El alcalde de Mazatecochco, Emilio González, está en el ojo del huracán. ¡Qué bárbaro de verdad no es para menos!, la regidora Anayeli González Castro se puso las pilas y, con el respaldo de unos valientes del municipio, salió a cantar las verdades en una rueda de prensa que dejó a más de uno con la boca abierta.
Dicen en esa comuna: ¡por fin le puso un estate quieto al alcalde Emilio González Cortés y al secretario del Ayuntamiento!
La joven, pero ya vimos que no dejada política, lo acusa de acoso laboral y violencia política en razón de género, ¡y no es cuento chino! La regidora ya metió las manos al fuego con una demanda legal contra estos dos que, a decir de ella, se pasan de listos con una actitud más prepotente que sindicalizada detrás de escritorio.
Y no crean que es puro bla bla. Anayeli trae un as bajo la manga: el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) ya le dio la razón en un juicio por violencia política, ¡y el alcalde se hace el que no oye!, incluso ignoró la resolución como si fuera volante de tianguis, y eso es puro desacato.
Aún así la regidora no se anda con rodeos y le mandó un recadito al edil: “bájale tres rayitas y respeta los derechos que gané con mi cargo”.
Pero esto no es nuevo. Desde octubre del 2024, seis regidores y presidentes de comunidad ya le habían puesto el dedo en la llaga a González Cortés. Lo acusaron de violencia política, de no convocar al Cabildo, de andar reteniendo sellos oficiales como si fueran trofeos, ¡y hasta de querer comprar voluntades con billetazos! ¿Qué tal?
La regidora también destapó la cloaca del presupuesto 2025 y el tabulador salarial que, según ella, está más chueco que carretera de pueblo. Por eso pidió información al alcalde y al secretario, pero le dieron un portazo en la cara.
Ahora, la regidora ya dijo que va con todo al Congreso del Estado y a donde se tenga que parar para que le hagan justicia por esta violencia política de género.
Un aplauso por la regidora y un lamento por el TET que al ser visto sin respeto, por su titular, Miguel Nava, sus exhortos o llamados a misa acaba por ser ignorados tal y como sucede con el oriundo de Contla.
¡Y en el Vaticano, Tlaxcala se pone en el mapa!
Y del infierno político nos vamos al cielo… o bueno, al Vaticano. Resulta que el Papa León XIV nombró al obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, como miembro del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades Apostólicas.
El vocero de la Diócesis, Ranulfo Rojas Bretón, ya salió a aclarar el mitote y le ha dicho a los feligreses: “No se apuren, el obispo no se va. Sigue siendo el mero mero de la Diócesis de Tlaxcala”.
Este nombramiento es como un extra, un cachito de prestigio para Salcedo Aquino, que ahora va a colaborar con el Vaticano sin dejar su chamba en Tlaxcala. ¿Y qué hace ese tal Dicasterio? ¡Pues nada más y nada menos que cuidar a todas las órdenes religiosas del mundo! Desde los agustinos hasta las monjitas de convento, todos pasan por ahí.
Eso sí, el obispo aún no tiene el papelito oficial del Papa, pero cuando le llegue, ¡a darle con todo! Seguirá siendo el pastor de Tlaxcala, pero ahora con un pie en Roma, echando la mano en lo que necesite la Iglesia universal. ¡Vaya orgullo para Tlaxcala!
Religiosos o no, creyentes o no, católicos o no, mochos o no, lo de Julio César Salcedo Aquino es para destacar, antes que él tuvimos en Tlaxcala un obispo más grillo que estudiante de la UAT, pero parece que este religioso le regresó el estatus al alto cargo que hoy representa en nuestra entidad.


