MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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En un acto que combinó indignación, luto y lucha, la Federación de Trabajadores de Tlaxcala (FTT-CTM) conmemoró el Día del Trabajo en Apizaco, dejando claro que los ideales de la lucha obrera del 1 de Mayo no solo siguen vigentes, sino que son más urgentes que nunca.

En el corazón de este evento, el exdiputado y asesor jurídico de la central obrera, Víctor López Hernández, no se anduvo por las ramas: “Tlaxcala, en muchos temas, está hecho un desmadre”.

Una frase que resonó como un puñetazo en la mesa ante la precariedad que enfrentan los trabajadores. La declaración quedará para la posteridad en “La Jornada de Oriente”.

Con la franqueza que lo caracteriza, López Hernández desnudó las heridas abiertas del sector obrero.

La inseguridad, esa sombra que acecha a Tlaxcala, fue uno de los puntos más duros de su discurso.

“Que no nos vengan con las jaladas de que estamos bien seguros y que aquí no pasa nada”, sentenció, recordando los 11 trabajadores de la CTM que, en el último año, perdieron la vida en condiciones violentas o precarias.

Desde un feminicidio en Nanacamilpa hasta un asesinato a sangre fría en Chiautempan, pasando por el trágico accidente laboral en Grupo SIMEC que cobró cuatro vidas, el abogado tejió una crónica de tragedias que, lejos de disminuir, crecen ante la indiferencia del Estado.

Pero la inseguridad no fue el único “desmadre” señalado. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), financiado por los propios trabajadores y patrones, está siendo desmantelado, según López Hernández, para justificar el cambio al IMSS Bienestar.

“No hay camas ni medicinas”, denunció, mientras los aplausos de los asistentes respaldaban su reclamo.

En la misma línea, alertó sobre el Infonavit, donde el gobierno ha desplazado la representación obrera, poniendo en riesgo los ahorros de los trabajadores. “Eso no lo vamos a permitir”, advirtió con firmeza.

El sistema fiscal también recibió su dosis de críticas. El Impuesto Sobre la Renta (ISR), que castiga hasta con un 50% los ingresos por tiempo extra, y los impuestos al reparto de utilidades fueron señalados como una carga injusta que “penaliza el trabajo”.

López Hernández no dudó en exigir una reforma fiscal que deje de financiar “un aparato ineficiente” y ponga a trabajar a los “ninis”. Terminó acuñado por el ex rector de la UNAM José Narro Robles, aunque nació en Reino Unido en los 90’s.

Entre las demandas, destacó la urgencia de una jornada laboral de 40 horas, un compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum que, según el abogado, no debe quedarse en promesas.

También abogó por duplicar el aguinaldo de 15 a 30 días y garantizar que sea ley para todos los trabajadores del país.

“Queremos trabajar 40 horas y cobrar como si fueran 48, incluyendo descansos”, afirmó, dejando claro que la lucha sindical sigue siendo el único bastión para defender los derechos laborales en un contexto donde muchos creen que los sindicatos “ya no sirven”.

El evento, que también celebró los 55 años de liderazgo de Pascual Grande Sánchez, uno de los hombres que han sabido perpetuarse en esa agrupación, expone al hombre que fue parte del priismo que más benéficos logró y de los que jamás fijó una postura autocrítica.

¿Qué no fue la CTM, CROC, CROM y otras más la que postergaron un monumento a la impunidad y al agandalle desde distintas legislaturas estatales, federales y desde el poder ejecutivo, ahí no había desmadre, sino un ordenado caos?