Si hacemos un recuento sobre la definición de las candidaturas al Senado de la República por parte del partido en el poder, nos daremos cuenta de que en la asignación de éstas no ha predominado la voluntad del gobernante local, sino la del candidato presidencial.
Eso sucedió en el pasado con los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN), y seguramente así sucederá con el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Los gobernadores en turno han buscado influenciar en esas candidaturas, pero en realidad sin gran éxito, como tampoco en la sucesión gubernamental. En los últimos sexenios, la competición política ha dificultado todavía más ese proceso de definición en las candidaturas al Senado.
Ahora que el poder presidencial ha retomado la fuerza que no se veía desde los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, las y los gobernadores morenistas cuentan todavía con menos margen para pretender imponer candidaturas para la Cámara de Senadores aunque muchos de ellos emanados del PRI pretenden continuar con esas viejas prácticas, sin éxito.
Eso lo demuestra el destape de la primera camada de candidaturas al Senado por Morena, en el pasado mes de diciembre.
Pareciera que el proceso de selección de candidaturas para buscar asientos en la Cámara Alta se ha complicado a últimas fechas, pero en el caso de Tlaxcala no se observa de esa manera.
Está claro que la definición en ese partido está dada para José Antonio Álvarez Lima y para Ana Lilia Rivera Rivera, quienes buscarían la elección consecutiva en el senado.
Ambos cuentan con el buen ánimo del presidente Andrés Manuel López Obrador y también de la virtual candidata presidencial Claudia Sheinbaum Pardo. Eso está claro desde que comenzaron a recibir diferentes encomiendas para responsabilidades encargadas directamente desde Palacio Nacional.
Y eso mismo dificulta la quiniela de aquellos que apuestan a favor de los candidatos identificados con la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, particularmente porque se ha aireado profusamente un presunto favoritismo hacia el ex secretario de Infraestructura, Alfonso Sánchez García, hijo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya, en pago a un respaldo político que se dio en las elecciones de 2021.
@martin_rodriguez.com El senado lo autorizará desde la federación, una dama de apellido Sheinbaum; como ha sucedido históricamente, municipios y legisladores locales serán palomeados en Tlaxcala. No le demos vueltas.
Puede ser que entre Cuéllar Cisneros y Sánchez Anaya exista una buena relación política, pero ambas partes saben a la perfección que no pueden ir más allá de los deseos presidenciales y de aquellos de quien será la futura presidenta de la República. Mucho menos cuando saben que Sheinbaum Pardo identifica de qué lado estuvieron en el momento de las definiciones.
Sin embargo, en la estrategia electoral de ganar la mayoría calificada en la Cámara de Senadores, Morena y sus aliados han decidido no ir juntos, en coalición, en la elección de las Senadurías.
Ese podría ser el recoveco que podría darle oportunidad a la mandataria estatal de elegir una candidatura a la Senaduría, pero ya se verá qué es lo que dice el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) que, hay que decirlo, no se ha visto bien tratado con cargos públicos dentro de la administración estatal.
Ahora bien, ¿por qué tratar de ver como enemigos políticos a José Antonio Álvarez Lima, Ana Lilia Rivera y Lorena Cuéllar Cisneros? Si analizamos con detenimiento, la senadora y el senador han sido sumamente institucionales en sus compromisos parlamentarios y no se han metido, en ningún caso, en las decisiones que el gobierno estatal ha tomado dentro de sus responsabilidades, en ninguno. De hecho Álvarez Lima la ha acompañado en informes y actos en materia de cultura, por mencionar algunos.
Hay que recordar que Morena tiene dos frentes: uno nacional y uno local. En lo federal el presidente Andrés Manuel López Obrador ha hecho su trabajo y las altas mediciones de popularidad que muestran las encuestas, lo confirma pese a ello debe protegerse en su salida y la mejor manera de hacerlo es designando senadores leales a él, no a los gobernadores.
En lo local debe suceder lo mismo, la titular del ejecutivo debe procurar que los integrantes del legislativo comulguen con ella y de esa manera proteja su salida pues será justamente la legislatura siguiente la que revise sus cuentas públicas y apruebe, desde los presupuestos hasta las reformas o adiciones a la ley que se vayan planteando desde palacio de gobierno. No es hora de buscar enemigos internos donde, en realidad, no los hay.
José Antonio Álvarez Lima, Ana Lilia Rivera Rivera y Lorena Cuéllar Cisneros son políticos profesionales que conocen las reglas no escritas, institucionales, inteligentes pero sobre todo afines al gobierno que parece tendrá continuidad en México, los tres son aliados del mismo bando y quien quiera dividir esa franja lo hace pensando en su proyecto familiar, no en el de la 4T.
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