¿Y la inauguración del Polo de Desarrollo que nos prometieron para este sábado 28 de febrero en Huamantla? ¿Dónde quedó el gran festejo con la presidenta Claudia Sheinbaum?, ¿El banderazo que iba a posicionar a Tlaxcala como “ejemplo” nacional en desarrollo económico dentro del Plan México?
Nos vendieron que seríamos el primer estado en concluir y entregar uno de los 15 Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar: 53 hectáreas listas, inversión privada de 540 millones de dólares comprometida, hasta 6 mil empleos en puerta, cartas de intención de empresas alemanas, estadounidenses, argentinas y mexicanas.
Javier Marroquín Calderón, titular de la Secretaría de Economía (Sedeco) lo presumió como un logro histórico tras solo siete meses de obra intensiva. Hasta se filtró a sus medios oficialistas la supervisión de Sheinbaum realizada en enero y febrero para confirmar avances del 90%. Pero tal y como lo anticipé en una columna anterior, loa avances eran pobres, casi nulos.
Total que llegó el sábado y… nada. El mega evento se esfumó. La versión oficial del gobierno estatal es que la presidenta pospuso su visita por “temas nacionales que requieren su presencia directa”. No es cancelación, dicen, sólo reprogramación. En días posteriores nos darán la nueva fecha.
Aquí en Tlaxcala nos intentaron colar que fue por “lamentables hechos en Jalisco”. ¿En serio? No hay vínculo oficial que lo sustente. Los operativos y enfrentamientos en Tapalpa (relacionados con el CJNG) ocurrieron semanas antes y no escalaron a un nivel que impidiera una gira presidencial.
Lo que sí ocurrió ese mismo sábado 28: Sheinbaum estuvo en Culiacán, Sinaloa, colocando la primera piedra del Hospital Regional de Especialidades del IMSS, una obra de 2,568 millones de pesos con 395 camas, a cargo de los ingenieros militares. Mientras Tlaxcala se quedó con las ganas, Culiacán —tierra de capos y violencia crónica— recibió el reflector federal sin problema.
Entonces, la duda es legítima y apesta: ¿fue por motivos de seguridad que no quisieron venir a Tlaxcala? ¿O el “estado ejemplo” es menos seguro que Culiacán? Eso nos pondría en un escenario penoso, por debajo de entidades que enfrentan amenazas reales. hasta para mentir son medianitos.
O, más probable y doloroso: los tiempos no cuadraron porque, una vez más, los procesos locales fallaron en su ejecución. Aunque el avance oficial es alto, la falta de rigor en contrataciones, supervisión y contraloría ha sido la constante en Tlaxcala: hospitales a medias, escuelas inconclusas, calles y banquetas remendadas a medias.
Los contratistas favoritos van a su ritmo porque nadie les aprieta. Somos rehenes de esa flojera institucionalizada. Estamos sujetos al capricho de esos contratistas que trabajan menos, pero cobran más. Los sobreprecios son una vergüenza y nadie dice algo.
Una versión más que ha comenzado a sonar en la zona del oriente de nuestra entidad es que esos terrenos ahora resultar tener otro dueño, por lo que la disputa sería de varios millones de compensación, liquidación o mediación. Tapar el pozo después del niño ahogado, para decirlo pronto.
Si esto se confirma estaríamos viendo nuevamente la película que han protagonizado los promotores del Polideportivo de Tlaxcala, ese espacio que incluye una alberca ubicada atrás de la central de autobuses, que fue construida en la ilegalidad por el panista Adolfo Escobar Jardinez, en terrenos con una ambigüedad legal.
Sea por la excusa de “agenda nacional”, por seguridad no declarada, por retrasos ocultos o por un predio ilegal con más de un dueño, Tlaxcala perdió.
Perdimos la oportunidad de presumir avances reales, de atraer más inversión con una inauguración presidencial y de demostrar seriedad. Volvimos a quedar en evidencia: protocolos flojos, procesos opacos y una falta de respeto monumental a los contribuyentes que esperamos resultados, no pretextos. No hubo Polo. Y, peor aún, no hubo, ni habrá vergüenza.
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Las tres de ley… 1- Atotonilco quedará en la memoria del Gobierno del Estado de Tlaxcala, al menos en la de sus operadores que este fin de semana acudieron a hacer campaña y pegar lonas a las viviendas que se dejaran. Tan agria fue la respuesta que los funcionarios optaron por retirarse a otra comunidad donde no los corrieran por hacer actos anticipados de campaña.
2- Lo que le digo no es broma: en esa demarcación los vecinos fueron muy claros al expulsar de sus patios y terrenos a los funcionarios que distrajeron su fin de semana familiar para acudir a leer la Atalaya Alfonsista. “No es tiempo de hacer campaña, mucho menos por ese señor que es presidente y no tiene llenadera”, fueron algunas de las respuestas de la gente.
3- La desesperación o el obsceno desvío de recursos a los que ha recurrido el gobierno estatal ya raya en lo peligroso. Si se han atrevido a violar la ley, qué les impediría castigar, acusar o torcer la realidad y la legalidad con tal de seguir su plan “A” (Con A de Alfonso). Los espectaculares y las lonas que se encuentran cerca de la 23 zona militar no dejan lugar a dudas: van con la mira puesta en ganar o morir. los caprichos son peligrosos.


