En Tlaxcala, la tragedia se convierte en botín. La muerte de Óscar Máximo Luna Capilla, exdirector administrativo del CECyTE, y de Raúl Cuevas Sánchez, notario de Chiautempan, no solo dejó luto, sino también jugosos espacios en la nómina pública que el grupo en el poder, encabezado por el morelense Luis Ramírez Hernández, secretario de gobierno, se ha apresurado a repartir entre sus incondicionales. Porque aquí, el muerto va al pozo, pero el vivo —si es del círculo correcto— va directo al cheque.
La llegada de Raúl Ramsés Flores Solís como nuevo Director Administrativo del CECyTE es el colmo del cinismo. Sin trayectoria ni méritos, este joven debe su puesto a un solo credencial: ser hijo de José Luis Flores Aguilar, exdirector general cuyo paso por el Colegio dejó un rastro de escándalos, desde el uso indebido de vehículos oficiales hasta acusaciones de irregularidades. “¿Capacidad? No, gracias; aquí basta con el apellido”, se quejan los trabajadores, hartos de ver cómo el nepotismo se pasea impune por los pasillos del subsistema.
Pero la fiesta no termina ahí. Jesús Aguilar Morales, Subdirector de Recursos Humanos, es el maestro titiritero de este circo. Señalado por manipular plazas y repartir favores a sus compinches, Aguilar Morales no solo impone funcionarios sin perfil, sino que ya se relame los bigotes ante la posibilidad de ascender a Secretario Técnico.
Su influencia ha sembrado un clima de tensión y desmotivación, mientras los empleados operativos se preguntan si alguna vez se premiará el talento en lugar de la lealtad ciega. ¿Para qué sirve la preparación o los títulos?, aquí lo que se premia es la lealtad y el servilismo.
Ana Karen Flores Villegas, otra figura que regresa como si nada, es el epítome del descaro. Su cercanía con Flores Solís y su historial de relaciones personales dentro del Colegio son un recordatorio de que, en el CECyTE, los vínculos personales valen más que un currículum.
Y no olvidemos a Rubén González Cruz, viejo aliado del padre del nuevo director, quien, aunque ahora despacha insumos en el almacén, acecha como lobo hambriento, listo para recuperar su tajada en esta reconfiguración de poder.
El caso de Cuevas Sánchez no es menos indignante. A diferencia de Alejandro Moreno Morales, a quien le tendieron la cama para quitarle su patente notarial, la muerte del notario por causas de salud abrió un espacio que, sin sorpresa, será devorado por la “legión extranjera” de Ramírez Hernández. Los morelenses, expertos en colonizar cargos públicos, no desaprovechan ni el luto ajeno.
La gota que derrama el vaso es la ola de nombramientos de jefaturas y subdirecciones con personal sin experiencia, una burla a la inteligencia de los trabajadores. “Esto no es una reestructura, es un reparto de hueso entre cuates”, denuncian los empleados, quienes ven con impotencia cómo el CECyTE, una institución clave para la educación en Tlaxcala, se convierte en moneda de cambio para los ambiciosos.
La comunidad del Colegio exige a las autoridades estatales poner freno a esta politización descarada. Basta de imposiciones, de favoritismos y de administraciones improvisadas. Tlaxcala merece un CECyTE que apueste por la transparencia, la capacidad y el compromiso con sus estudiantes, no un coto de poder donde los vivos se sirven con la cuchara grande mientras los muertos son olvidados.
Las tres de ley… 1. Luisa María Alcalde, líder de Morena en el país, celebró una encuesta de uno de los medios que más golpeaban a su líder moral, Andrés Manuel López Obrador. El Heraldo ahora es su gurú.
2- Alcalde Lujan aplaude que 15 de las 17 entidades que llegarán a las urnas serían ganadas por Morena en el 2027; Chihuahua y Nuevo León serían sus nuevas adquisiciones. Pan y MC perderían sus espacios.
3- Los 13 estados que hoy mantiene Morena se mantendrían, y el movimiento fundado por AMLO reflejaría una ventaja de hasta 43 puntos, teniendo como ejemplo a Sonora, Sinaloa. ¿Esos números serán parte de la vendimia que ha hecho con los espacios al PRIANISMO?

