MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
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Con la inscripción de los aspirantes a la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional se disiparon las últimas dudas sobre las licencias que algunos funcionarios presentarían y, de paso, se frenaron los negocios de quienes ya andaban vendiendo y prometiendo cargos, secretarías, direcciones y hasta notarías.

Fue en el World Trade Center (WTC) de la Ciudad de México donde se realizó la quinta jornada del registro, con aspirantes de Sinaloa, Zacatecas y Tlaxcala. La mayoría llegó presumiendo músculo y, en algunos casos, más botox que votos. De Tlaxcala, tres perfiles acudieron con más ganas que posibilidades reales de ser competitivos, sin embargo los medios asentados en la CDMX no pudieron ocultar su sorpresa al conocer la historia de Concepción Sánchez González. Acaso el único perfil que logró el mismo nivel de atención que Rivera Rivera y Sánchez Garcia, por parte de la prensa que se dio cita.

En total fueron 29 registros de las tres entidades de manera presencial, aunque algunos más se subieron al tren de manera remota. Por Tlaxcala, el primero en romper el orden fue Alejandro Aguilar López, diputado federal del PT, quien al final se registró de forma no presencial y fuera de su partido de la estrella.

Lo siguieron Irma Yordana Garay Loredo del PT; Raymundo Vázquez Conchas de Morena; Juan Salvador Santos Cedillo del PVEM; la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, fundadora de Morena; Carlos Augusto Pérez Hernández, exlíder estatal de Morena; el campesino de Xaloztoc, Concepción Sánchez González; Alfonso Sánchez García, presidente municipal de Tlaxcala con licencia; Héctor Bernardo Paredes Mora; la exdiputada del PRD, Floria María Hernández Hernández, y Vicente Emilio Ponce Cano.

Por extraño que parezca, Morena y sus aliados del PT y el PVEM volvieron a ratificar —al menos en el discurso— su compromiso con la democracia interna y la transparencia, presentándose como los únicos que organizan procesos así en el país.

Pero quiénes llegaron y con qué intenciones, vale la pena desmenuzarlo con calma. Alejandro Aguilar López es de los pocos que puede presumir victorias en media docena de elecciones. Su postulación, aunque sorpresiva por hacerse externa al PT, tiene antecedentes claros en su trayectoria y sin duda logrará vigencia en el 2027.

Irma Yordana Garay Loredo fue confirmada como candidata, incluso media hora antes de que fuera anunciada en los micrófonos, el anuncio lo hizo su padre, Silvano Garay Ulloa, quien había acompañado al dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, en los registros de Sinaloa.

Raymundo Vázquez Conchas y Carlos Augusto Pérez Hernández llegaron con la clara intención de posicionarse y abrir una negociación. Ambos saben que sus canicas son pocas y que, sin este registro, su imagen no alcanzaría para garantizar una supervivencia política digna.

Juan Salvador Santos Cedillo, presidente municipal de Huamantla, llamó la atención no solo por registrarse, sino por hacerlo rodeado de figuras nacionales del PVEM como Carlos Puente y Arturo Escobar, además de Jaime Piñón Valdivia. Antes de entrar, no ocultaron su coqueteo con Ana Lilia Rivera Rivera, detalle que no pasó desapercibido para quienes seguíamos el evento de cerca.

Pero el que se robó la tarde fue, sin duda, Concepción Sánchez González, el campesino de Xaloztoc. Al ser entrevistado se emocionó hasta las lágrimas, con la voz entrecortada afirmó que su trabajo sería a favor de los campesinos que, como él, esperan mejores tiempos. “Con lo que me ahorré voy a comprar un tractor para dárselo a mi distrito”, dijo, en un momento que resumió el ideal de base que aún late en el movimiento.

Alfonso Sánchez García llegó puntual, acompañado de sus hijos, recibió sus documentos y luego enfrentó la rueda de prensa. Defendió con firmeza las preguntas incómodas de Latinus sobre su padre —exgobernador hace más de 25 años— y la estrategia para remontar más de 20 puntos de diferencia, según él mismo reconoció. Lo que no aclaró del todo fue el origen del dinero para sostener esa maquinaria y si esos puntos son reales o artificiales como sus eventos masivos.

Antes que él, tuvo su turno Ana Lilia Rivera Rivera, la senadora de Morena con licencia, oriunda de Calpulalpan. Acompañada de un grupo de viejos conocidos de la política tlaxcalteca como Blanca Águila Lima, Ana Bertha Mastranzo Corona, el senador y ex gobernador José Antonio Álvarez Lima, Eduardo Medel Quiroz, Víctor Briones Loranca y Minerva Hernández, a diferencia de Alfonso Sánchez que leyó un documento, la senadora improvisó un discurso que encendió los ánimos de los cientos de tlaxcaltecas que casi abarrotaron el salón. Solo Santos Cedillo logró emular esa convocatoria.

Cerraron la presentación Héctor Bernardo Paredes Mora, Floria María Hernández Hernández y Vicente Emilio Ponce Cano. Si alguien aún duda de que sus postulaciones son anecdóticas, para su egoteca y orientadas a negociar, por favor que se les sumen a los trabajos que dicen, iniciarán en breve. Basta ver el poco peso real que proyectan frente a la figura de coordinador, que es la antesala directa a la candidatura por el gobierno de Tlaxcala.

Parte de las sorpresas del proceso fueron las dimisiones de Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo federal y exsecretaria estatal del ramo, y de Óscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas del Estado de México. Nadie duda que ambos seguirán siendo factor rumbo al 2027.

Josefina tiene por su propia posición una cercanía directa con el grupo en el poder federal; Óscar, el contador oriundo de la capital tlaxcalteca, aporta capital político, económico y relaciones de primer nivel. Veremos hacia dónde y con quién deciden jugar sus cartas. Aunque no aparezcan formalmente en la boleta, su injerencia desde las dependencias que encabezan es de esas que en el círculo rojo nadie ignora ni desprecia.

Al final, Tlaxcala ya entró de lleno en la precampaña invisible de 2027. La Coordinación Estatal será el primer gran filtro. Habrá encuestas, habrá pactos y, sobre todo, habrá mucha política de la de siempre, envuelta en el discurso de la transformación. El que mejor lea el territorio y sepa negociar en el momento preciso, se llevará la ventaja. Mientras tanto, desde el campesino que sueña con un tractor hasta el alcalde capitalino con herencia familiar, todos ya están en la cancha.