Morena cuenta las horas: en Tlaxcala se acaba el juego

NÉSTOR
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Se acabó el margen para las especulaciones. Morena cuenta las horas para decidir quién encabezará en Tlaxcala la defensa de la Cuarta Transformación y de la soberanía del estado.

En la Ciudad de México se prepara la definición interna, será ahí donde la dirigencia nacional coloque las piezas sobre el tablero y determine quién será la coordinadora o coordinador estatal. Después vendrá la fotografía, el anuncio público y, con ello, la obligación de todos los aspirantes de demostrar su lealtad al proyecto de la 4T y sobre todo de qué están hechos.

Porque una cosa es levantar la mano y otra muy distinta tener estructura, territorio, conocimiento, aceptación y capacidad para ganar una elección.

Durante las últimas semanas, el proceso se convirtió en una auténtica guerra de posicionamientos.

Encuestas que van y vienen. Versiones contradictorias. Adhesiones. Operaciones políticas. Golpes mediáticos. Y una guerra sucia que, según denuncian algunos de los propios aspirantes, habría intentado modificar la percepción sobre quién encabeza las preferencias.

En el centro de esa disputa aparece Ana Lilia Rivera Rivera, la senadora ha mantenido presencia territorial y política, mientras sus adversarios intentan reducir la distancia o disputarle el liderazgo.

Carlos Augusto Pérez Hernández y el diputado federal Raymundo Vázquez Conchas han cuestionado públicamente lo que consideran una intervención de estructuras gubernamentales para favorecer a Alfonso Sánchez García.

Lo cierto es que la acusación ya forma parte del escenario político y coloca a Morena frente a una pregunta incómoda: ¿La decisión será producto de las preferencias y del trabajo territorial o de la capacidad de determinados grupos para mover los hilos desde el poder?

Porque si algo ha quedado claro es que esta no será una definición menor. Alfonso Sánchez García busca mantenerse en la pelea. Carlos Augusto Pérez Hernández intenta arrebatarle ese espacio. Raymundo Vázquez Conchas mantiene su propia ruta. Y detrás de ellos aparecen otros grupos que saben perfectamente que, aunque hoy no estén en la primera línea, mañana pueden convertirse en moneda de cambio.

Pero aquí viene lo interesante porque Morena no solamente tendrá que elegir un nombre, tendrá que decidir qué tipo de operación política quiere para Tlaxcala.

Un perfil con territorio.

Uno con aceptación.

Uno que conozca el estado.

Uno con trayectoria.

Uno capaz de sentarse con grupos distintos sin convertir la elección en una guerra interna.

Y, sobre todo, uno que pueda demostrar disciplina y respeto a las reglas del movimiento.

Porque después del anuncio llegará la verdadera prueba.

¿Quién tendrá la madurez para aceptar la derrota?

¿Quién cerrará filas?

¿Quién reconocerá a la persona designada?

¿Quién seguirá dentro del proyecto?

Y, la pregunta que seguramente incomoda a más de uno:

¿Quién estaba buscando defender a la Cuarta Transformación y quién solamente estaba buscando quedarse con la candidatura?

Claudia Sheinbaum también tendrá una palabra política indirecta en este proceso: las reglas, los tiempos y la disciplina del movimiento no son decoración.

Quien haya respetado esas reglas llegará con una ventaja moral y política. Quien las haya ignorado tendrá que explicar por qué.

La oposición observa desde la barrera y ha intentado aprovechar las fracturas, lanzar cuestionamientos y colocar temas en la conversación pública, pero hasta ahora no consigue desplazar la batalla interna de Morena del centro de la agenda.

Y ahí está la paradoja: la oposición quiere competir contra Morena, pero Morena parece estar más ocupado compitiendo contra Morena.

El nombre de Ana Lilia Rivera continúa apareciendo con fuerza. La decisión se acerca y, con ella, llegará la hora de la verdad.

Después del anuncio ya no habrá pretextos.

Los que realmente estén con la transformación tendrán que cerrar filas.

Los que solamente estén con un grupo tendrán que decidir qué hacer.

Y quienes hayan construido su proyecto alrededor de una persona, y no alrededor del movimiento, podrían descubrir demasiado tarde que Morena no es propiedad de nadie.

Tlaxcala espera el nombre.

La dirigencia nacional tiene la decisión.

Y los aspirantes tienen una última pregunta que responder:

¿Están con Morena, con la Cuarta Transformación y con Claudia Sheinbaum… o solamente estaban con ellos mismos?

La respuesta comenzará a conocerse en las próximas horas y contando 5… 4… 3… 2… 1… y la coordinación es para …………………

Quien encabece la coordinación, junto con los aspirantes que quedaron en el camino, deberán mostrar unidad a la presidenta Claudia Sheinbaum, en su visita a Tlaxcala el próximo 17 de septiembre, y demostrar lealtad al proyecto de la 4T, dejando en claro que la contiene interna de morena quedó en el pasado.