El manejo de las cuentas oficiales en redes sociales de las dependencias estatales ha revelado el limitado conocimiento en el área de los responsables de esta tarea.
Una revisión por los perfiles de Facebook, Instagram o Twitter de las secretarías, coordinaciones, direcciones y demás organismos públicos del estado evidencia que las cuentas funcionan como simples replicadores de los contenidos que se generan desde la cuenta principal del gobierno del estado de Tlaxcala.
En el peor de los casos las cuentas de instituciones públicas están llenas de efemérides de todo tipo y felicitaciones de cumpleaños a los mismos miembros del gabinete.
Realmente son pocos los casos donde existe una estrategia de comunicación que contemple generar contenido propio de utilidad para los usuarios o público meta de cada dependencia.
La mayoría de las publicaciones que comparten las cuentas oficiales de las oficinas gubernamentales se trata de campañas que se diseñan desde las oficinas centrales de comunicación social.
Al final del día el ciudadano que utiliza las redes sociales termina viendo el mismo contenido repetido una y otra vez.
No existe un trabajo focalizado que permita explotar el alcance de las benditas redes sociales, tampoco estrategias creativas que respondan a las tendencias actuales.
El problema no es un asunto de falta de aptitudes por parte de los llamados “enlaces de comunicación”, ya que en muchos casos ni si quiera son ellos los que desempeñan estas funciones. Son censurados.
La situación se agudiza, cuando muchas de las dependencias estatales deciden contratar agencias de marketing externas para realizar este trabajo.
Los pseudo especialistas en redes sociales terminan por “vender espejitos” y “endulzar el oído” a los titulares de las oficinas públicas para obtener jugosos contratos.
Lo peor es que no se trata de empresarios tlaxcaltecas, ya que no hay confianza por parte de las instituciones al talento local, que créame existe y de sobra.
El resultado son estrategias de comunicación totalmente ajenas a la realidad de la sociedad tlaxcalteca, que no terminan por conectar con el ciudadano ni generar la interacción con el internauta.
¿Usted cree que después de llenarse los bolsillos de dinero les va importar proponer materiales creativos o responder a las necesidades de información de la población?
Deben entender estas empresas que el manejo de los perfiles de redes sociales gubernamentales va más allá de felicitar en sus cumpleaños a los funcionarios y conmemorar efemérides sin contenido útil para la ciudadanía.
Es grave que exista esa omisión desde las oficinas de comunicación social porque solo evidencian dos cosas: No hay información útil qué difundir que impacte de manera positiva en la vida de la ciudadanía o no la quieren difundir.
Por otro lado, quienes se apropian de las cuentas gubernamentales para promover su imagen personal, se les olvida el carácter de servidores públicos y asumen contenidos propios de influencers dando los buenos días y compartiendo imágenes de su desayuno o el amanecer.
Que alguien por favor les diga que son servidores públicos, que nos interesa saber el resultado de su trabajo, las causas sociales con las que se identifican, su postura ante temas de interés social.
“Subirse al tren” de los tendencias en redes sociales, además de creatividad, implica compromiso, congruencia y consistencia con ciertos ideales.
Quien quiera aprender de esto debería echar un vistazo a las redes sociales del magistrado Arturo Zaldívar, sobre todo a su tik-tok donde asume posturas bien definidas lo que permite que más personas se expresen y participen en la conversación pública, discutan temas de interés social. Eso es crear contenido.
Ya es hora de que esas empresas foráneas desquiten los miles de pesos que les pagan o dejen que tlaxcaltecas hagan el trabajo que ellos ya demostraron no saben hacer.
Contáctame en [email protected] y también en [email protected]


