomarlo así, como un simple juicio de valor, y sin embargo algo en lo que la mayoría coincide es que Xóchitl Gálvez desperdició la oportunidad de crecer en los estudios demoscópicos.

3- Sin vencedor (a) de este primer debate presidencial, seguramente no veremos modificaciones sustanciales en los porcentajes de preferencia electoral que las diferentes encuestas han publicado en las últimas semanas.

Y si no hay cambios sustanciales, la implícita ganadora fue Claudia Sheinbaum, abanderada de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, formada por Morena, PT y PVEM. Simplemente por ser la puntera.

4- Tan cerca el día de las elecciones, el debate de ayer, y el que se realizará en mayo próximo, no ayudarán mucho a ganar nuevos adeptos, más bien, a confirmar las preferencias.

Y mientras en el ámbito nacional el INE organizó el debate presidencial con deficiencias que no pueden achacársele pero si responsabilizársele, la misma institución en Tlaxcala afirma estar sin los recursos económicos suficientes para llevarlos a cabo.

La iniciativa del perredista Juan Manuel Cambrón Soria puso en evidencia al INE en el estado, cuyo vocal ejecutivo, Jesús Lule Ortega, de plano le echó la bolita a los partidos y a sus respectivas candidaturas para organizarlo y pagar los gastos que se deriven de ese encuentro.

Parece que Tlaxcala no trascenderá en el mapa nacional por la organización de este tipo de debates como el que observamos este domingo con el candidato y las candidatas presidenciales, sino más bien por el discurso huidizo de su autoridad electoral.

Fácil lavarse las manos mientras a las y los tlaxcaltecas se nos privó de al menos un encuentro para conocer propuestas y argumentos de los contendientes que pudieran servir para mejor tomar decisiones el 2 de junio. El INE local no se quiso despeinar como ayer si lo hicieron los candidatos.

Veremos si en lo local, una vez iniciadas las campañas de las candidaturas a las diputaciones y a las presidencias municipales, alguna candidata o candidato se atreve a proponer la realización de debates.

A diferencia de la Junta Local del INE, en el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) parece haber más receptividad y apertura para llevarlos a cabo, pero quién sabe en la capacidad de las candidaturas para proponer ese tipo de encuentros.

Por lo pronto, hay que decirlo, el debate nos quedó a deber. Falló el reloj, faltaron propuestas y sobraron descalificaciones. Todo predecible.

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