MANIAC y la encíclica de León XIV

Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
Eduardo Lozano, articulista y opinador de MR Noticias
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Hace algunos años descubrí a Benjamín Labatut por ‘Un verdor terrible’ y resultó ser una de mis epifanías lectoras más importantes. Luego vino un segundo texto que lo devoré una semana después de ser publicado: Maniac.

Labatut sigue obsesivamente mentes brillantes tratando de entrar en ellas. En Maniac, fundamentalmente es sobre la del matemático Johnny Von Neuman y la máquina de su creación: MANIAC I (por sus siglas en inglés Mathematical Analyzer, Numerical Integrator, and Computer o Mathematical Analyzer, Numerator, Integrator, and Computer)

MANIAC fue la primera computadora que venció a un humano en un juego de mesa similar al ajedrez —aunque este, más complejo— llamado Go. Esto es importante por ser los primeros indicios de la Inteligencia Artificial; Labatut, con su forma de narrar reconstruyendo la historia nos deja el cuerpo cortado con interrogantes que el lector va dibujando, ¿cuál será el límite de la Inteligencia Artificial?, ¿cuál es el grado de independencia que tendrá del humano?, y, ¿generará en su autonomía y en sus capacidades de componerse una “conciencia”, una “moral” aunque sea generado por el dios computador o qué ser estará tras ello?

León XIV es un hombre excepcional. La encíclica que publicó el 25 de mayo contra los riegos de la IA, es un parteaguas y será fuente primera de filosofía y humanidad para los próximos años: suena raro, pero sobre el derecho a ser humanos. Estamos consumidos frente a la pantalla y perdemos día tras día el combate, ¿cuándo nos daremos cuenta de lo terrorífico que es platicarle nuestros problemas, amores, sentimientos a una computadora y esperar una respuesta de ella? El grado de soledad en el que vivimos y fugarnos de nuestras humanidades en banalidades nos deshumaniza. La tecnología nos aleja de nosotros, de nuestra razón de ser y del Logos. Renunciar a nuestra humanidad es la derrota absoluta; estamos yendo en sentido contrario del motivo de nuestra concepción.

Me causa cierta conmoción y gracia como Theodore se enamoraba de una inteligencia artificial en la magnífica “Her” de Spike Jonze. Me encanta “Yo, Robot” de Isaac Asimov, y también la adaptación al cine. Ahora, teniendo cerca e imaginables esos supuestos, me causan inquietud. Quizá en unos años sea peor.