Es inexplicable que el partido en el poder, el que gobierna en 22 entidades de la República Mexicana, actúe con un oscurantismo inexplicable.
Más, tratándose del desarrollo de un proceso interno en el que se definirán las candidaturas al Congreso de la Unión, órgano legislativo en cuya estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador se encuentra en primer orden porque será el que haga posible las propuestas de reformar el Poder Judicial y concretar reformas a la Constitución Política por las cuales pugna.
Es la hora que no existe ningún órgano interno que informe sobre cuántos registros se recibieron y quienes son aquellos que solicitaron su inscripción para definir las candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados.
Se ha dejado a la especulación, a los rumores y a los mismos interesados, la publicación de información. Que con su pan se lo coman.
Lo que se puede apreciar de la información que hasta ahora ha surgido a cuentagotas, es que hay de todo, como en botica. Existen aspirantes que tienen serias posibilidades de alcanzar la candidatura, pero también hay personajes desconocidos que sólo registran su aspiración para ver qué ganan en el río revuelto.
A ese tipo de personajes es a los que Morena debería atajar, sin miramientos, pero deja todo a la especulación ante la falta de información de los órganos internos que deberían hacerlo. En fin.
De entrada, tanto al Senado como a la Cámara de Diputados existe un número desproporcionado de aspirantes. Es reducido el número que tiene una posibilidad real de encabezar la candidatura por la que aspiran.
Por ejemplo, en lo que respecta al Senado de la República todo indica que el senador José Antonio Álvarez Lima y la senadora Ana Lilia Rivera Rivera son quienes tienen las más altas posibilidades de ganar el proceso interno.
Diversas encuestas serias les colocan en el primer lugar de las preferencias ciudadanas en el estado, así que podrían conseguir su reelección producto del trabajo realizado dentro de Morena.
Si la versión de que Óscar Flores Jiménez se registró al proceso interno es real, sus aspiraciones son sólidas derivadas de la deferencia que el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador le ha dado en actos públicos, tanto locales como nacionales e internacionales.
La animadversión que acumularon en sus respectivos cargos Sergio González Hernández y Alfonso Sánchez García, hace avizorar un panorama nada positivo para sus aspiraciones.
Raymundo Vázquez Conchas, con el tercer lugar alcanzado por el ex secretario de Gobernación, Adán Augusto López, tampoco le augura un buen lugar.
En el caso del diputado federal Alejandro Aguilar las apuestas están divididas pues a más de dos años en esa responsabilidad ha logrado acuerdos favorables para la entidad, y aunque su trabajo siempre es callado eso no implica que haya dejado de “tejer fino”, como es su estilo.
En el caso de las mujeres, es claro que Ana Lilia Rivera tiene una clara ventaja sobre Dulce Silva, esta última aunque recurre a los reflectores mediáticos, como este fin de semana que acudió al puerto de Acapulco a repartir tacos de canasta a los damnificados, poco ha hecho en la tribuna a favor de sus representados.
En el caso de Rivera la presidencia en el Senado de la República le ha dado focos nacionales e internacionales que por supuesto han llegado hasta el ámbito local y, por mucho que su contrincante interna, la diputada federal, continúa en su estrategia de aparecer en espectaculares aparecidos en varios puntos del territorio estatal, poco le servirá.
Las diputaciones federales, en contra parte, estarán disputadas en la medida que se sepa por qué distrito aspiran los inscritos.
Hay nombres que han surgido y que no se sabía de sus intenciones de registro, como es el caso de los diputados locales que aspiran ahora al escaño federal.
Habrá que ver, también, si existen más renuncias en el gabinete estatal. Los ojos de la mayoría han estado en las Senadurías, pero ya se ve que las diputaciones federales también son causa de un gran número de aspiraciones.
Ya veremos, conforme pasen los días, confirmación de renuncias o, incluso, de la presentación de licencias en las diputaciones locales, porque si no ha sucedido así, estamos siendo testigos de una inequidad en las contiendas.
Independientemente de lo anterior, es claro que de cara a los comicios de junio de 2024, Morena ya lleva ventaja sobre sus opositores del PRI, PAN y PRD, que ni siquiera se han sentado formalmente para hablar de sus posibles candidaturas y del proceso que seguirán para presentarse en las elecciones locales.
Esa “oposición” continúa sumergida en su mediocridad y aunque le apuesten a la guerra sucia contra López Obrador las encuestas confirman que su “trabajo” es, por decir lo menos, ineficiente. La carrera ya empezó y ellos siguen gateando.
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