MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Los Therians de Tlaxcala ya existían mucho antes de que las redes sociales los convirtieran en tendencia viral. Iguanas partidistas, roedores del Organo de Fiscalización Superior, halcones de la SFP y más miembros de la fauna política viven entre nosotros desde hace muchos años.

Mientras TikTok, Instagram y X se llenan de videos de jóvenes saltando, ladrando o maullando en parques de la capital tlaxcalteca —con máscaras de zorro, colas improvisadas y debates sobre si es identidad espiritual, juego o alerta psicológica—, la verdadera “fauna” que debería preocuparnos lleva décadas caminando entre nosotros sin necesidad de disfraces.

Puercos, cochinos, marranos, cerdos no eran solo un spot de campaña de Andrés Manuel López Obrador para denunciar la suciedad priista. Eran el prólogo de una granja política que nunca cerró.

Hoy, a esa lista se suman halcones, camaleones, iguanas, roedores, pericos y demás especies oportunistas que cambian de color, de partido o de discurso según sople el viento electoral. En Tlaxcala, como en gran parte del país, el pragmatismo y la ambición siguen siendo el verdadero instinto animal.

Lo irónico es que mientras las redes se escandalizan con los therians “nuevos” —esos que se identifican con lobos o gatos y generan desde memes hasta propuestas de ley en otros estados—, la fauna política tradicional ha ganado la partida sin hacer ruido.

Los camaleones del antiguo priismo mutaron sin esfuerzo a Morena, el Verde o lo que toque; los roedores administrativos siguen royendo presupuestos; los halcones vigilan desde las cúpulas para picotear lo que caiga y advertir de cualquier expediente que pudiera comprometer las finanzas del patrón en turno. Y todo bajo el discurso de que la corrupción, la impunidad y el compadrazgo habían sido erradicados.

Segalmex es el ejemplo más palpable: un boquete multimillonario en Seguridad Alimentaria Mexicana que acumula desvíos por miles de millones de pesos, con denuncias penales, renuncias sospechosas y una impunidad que parece blindada por la cercanía al “dueño de la granja”. En Tlaxcala y en el país entero, esa herencia priista no desapareció; solo cambió de corral.

Mientras las cámaras capturan a un therian siendo rociado con agua en la Calzada o a grupos reunidos en parques, los verdaderos animales políticos siguen en su hábitat natural: oficinas públicas, candidaturas plurinominales y alianzas de última hora. Ellos no necesitan trend ni hashtag; su transformación es permanente y silenciosa.

Así que, antes de alarmarnos por los therians de redes que al menos son honestos con su identidad animal, miremos a la fauna que ya gobernaba antes de que existiera TikTok. En Tlaxcala, como en México, los therians de verdad nunca se fueron; solo se reciclaron de partido en partido. Y esa sí es una tendencia que no pasa de moda.

Las tres de ley… Que el presidente municipal de Tepetitla esté siendo investigado por la Fiscalía General de la República (FGR) es un severo llamado de atención para los políticos que se sientenm intocables, sobre todo cuando algunos como los de Tlatelulco habían sido señalados pero se mantuvieron impunes. Hasta donde tope.

2- Raymundo Vázquez Conchas coincidió este fin de semana con Ana Lilia Rivera Rivera y Alejandro Aguilar López en un acto convovcado por el sindicalismo para hablar sobre la reducción de horas laborales que se gestó desde las entrañas legislativas de la 4T. a pregunta expresa sobre este acto y si es un mensaje político la imagen que circuló en sus redes sociales Vázquez Conchas confirmó. Todos son mensajes políticos.

3- Tras la jaqueca del fin de semana el gobierno reactivo sus actividades y qué mejor que con un acto en el Teatro Xicohténcatl donde el invitado especial, para variar, fue Alfonso Sánches García. El pretexto fueron las mujeres y la Ley Olimpia. Ya no hay pudor.