Detrás de cada pieza tallada en madera existe una historia. En el caso de José Luis Vázquez Sánchez, propietario del taller Artetiza, esa historia está marcada por las dificultades, la perseverancia y la decisión de convertir un oficio en una forma de vida y en un legado para su familia.
Con la voz de quien pocas veces habla de su vida personal, el artesano reconoce que su camino no comenzó con privilegios ni con una formación académica. “No tuve una figura paterna que me apoyara, nunca estuvo; no tengo estudio, no terminé ni la secundaria”, relató al hablar de los obstáculos que enfrentó durante su juventud.
Pero aquello que no tuvo en oportunidades educativas, asegura, lo compensó con determinación. “No tuve un apoyo, no tuve estudio, pero tuve muchas ganas de salir adelante”, expresó, al recordar cómo comenzó a abrirse camino en un oficio que con el tiempo lo llevaría a conocer presidentes, embajadores, artistas y deportistas de alto nivel.
Vázquez Sánchez recuerda que al principio tampoco era sencillo obtener la confianza de los clientes. Era joven y muchas personas dudaban de que pudiera realizar piezas destinadas a personajes importantes. Con los años, sin embargo, su trabajo comenzó a hablar por él y Artetiza se convirtió en un referente del tallado de madera en Tlaxcala.
Entre sus proyectos más significativos están las letras emblemáticas instaladas en el Centro Histórico de Tlaxcala, una idea que comenzó a trabajar muchos años antes de concretarse. Su intención era dejar algo que pudiera ser disfrutado por la gente y, al mismo tiempo, convertirse en un recuerdo familiar: que sus hijos y sus nietos pudieran decir algún día: “Eso lo hizo mi papá” o “eso lo hizo mi abuelo”.
En ese proceso tampoco ha caminado solo. Su hijo Luis Jesús lleva alrededor de 13 años trabajando en el taller y ya cuenta con una trayectoria propia en concursos de artesanía. Para José Luis, esa continuidad representa la posibilidad de que el conocimiento adquirido durante décadas no se pierda.
La madera también le ha enseñado que el oficio requiere paciencia. Algunas piezas pueden tomar días, meses e incluso más de un año. Entre las maderas que trabajan actualmente se encuentran el cedro, ayacahuite, caoba, palo dulce, huejote y sabino, mientras que han reducido el uso del tlaxistle debido a su lento crecimiento y disponibilidad cada vez menor.
Su historia es, finalmente, la de un artesano que convirtió las dificultades en perseverancia y la perseverancia en una trayectoria de 25 años. Hoy, mientras celebra el aniversario de Artetiza, José Luis Vázquez Sánchez no solamente habla de premios y piezas: habla de la posibilidad de dejar una herencia hecha con las manos.
“Me costó, pero hoy tiene los resultados”, resume el artesano, consciente de que cada talla representa horas de trabajo, pero también una parte de su propia historia y de su manera de entender a Tlaxcala.
