A meses de su fallecimiento, el exgobernador Alfonso Sánchez Anaya confió a su colaborador Felipe Sánchez Lima su preocupación por el rumbo de la entidad y llamó a rescatar la participación ciudadana frente al cierre de espacios.
No solo dejó obra física e institucional. Alfonso Sánchez Anaya, el ex gobernador de la alternancia también sembró una advertencia que resuena con fuerza en el presente político de Tlaxcala. En sus últimos años de vida, el exgobernador veía con preocupación lo que llamó “el trasquibersamiento” del rumbo político estatal y urgió a la ciudadanía a reorientar el camino antes de que fuera demasiado tarde, así se lo advirtió a su excolaborador y ahijado político, Felipe Sánchez Lima en una charla donde abrió el cofre de los recuerdos y también de las últimas conversaciones con el mandatario.
“Me decía que necesitábamos trabajar fuerte para reorientar los esfuerzos de la gente”, recordó Sánchez Lima. “Que sí, que López Obrador y Claudia Sheinbaum habían beneficiado a Tlaxcala, pero que aquí, en lo local, necesitamos enderezar el rumbo”.
¿Y en qué sentido? Sánchez Lima fue claro: Sánchez Anaya criticaba la creciente apatía ciudadana y la concentración del poder en unos cuantos actores políticos. Para el exgobernador, la democracia participativa que él mismo impulsó durante su sexenio —con la creación de instituciones, la descentralización del gobierno y la apertura a voces diversas— se estaba desdibujando.
“Él decía que no nos quedáramos apáticos, que necesitamos participar, que debería haber muchas voces, que la población hable, opine y decida, y que no decidan unos cuantos”, enfatizó Sánchez Lima.
El padre de la democracia tlaxcalteca
Sánchez Anaya, recordado por ser el primer gobernador de izquierda en la entidad tras su militancia priista, construyó su legado político sobre la alternancia y las elecciones internas en los partidos, prácticas que, según su excolaborador, contrastan con el actual sistema de “dedocracia” que prevalece en la entidad.
“Para mí es el padre de la democracia en Tlaxcala”, declaró Sánchez Lima, quien aseguró que el exmandatario siempre defendió que la lucha social y de izquierda debe ser, ante todo, participativa.
Un legado en vilo
La advertencia del exgobernador de género ante el escenario visualizado por el debilitamiento de los contrapesos y la falta de rendición de cuentas en el estado. Sánchez Anaya, con su visión crítica, dejó plantada la bandera de la ciudadanía activa como antídoto contra el retroceso democrático.
“Él me decía: ‘invitemos a la gente a que hable, a que opine, a que decida’. Esa es la herencia que nos dejó”, concluyó Sánchez Lima, con la convicción de que el llamado del exgobernador aún está vigente y reclama ser escuchado.