En las sombras de la política mexicana, donde los apellidos pesan más que las cuentas rendidas, resurge el nombre de Mariano González Aguirre como sinónimo de opacidad y despilfarro.
Hijo ilustre de Tlaxcala – y del exgobernador Mariano González Zarur (2011-2016)–, este exfuncionario federal dejó una huella imborrable en el desaparecido Fondo para Desastres Naturales (Fonden).
Durante su breve pero turbio paso como director en 2013, autorizó la transferencia de 12 mil 672 millones de pesos para reconstruir infraestructura devastada por huracanes en estados del sur. ¿El resultado? Cero obras terminadas, cero comprobantes y un vacío financiero que clama justicia.
En Tlaxcala, su tierra natal, este escándalo no es solo un eco nacional: es una afrenta personal que mancha el “legado familiar” y expone cómo los tlaxcaltecas de abolengo han usado el poder federal para beneficio propio.
Imaginemos el panorama en 2013: Ingrid y Manuel, dos huracanes feroces, azotan Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Campeche, Chiapas y Quintana Roo. El Fonden, bajo el mando de González Aguirre, libera recursos con cargo al fideicomiso federal.
Según el Informe Sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública (enero-septiembre de 2013), se destinaron 7 mil 231.4 millones (57.1%) a carreteras, 2 mil 791.2 millones (22%) a infraestructura hidráulica, 955.4 millones (7.5%) a primas de bonos catastróficos, 603.5 millones (4.8%) al Fondo Revolvente para emergencias y 494.4 millones (3.9%) a educación.
Desglosado por estados: Guerrero recibió 1 mil 553 millones; Veracruz, 4 mil 647 millones; Tabasco, 1 mil 506 millones; Chiapas, 865 millones; Oaxaca, 764 millones; Campeche, 188 millones; y Quintana Roo, 79 millones.
En total, 23 entidades esperaban alivio para miles de damnificados. Pero nada. Ni un puente reconstruido, ni una escuela reparada.
Los gobiernos estatales gritan al unísono: “El dinero nunca llegó” o, peor, “llegó y se evaporó”. González Aguirre abandonó el cargo meses después, sin rendir cuentas.
Hoy, “ilocalizable” según sus colaboradores, se esconde tras el silencio priista -con coqueteos en Morena-. Y desde Tlaxcala, su cuna, el escándalo resuena con fuerza
¿cómo un ex diputado local tlaxcalteca, formado en las filas del PRI bajo la sombra paterna, pudo orquestar tal desfalco desde un escritorio federal?
Mariano González Zarur, el padre, gobernó el estado con mano firme, dejando un PRI arraigado en redes clientelares. Su hijo, Mariano González Aguirre, escaló a la Ciudad de México de la mano de Alejandro Moreno Cárdenas
Aunque ahora es más famoso por estar casado con la priista Alejandra del Moral Vela –candidata fallida a la gubernatura del Edomex en 2023 por la coalición PRI-PAN-PRD–, González Aguirre tiene su propia historia que incluye el barril sin fondo que tanto extrañan en la derecha.
Desde una oficina en Sierra Vertientes 746, Lomas de Chapultepec (CDMX), se dice que operó incluso los recursos de la campaña de su esposa, aunque algo es cierto, a la operadora mexiquense y ex funcionaria de SEDESOL no le hacía falta más dinero del que ha logrado desde el EdoMex.
En Tlaxcala, donde la pobreza rural persiste y los desastres naturales –al menos la sequía– golpea sin piedad, este caso duele doble: un hijo pródigo que, en vez de traer recursos federales para su entidad, los dilapida en el sur… o en bolsillos ajenos.
El presidente Andrés Manuel López Obrador no mintió al eliminar el Fonden en 2021: “Era un barril sin fondo; en cada emergencia se robaban 1,000, 2,000, 3,000 o 5,000 millones”, dijo.
Logro para unos, pero para Tlaxcala es recordatorio de que los “hijos de tigre” como González Aguirre perpetúan la corrupción.
¿dónde quedaron esos miles de millones que podrían haber pavimentado caminos tlaxcaltecas o reforzado presas?
Este no es solo un escándalo financiero; es un fracaso moral de la élite priista tlaxcalteca. González Aguirre encarna el pésimo desempeño de un funcionario que priorizó la opacidad sobre la transparencia, el beneficio personal sobre el bien general.
Pero es aquí donde vemos el nuevo amasiato entre PRI y MORENA, porque este último partido no solamente integró a la nómina a la esposa sino que perdonó el desfalco al tlaxcalteca que durante la campaña del EdoMex trajo a Tlaxcala operadores y vehículos que tenían la intención de sacar de la carrera a Delfina Gómez Álvarez
O díganme si alguien sabe que se haya exigido rendición de cuentas: auditorías, citatorios judiciales, devolución de lo robado. Nada, arriba la impunidad.

