Los malquerientes de Daniel Moncayo Cervantes, titular del Instituto del Deporte del Estado de Tlaxcala (IDET), se cansaron de gritar que fracasó en su paso por la entidad porque no consiguió las medallas esperadas en 2024 y 2025, tampoco récords o espacios que trasciendan su administración, pero eso les sirvió hasta hace un año, cuando ni siquiera cobraba como titular. En este 2026 ya logró todo.
Y es que durante la Olimpiada Nacional 2026, el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Rommel Pacheco, elogió el trabajo del estado de Tlaxcala como sede del evento y destacó el impacto que va más allá de las medallas: la construcción de un sólido legado deportivo para las nuevas generaciones. Lo dice un icono del trampolín.
En entrevista realizada en el marco de la entrega de medallas a niños y jóvenes de todo el país, Pacheco se mostró entusiasmado por el ambiente en la entidad: “Felices de estar aquí en Tlaxcala con el apoyo de la gobernadora y del instituto, que sean sede nuevamente de la Olimpiada Nacional”.
El Yucateco resaltó que, además de las múltiples medallas obtenidas por los deportistas tlaxcaltecas —superando ya el récord histórico del estado que mantenía desde el 2010—, lo más valioso es la infraestructura que se está dejando como herencia, así sin matizar lo destacó.
“Más allá de las medallas, que se está consiguiendo por el gran trabajo que están haciendo aquí en Tlaxcala, esta infraestructura deportiva que están dejando, este legado que se está dejando, que va a ser para muchas generaciones”, afirmó, mientras Daniel Moncayo escuchaba atento la calificación a la labor que realiza desde el pasado 21 de noviembre del 2023.
Pacheco que compartió el espacio junto a la multimedallista olímpica María del Rosario Espinoza, presenció el estreno de un nuevo pabellón destinado a gimnasia, que en esta jornada se utilizó para las competencias de taekwondo.
Sobre el tema, destacó la labor de la triple medallista olímpica, quien actualmente funge como Directora Técnica del taekwondo nacional. En este mismo escenario la olímpica oriunda de Sinaloa no dudó en chulear las instalaciones, la entidad y la gran organización, al entablar un breve pero cálido dialogo con quien esto escribe.
Pacheco felicitó expresamente a la gobernadora por los logros alcanzados y se convirtió en su vocero al puntualizar la inversión estatal superior a los 1,700 millones de pesos en infraestructura deportiva durante la actual administración, pese a las restricciones constitucionales de endeudamiento. Lo dijo muy claro.
Parece que mientras la prensa fotografiaba y grababa las emotivas imágenes de niños medallistas, Cuéllar Cisneros no perdió el tiempo y detalló a Pacheco todo lo hecho en estos años al frente de la entidad, de otro modo no entiendo cómo es que el clavadista sabía de las nuevas oficinas, del patinódromo que será inaugurado en el marco de esta Olimpiada Nacional. Alguien le hizo un acordeón quizá.
Estos esfuerzos, según Pacheco, generan beneficios multisectoriales: “beneficia al deporte, beneficia a la economía del Estado, al turismo, a la derrama económica, a la generación de empleos, pero sobre todo al tejido social y a la atención a las causas”.
Al final de la charla, en un tono más distendido, al ser cuestionado sobre su preferencia futbolera entre Pumas y Cruz Azul, Rommel Pacheco respondió: “Yo siempre voy a creer en los grandes ídolos deportivos. Hugo Sánchez es uno de los más grandes referentes, fue Pumas, así que si me ponen a decidir… Pumas”.
Con Tlaxcala como sede por tercera ocasión en dos décadas, la entidad se posiciona como un polo de desarrollo deportivo nacional, donde las medallas son solo la cereza del pastel de un trabajo integral en infraestructura, formación y atención social a través del deporte. ¿Será que en el relevo que se avecina el deporte pueda tener continuidad?
El 2027 ya está en el carril de alta velocidad y sin temor a equivocarme puedo anticipar que, pese a los resultados, Moncayo y el deporte no tendrán continuidad porque en Tlaxcala desde hace mucho la prioridad no está en las justas deportivas, no hablo solo del ejecutivo, tampoco existe impulso suficiente en las universidades u otros organismos y con esos antecedentes es fácil adivinar que Moncayo no estará y eso lo tomarán como su fracaso, sin calcular que también lo será para quienes vemos y disfrutamos del deporte.
Por lo pronto y justamente por eso toca celebrar lo que el medallero nos está dando en este 2026 gracias al esfuerzo de niños, padres, entrenadores, metodólogos y todo el cuerpo multidisciplinario que hay detrás de una medalla.

