No hubo mejor momento que el aniversario luctuoso del ex gobernador Emilio Sánchez Piedras, en Apizaco, para que el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, fijara la posición del gobierno estatal en torno de los señalamientos que ha habido de la oposición, de que la realizada el pasado 2 de junio fue una elección de Estado. Y así lo hizo.
Podrá o no convencer a propios y extraños tal posicionamiento, pero tenía que hacerlo considerando que los señalamientos de los partidos opositores son graves: la utilización de las instituciones de procuración de justicia y la entrega de los programas sociales con fines clientelares, entre otros.
Quienes simpatizan con la oposición tienen claro que esos dos argumentos son ciertos, y que no sólo el gobierno federal, sino el estatal, se entrometieron en el proceso electoral para favorecer las candidaturas oficiales, particularmente aquellas postuladas por el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
La respuesta, en el caso del gobierno estatal, fue clara: “Fuimos respetuosos de las instancias, brindamos seguridad y todas las condiciones al Instituto Nacional Electoral y al Instituto Tlaxcalteca de Elecciones para que pudieran desempeñar sus funciones. Fuimos completamente respetuosos y nos mantuvimos al margen para que esto fuera una fiesta democrática. Y los resultados son palpables”, dijo el segundo al mando.
Y apostilló: “Si hubiese habido una discordancia de los resultados locales con los nacionales, entonces se podrían asociar situaciones diversas, pero no, no ha habido nunca una intromisión del Ejecutivo local, más que en la coadyuvancia con los órganos electorales”.
Además, siendo que el partido que ganó las elecciones fue el que representa los intereses del gobierno, era claro anticipar que sus palabras tendrían algo de promisorio para la buena gobernabilidad en el estado.
Es decir, con los resultados electorales existe una perspectiva de mejor gobernabilidad y gobernanza para Tlaxcala. Y cómo no, sabiendo que 20 de las 25 diputaciones locales forman parte del proyecto que ahora mismo encabeza la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, y que los municipios más importantes también están en manos amigas.
Con lo que le sucedió al presidente municipal de Zacatelco, Hideberto Pérez Álvarez, quién de las próximas autoridades municipales se atrevería a salirse del huacal en los próximos tres años, sobre todo sabiendo que el poder gubernamental no sólo se conservó, sino que se acrecentó con los resultados del 2 de junio.
Lo importante es que el segundo de a bordo del gobierno estatal abre las puertas del diálogo y el entendimiento, particularmente en lo que se refiere al Poder Legislativo, donde, hay que decirlo, la oposición estará casi muerta. Incluso, adelanta que las propuestas de las minorías serán tomadas en cuenta en las iniciativas legales, es decir, que no habrá cerrazón.
Mientras ello sucede, los partidos políticos de oposición deberían salir del letargo. Han presentado sus respectivas impugnaciones en los casos más sobresalientes, pero dentro de sí reconociendo que en pocos, tal vez en ninguno, sus recursos prosperarán ante las autoridades jurisdiccionales.
En esa circunstancia es que deberían abrir la puerta y tomarle la palabra al secretario de gobierno para abrir verdaderos canales de comunicación y presentar iniciativas viables de sacar adelante en la próxima Legislatura local. Es decir, colocarse como una oposición seria y responsable.
Y a la par, trabajar internamente en su tejido interno para encontrar caminos de conciliación y de renovación. No hacerlo, como lo he dicho en este espacio, es condenarse a la extinsión. Hay mucho por trabajar del lado opositor.
@martin_rodriguez.com El #PAN vive entre el #conflicto del #pasado y el #presente

