MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Mientras en México se insista en combatir la inseguridad con iniciativas superficiales como la Jornada Nacional por la Paz y contra las Adicciones —que el pasado 8 de noviembre de 2025 se realizó en Tlaxcala con bombo y platillo en el CBTIS 03—, el país estará condenado a normalizar el asesinato de autoridades como si fueran capítulos de una serie en Netflix. Poco a poco, nos acostumbramos a la violencia, y eso es lo más grave.

Que el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, lidere estos eventos no solo resta credibilidad al proyecto, sino que provoca burlas generalizadas en redes y medios locales a raíz de sus presuntos vínculos con Sergio Carmona, conocido como “el rey del huachicol”.

Delgado, con su agenda cargada de compromisos políticos —incluyendo reuniones con industrias refresqueras para estrategias de “vida saludable” que contrastan con la prohibición de chatarra en escuelas, y sus raíces en Colima que lo hacen soñar con influir en gobiernos estatales—, parece más enfocado en el espectáculo que en resultados reales. Lo demás queda en el papel, no en la realidad.

Durante su visita a Tlaxcala, el exconfidente de Marcelo Ebrard afirmó que “la educación es la vía más sólida para construir una sociedad en paz, libre de violencia y de adicciones”. Todos coincidimos: la escuela “no solo forma académicamente, sino que enseña valores, fortalece la convivencia y ofrece alternativas de vida digna a las y los jóvenes”. ¿Y luego qué?

Delgado alabó el “trabajo coordinado” entre la SEP y los gobiernos estatales para crear “entornos escolares seguros y con sentido comunitario”, e incluso presentó a Tlaxcala como “ejemplo nacional” en prevención de conflictos sociales mediante inversión educativa.

Pero la realidad en Tlaxcala desmiente sus palabras bonitas. ¿Cómo hablar de entornos seguros cuando, apenas en enero de 2025, se nombró como delegado federal de la SEP al polémico José Luis Garrido Cruz, un exdiputado local conocido como “el teibolero”?

Este personaje, pastor evangélico y exlíder del Partido Encuentro Social, fue captado en fotos virales en table dances, acusado de dañar un vehículo oficial sin repararlo, falsificar firmas para crear partidos “patito” y hasta de robo de un vehículo legislativo.

Duró pocos meses en el cargo antes de “renunciar” (o ser reunciado) en octubre de 2025 para armar otro partido político, “Construyendo Sociedades de Paz” —irónico, ¿no?—. Su designación generó rechazo masivo y cuestionamientos sobre los criterios de Sheinbaum para nombramientos federales en educación.

Y si eso no basta, en el subsistema de bachillerato, las autoridades miran para otro lado ante problemas graves. En el CECyTE, el director Blass Marvin Mora Olvera —nombrado en febrero de 2025 entre críticas por su falta de perfil y antecedentes de acoso laboral en otros puestos— desestimó recientemente amenazas de muerte contra alumnos y maestros en el plantel 09 de Mazatecochco.

En noviembre de 2025, se encontró una cartulina con mensajes intimidatorios; aunque se presentó denuncia, Mora minimizó el caso y hasta ha sido captado en estados etílicos que lo hacen ver poco serio.

Casos de acoso sexual, ingesta de enervantes (disimulados como “intoxicación por alimentos”) y bullying se resuelven internamente o se ignoran, mientras la percepción de inseguridad en la capital tlaxcalteca subió al 71% en septiembre de 2025, según el INEGI —un aumento de 15 puntos en un año, con rezagos en salud juvenil, educación y empleo que alimentan la violencia.

Delgado cerró su discurso con que “el compromiso es ampliar la cobertura para que cada joven encuentre en la escuela un espacio de desarrollo y esperanza. La educación es el camino hacia la paz”.

Suena conmovedor, podría sacar una lágrima a los ingenuos. Pero díganle a las familias tlaxcaltecas que ven cómo sus hijos enfrentan amenazas, acoso y directivos cuestionables.

Con eventos como estos, y políticos sin antecedentes sólidos al frente de la educación —nombrados por cuotas partidistas, no por méritos como Delgado Carrillo—, la pacificación no prosperará, mucho menos cuando la estrategia la encabeza un personaje vinculado con el huachicol, y con más interés en la gubernatura de su natal Colima, aunque sabe que la pelea no es sencilla pues enfrente tiene a Cesar Yañez, esposo de nuestra paisana Dulce Silva, la hija prodiga de Huamantla.

Las tres de ley… 1- Hablando del lado serio contra la delincuencia debo destacar el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, lamentablemente esto sucede días después del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. Tarde pero ya se inicio.

2- Omar García Harfuch tiene su graduación con esta estrategia a la que  Sheinbaum describió en 12 ejes, más de 100 acciones y una inversión superior a 57.000 millones de pesos, de los cuales una parte provendrá de inversión mixta.

3- “Se trata de hacer todavía más austeridad republicana para poder destinar todos los recursos a nuestro país, al pueblo de México”, dijo durante el acto celebrado en Palacio Nacional, acompañada por todo su gabinete. Ojalá que esa austeridad se refleje en mejoras, pues la derecha marchará en espera de que el fracaso sea total y ellos, cual buitres, vuelen bajo para hacer su labor carroñera.

@martin_rodriguez.com

Mario Delgado, titular de la SEP, ha sido vinculado con Sergio Carmona, uno de los líderes del huachicol, pese a ello presume discursos en sus Jornadas Nacional por La Paz y Contra las Adicciones… ¿alguien le cree?

♬ original sound – Martín Rodríguez