Garantiza ALRR certeza laboral para burócratas; no soy enemiga de nadie, afirma

Ana Lilia Rivera Rivera, senadora de la República y una de las figuras que se perfilan para la elección del 2027. Imagen: MR Noticias/Nestor Jiménez
Ana Lilia Rivera Rivera, senadora de la República y una de las figuras que se perfilan para la elección del 2027. Imagen: MR Noticias/Nestor Jiménez
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Sentada con la naturalidad de quien ha pasado las últimas semanas recorriendo plazas y comunidades, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera nos recibió en sus oficinas para facilitarnos una charla sin prisa, en la que abordamos la campaña en su contra, que lo mismo pretende dibujarla como “un peligro para Tlaxcala”, e incluso ponerla como aquella que despedirá a los sindicalizados y trabajadores de confianza, en caso de lograr la candidatura y un eventual triunfo en las urnas.

El dialogo se da en medio de un clima nacional marcado por el ruido mediático, las tensiones con intereses empresariales y las alertas sobre posibles injerencias extranjeras, Rivera defiende que la respuesta está en el territorio y en la información directa a la gente.

“No hay otra: territorio y hablar con la gente”, afirma la senadora al ser cuestionada sobre cómo enfrentar la campaña de desinformación que, de acuerdo con ella y la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, orquestan medios comerciales y redes sociales.

Desde el llamado que hizo la presidenta a sus diputados, senadores y gobernantes, hace unas semanas, Rivera ha impulsado lo que denomina “juntas revolucionarias”. Ya suma 15 asambleas públicas en plazas.

“La soberanía está en el territorio y también en la información. Hoy la intervención y la manipulación ya no solo vienen de partidos u organizaciones políticas, sino de algunas plataformas”, explica en la charla con quien esto escribe y con Nestor Jiménez

Rivera contextualiza el momento como un cambio de régimen, no simplemente de partido. “La Cuarta Transformación no es alternancia, es transformar cómo se ejerce el poder. Es una revolución de conciencias, pacífica, pero con resistencias fuertes de minorías privilegiadas: políticas, empresariales y extranjeras que no quieren perder fueros”, señala.

La senadora menciona abiertamente a figuras vinculadas a la derecha, perfil que encaja con el Partido Acción Nacional (PAN); Maria Eugenía Campos, gobernadora de Chihuahua, y advierte sobre intereses internacionales que buscan minerales estratégicos como el litio, el petróleo y tierras raras.

En ese marco, defiende las reformas impulsadas desde el Senado, entre ellas la del artículo 40 que prohíbe cualquier forma de injerencia extranjera en las decisiones del pueblo mexicano.

Al puntualizar sobre el caso de Chihuahua y los agentes de inteligencia estadounidense de la CIA, la senadora es tajante: “No podemos ser ingenuos. Hay una alianza entre la ultraderecha nacional y extranjera, y algunos gobiernos estatales se convierten en puerta de entrada para esos intereses”.

Sobre los logros de la 4T, Rivera resume el trabajo legislativo en tres ejes: primero los pobres, con la salida de 13.4 millones de mexicanos de la pobreza, el aumento del salario mínimo y mayores derechos laborales; una economía estable, con México manteniendo la segunda moneda más fuerte frente al dólar y sin endeudamiento externo; y la defensa de la soberanía energética e independencia nacional, fortaleciendo a Pemex y la CFE.

Al hablar de su labor como senadora, Rivera enfatiza su cercanía con la gente. “Escucho, camino con ellos, doy audiencias públicas hasta atender al último”, dice. Reconoce que enfrenta una fuerte campaña de desprestigio en redes sociales, que calcula en alrededor de 200 mil pesos semanales, pero asegura que se “desintoxica” estando con el pueblo y escuchando música como la de Mercedes Sosa. “Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente”, cita de la larga lista de la interprete argentina.

Sobre el proceso interno de Morena de cara a las elecciones en Tlaxcala, la senadora es respetuosa de los tiempos del partido. Celebra la llegada de Citlalli Hernández y Ariadna Montiel a la dirigencia nacional porque, según dice, la presidenta Sheinbaum ha sido clara al advertir que en este periodo, los principios estarán por encima de la efectividad electoral. No desconoce la ventaja numérica que le dan las encuestas, la mayoría con más de 20 puntos de ventaja de su rival más cercano, sin embargo centra la charla en la solidaridad y respaldo que debe existir hacía el proyecto, hoy encabezado por Sheinbaum Pardo.

La oriunda de Calpulalpan ve con buenos ojos el impulso a más candidaturas de mujeres, tal y como lo señaló la líder de morena a nivel nacional en su ultima rueda de prensa y recibe positivamente el señalamiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) de que podrían acompañarla en caso de ser ella la candidata.

“Morena tiene reglas y una encuesta amplia, no solo para militantes. El pueblo de Tlaxcala está politizado e informado y decidirá libremente”, afirma.

Cuestionada sobre su interpretación de la izquierda y qué significa para un militante pertenecer a esta corriente ideologica, responde sin titubeos: “Pensar en los más pobres, justicia para la clase media, respeto a quienes tienen abundancia y generar bienestar para los humillados y olvidados. Soy una mujer progresista, revolucionaria y profundamente humana”.

Su referente femenino actual es claro: Claudia Sheinbaum Pardo. Y si llegara a gobernar Tlaxcala, su compromiso sería “escuchar al pueblo, justicia social, combate a la corrupción y abrir oportunidades para los jóvenes”.

Al final de la conversación, la senadora envía un mensaje directo a los trabajadores del Gobierno del Estado de Tlaxcala, especialmente a los de confianza, pues como es sabido entre los corredores politicos y sociales de la entidad, varios de los burócratas han sido engañados con la falsa idea de que su postulación significaría la pérdida del empleo del burocrata. Estrategia nacida desde la capital de la entidad.

“Jamás atentaré contra sus derechos laborales, civiles y humanos. Vengo del esfuerzo y el sacrificio. No soy enemiga de nadie. Soy amiga del pueblo… y todos somos pueblo”.

Con la mirada puesta en las plazas y las comunidades, Ana Lilia Rivera Rivera cierra la charla reafirmando su convicción: la transformación se defiende informando y organizando desde abajo. El territorio, insiste, es el campo de batalla de la soberanía.