MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Este fin de semana, en la Casa-Museo Carito de Huamantla, no se bordó solo un vestido, se bordó, con hilos de cinismo, la imagen pública de Alfonso Sánchez García, aspirante de Morena a la gubernatura de Tlaxcala.

El alcalde con licencia de la capital llegó al espacio sagrado de las bordadoras para “colaborar” en el traje de la Virgen de la Caridad, pero lo que se vio no fue devoción.

Fue una operación calculada de colocación política, impulsada por la influencia del gobierno estatal, que busca alzar al aspirante hasta el pedestal… aunque ese pedestal sea el de la propia Virgen.

No es casualidad, Alfonso Sánchez García no es un externo que vaya por devoción o turismo, es el perfil que la estructura del poder estatal ha decidido impulsar, él lo sabe y se mueve con el peso de una maquinaria que no se limita a discursos.

Alfonso Llegó a Huamantla con fotógrafos, con sonrisas de campaña y con la certeza de que el capital simbólico de una tradición de siglos puede convertirse en votos.

La Casa-Museo Carito, donde generaciones de mujeres anónimas han hilvanado con manos gastadas y fe genuina el atuendo de la Noche que Nadie Duerme, se transformó de un día para otro en escenario de posicionamiento electoral. De imposición total. La instrumentalización no fue discreta, no bastó una reflexión de tres segundos; fue una ocupación deliberada de un espacio consagrado.

Las bordadoras, hasta hace una semana figuras anónimas cuya dedicación se conocía solo entre quienes entienden qué significa preparar el traje de la Virgen, se convirtieron en utilería.

Sus manos, que durante décadas han repetido el gesto de devoción sin cámaras ni candidatos, se volvieron el decorado perfecto para la narrativa de autenticidad que Sánchez García necesita.

Su esposa del aspirante posteó el mensaje edulcorado: “Cada puntada guarda una historia”. Sí, guarda la historia de mujeres que bordaron porque creían, en el anonimato, sin que ningún aspirante viniera a robarles el significado para subirse a un pedestal político.

Durante más de un siglo —o al menos desde que Carito Hernández retomó la práctica en 1963—, el bordado del vestido de la Virgen de la Caridad fue un acto de comunidad, de identidad huamantleca, de fe que no necesitaba de políticos.

Ahora, en plena carrera interna de Morena rumbo a 2027, cuando a la clase política le conviene parecer devota, aparece Sánchez García con su equipo de comunicación a compartir una puntada y, sobre todo, a compartir el capital simbólico que otras construyeron con autenticidad.

Señores esto no es fe, es demagogia religiosa con sello gubernamental. Es la misma lógica que ha convertido los símbolos más sagrados de Tlaxcala en trampolines electorales.

Sánchez García, respaldado por la influencia del gobierno, no finge solo devoción: finge que su presencia es igual a la de quienes verdaderamente creen, y eso, en cualquier código moral que merezca el nombre, es un acto de violencia simbólica.

Eso es exactamente lo que ocurrió cuando el aspirante respaldado por el poder estatal decidió que el pedestal de la Virgen podía servirle para subir un peldaño más en la disputa interna.

Los tlaxcaltecas aspiramos a políticos que respeten lo sagrado, o que al menos tengan la decencia de no pretender que lo respetan cuando todo lo que hacen es calcular cuántos votos pueden extraer de una tradición que no les pertenece.

Las tres de ley… 1- El diputado federal con licencia Raymundo Vázquez Conchas denunció que en 2024 un comando con armas largas bajó de su vehículo y asaltó a uno de sus hijos en Ixtacuixtla, después de que el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez, le pidiera renunciar a su candidatura a la Diputación Federal.

2- El legislador con licencia afirmó que interpuso la denuncia formal ante las autoridades por el levantamiento y el robo del automóvil, pero que hasta ahora no ha recibido respuesta. A nadie sorprendió la lentitud de la fiscalía, pero sí la revelación del hombre de sombrero.

3- Por estas y otras declaraciones en las que ha alzado la voz sobre irregularidades e inseguridad en el estado, los medios comenzaron a calificarlo como el “Carlos Manzo de Tlaxcala”, ahí están las notas y artículos relacionados para quien lo dude. Por la tranquilidad y gobernabilidad de nuestra entidad todos deseamos que ese mote quede simplemente en el sombrero. sígueme en: https://martin.mrnoticias.mx/