* La decisión genera caos vehicular e inconformidad entre automovilistas que diariamente transitan por la zona, estarán cerradas las calles hasta el 13 de junio
Mientras la ciudadanía enfrenta diariamente problemas de movilidad, inseguridad, deterioro urbano y deficiencias en los servicios públicos, el Centro Histórico de Tlaxcala volvió a ser cerrado para dar paso a la instalación de pantallas gigantes destinadas a la transmisión de partidos de fútbol como parte de una caravana mundialista promovida por la empresa cervecera Corona. Las calles del primer cuadro de la capital permanecerán cerradas hasta el 13 de junio.
La medida ha generado inconformidad entre comerciantes, trabajadores y ciudadanos que consideran que las autoridades municipales y estatales están privilegiando un espectáculo comercial por encima de las necesidades reales de la población.
Personal encargado del montaje comenzó a restringir el acceso a diversas áreas del primer cuadro de la ciudad para colocar estructuras, equipo de sonido y pantallas que servirán para proyectar encuentros de futbol.
Las críticas no tardaron en surgir. Para diversos sectores, resulta contradictorio que las autoridades faciliten el cierre de espacios públicos para eventos patrocinados por empresas privadas mientras persisten problemas que afectan directamente la calidad de vida de los habitantes, como calles en mal estado, alumbrado deficiente, falta de mantenimiento urbano y un creciente sentimiento de inseguridad.
Comerciantes de la zona señalaron que este tipo de actividades suelen generar afectaciones a la circulación peatonal y vehicular, además de alterar las actividades económicas habituales del Centro Histórico. Aunque los organizadores y el gobierno de Tlaxcala presentan el evento como una estrategia para fomentar la convivencia y atraer visitantes, algunos consideran que los beneficios son limitados frente a las molestias que ocasiona el cierre de calles y plazas.
La instalación de estas pantallas ocurre además en un contexto en el que diversos sectores sociales han reclamado mayor atención gubernamental a demandas ciudadanas, por lo que la rapidez con la que se autorizan y organizan eventos de entretenimiento contrasta con la lentitud para resolver problemáticas de carácter social.
Mientras las necesidades cotidianas de la población permanecen sin respuesta, los espacios públicos son utilizados para promover eventos deportivos y el consumo de bebidas alcohólicas.
Así, el balón vuelve a ocupar el centro de la escena en Tlaxcala, pero también reabre el debate sobre las prioridades gubernamentales y el uso de los espacios públicos en una ciudad donde muchos ciudadanos consideran que aún hay asuntos más urgentes que atender que la transmisión de un partido de fútbol.