* Aún hay asignaturas pendientes para lograr la realidad escrita en la narrativa
En su mensaje dirigido a niñas y niños con motivo del “Día de Reyes” la Gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros realizó una narrativa que todo mundo vivió en la infancia, a muchos nos costó trabajo dormir la noche de cada 5 de enero, pues siempre esperábamos con mucho entusiasmo la llegada de los Reyes con los regalos.
Todos esperamos en algún momento con mucha emoción aquel juguete con el que soñábamos ser felices, cada 5 de enero aquella noche mágica siempre nos costaba cerrar los ojos, teníamos un enemigo a vencer, el cansancio, aquel que no nos permitió ver la llegada de los Reyes con los Regalos porque siempre nos ganaba el sueño, al menos por unos minutos.
Por lo regular, siempre despertábamos cada rato y nos levantábamos con mucho entusiasmo para ver si ya habían llegado los Reyes con los regalos, y asi muchas veces durante la noche, hasta que por fin llegaron los Reyes con los regalos y todos o por lo menos la mayoría nunca pudimos verlos.
Hasta ahí, la narrativa de la mandataria fue cordial a la realidad y percepción de todos y todas quienes en algún momento fuimos niños/niñas.
Luego siguió en su mensaje “Nos recuerda que ustedes son lo más valioso que tenemos en Tlaxcala y es precisamente, su capacidad de soñar y de emocionarse con lo sencillo, lo que da esperanza a nuestro pueblo y su porvenir”.
Si de verdad la niñez es lo más valioso y la esperanza del pueblo y su porvenir, debe preocuparse más por fortalecer las políticas que de verdad combatan el trabajo infantil.
En Tlaxcala más de 32 mil 792 niñas y niños abandonan la escuela, el trabajo infantil hace que sus ojos se llenan de tristeza al abandonar sus sueños de ser profesionistas o de lograr formarse como un policía, bombero o rescatista.
Aunque hay avances, las cifras no son alentadoras porque las niñas y niños que se incorporan a la vida laboral infantil representan el 10 por ciento del total de la población.
Sin duda el número, el dato duro, la cifra, contrasta muy marcadamente con la percepción social, basta con ver en las calles a las niñas y niños trabajando para mirar el futuro truncado de quien pudiera ser un gran profesionista, artista, deportista, artista plástico, policía, bombero o rescatista.
El mensaje de la mandataria continúo y les dijo “Queremos que jueguen sin miedo, que rían fuerte y que nunca dejen de creer que todo es posible. Ustedes nos enseñan a mirar la vida con esperanza y nosotros estamos aquí para cuidarlos con todo el amos de nuestro corazón”.
Insisto, para que una niña o niño juegue sin miedo, el Gobierno debe garantizar la seguridad, no vivir en una burbuja de miel con cifras y datos positivos, la seguridad debe ser percibida como un asunto serio por la autoridad.
Es urgente cubrir el déficit de policías que tiene el Estado, aumentar y mejorar los salarios de quienes exponen su vida por resguardar la seguridad, implementar una verdadera estrategia de combate a la inseguridad que permita prevenir y actuar inmediatamente al llamado de auxilio de la población.
En salud y educación, mejorar los servicios, garantizar medicamentos, mejorar horarios de atención en las consultas y sobre todo impulsar un autentico modelo educativo que verdaderamente vea por el futuro de niñas y niños, basta de imponer modelos humanistas que adoctrinan a las futuras generaciones como robots pues serán instruidos para obedecer sin razonar, ni analizar, la libertad no se adoctrina ni se instruye.
Solo garantizando la seguridad, mejorando los servicios de educación y salud, se logrará que las niñas y niños de Tlaxcala rían fuerte y persigan sus sueños.
En fin, hay asignaturas pendientes que deben verdaderamente trabajar para hacer que la narrativa sea real a la vida diaria, de nada y poco sirve engañarse con datos, cifras y discursos bonitos adornados con emociones y sentimientos que arrastran los recuerdos.







































































