Lo malo de traer a médicos de Puebla para encabezar la secretaría de salud en Tlaxcala, es que difícilmente renunciarán a las pacas de dinero que se ganaban en la Angelopolis, por lo que a la menor oportunidad intentarán hacer negocio, aunque se trate de la salud de sus gobernados.
Eso se confirma con el médico Rigoberto Zamudio Meneses, hijo del contador público del mismo nombre, que gracias a su cercanía con los inquilinos de palacio de gobierno logró colocar a su junior al frente de las políticas públicas en materia de salud en la entidad. Aún cuando no tiene vocación para el servicio público.
Resulta que ayer el propio Zamudio Meneses ofreció una rueda de prensa en el Salón Rojo de Palacio de Gobierno, para anunciar que Mark Davenport, médico cirujano del Reino Unido, realizaría una delicada intervención el día de mañana martes a una pequeña tlaxcalteca en las instalaciones del Hospital Infantil de Tlaxcala (HIT).
Aunque se presumió que el pediatra sería respaldado por un equipo interdisciplinario integrado por especialistas locales, la realidad es que su presencia lejos de celebrarse debería avergonzar a quienes no han podido lograr que el HIT cuente con su propia planta de médicos especialistas.
De qué nos sirve traer pediatras extranjeros, si ese gasto ira directamente a la bolsa del médico que en unos cuantos días regresará a Europa y, cuando se le requiera será difícil tenerlo a la brevedad, pues los traslados y tiempos harán imposible que logre salvar una vida, cuando ésta se encuentre comprometida por una emergencia.
Si Rigoberto Zamudio tuviera tanto interés en presumir un nutrido grupo de especialistas, debió prever que su sector necesitaría un mayor presupuesto para el pago de médicos que ocuparan las plazas en la ciudad de la salud, construida en San Matías Tepetomatitlán, que por ahora solo ha servido para colocar a los amigos de Blanca Águila Lima.
A quien hoy hace ruedas de prensa para presumir la llegada de médicos extranjeros y para anunciar cursos en Puebla, debería preocuparle que Blanca Águila tenga al sector salud en la basura y que ponga por delante la basificación de sus cuates, sobrinos, parejas, amigos y choferes, pero vean como última posibilidad el ahorro de recursos para destinarlos a médicos especialistas.
A Zamudio y Blanca les interesa la foto, la declaración, la portada mediatica presumiendo que su vida está enfocada en cuidar la salud de los tlaxcaltecas, cuando detrás de su escritorio hacen todo lo contrario.
Que Zamudio siga haciendo sus ruedas de prensa a favor de la salud, que Blanca siga dando sus declaraciones en la tribuna del congreso estatal pronunciándose siempre en beneficio de los derechohabientes, mientras los tlaxcaltecas seguimos padeciendo. Esa es nuestra medicina paliativa de siempre y ya hemos visto de qué nos ha servido. Para Blanca ha sido exitosa porque al final del día seguimos vivos.
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