La secretaría de finanzas del Estado de México (EdoMex)se ha convertido en ejemplo de lo que sí debe hacerse cuando se habla de administración de los dineros públicos.
No es un asunto que se sostenga con afectos o percepciones solamente, los números son fríos y los resultados ahí están a favor de la gobernadora mexiquense, Delfina Gómez Álvarez y su titular del área, el tlaxcalteca Oscar Flores Jiménez.
Los propios grupos políticos que coexisten en la entidad tlaxcalteca hablan de las abismales diferencias que existen entre los candidatos varones que suenan para nuestra entidad en el 2027.
A la mayoría priista, a la blanquiazul e incluso a los amarillos les simpatiza y convence Flores Jiménez, por su perfil que sin llegar a tecnócrata les refleja seriedad y experiencia, un binomio que en varias entidades simplemente no encuentran.
Pero nada está escrito para nadie. Ahí se mantendrán el elegido de las dinastías: Alfonso Sánchez García, más por imposición que por capacidad; Alejandro Aguilar López, un hombre que es reconocido por su capacidad para la conciliación, así como por jamás haber perdido una elección y Oscar Flores Jiménez, por mucho el más preparado, visible y el que mejores resultados ha entregado en el desempeño de sus funciones, tanto en el gabinete federal como el actual. No olvide usted qué figuras han estado antes que él en esta posición: Videgaray por ejemplo.
Para quien lo dude puede revisar las líneas que ayer mismo le fueron dedicadas en una de las columnas más leídas en la región, uno de esos espacios donde lo mismo te encuentras a intelectuales de todas las corrientes ideológicas, que a los maestros de la crónica, como el propio “Fantasma” Suárez, una de esas “vacas sagradas” del periodismo deportivo.
“Adiós a los Itamboys”, intitularon el texto dedicado al tlaxcalteca que ahora administra los destinos -y dineros- del Estado de México. Quizá haya quien dude del texto, quien ponga en duda las afirmaciones, pero me gusta el cierre de la columna. “Habrá que ver si el cambio se sostiene o si los viejos dogmas están al acecho”. Mejor dicho, jamás.
Durante casi dos décadas, la Secretaría de Finanzas del Edomex fue territorio exclusivo del ITAM, esa incubadora de tecnócratas que diseñó —y defendió— el dogma neoliberal mexicano.
Allí se controló el presupuesto estatal más grande del país, casi 400 mil millones de pesos anuales, bajo lógicas de eficiencia sin justicia y equilibrio sin equidad. Con la llegada de la 4T al gobierno, todo siguió igual: Paulina Moreno mantuvo la hegemonía Itamita sin sobresaltos.
Pero con Óscar Flores, la inercia se interrumpió. El nuevo secretario trajo consigo al equipo que lo acompañó en la SEP, y con ellos una nueva lectura del gasto: menos culto al superávit, más atención al territorio.
Aún es pronto para medir resultados, pero algo se ha movido: ya no manda el credo de las finanzas como fin en sí mismo. El paradigma cambió. Habrá que ver si el cambio se sostiene o si los viejos dogmas están al acecho.
Lo dicho. Voto de confianza tiene, resultados también, ahora habrá que esperar a ver si eso le favorece rumbo al 2027 en su propia tierra, la que por cierto hoy visita Luisa María Alcalde Luján, la presidenta del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a nivel nacional.
***************
La presunta muerte de Juan Ricardo Ordóñez, ciudadano de Coatzacoalcos, Veracruz, que mantenía una huelga de hambre encadenado frente al Palacio de Gobierno de Veracruz, exigiendo ser recibido por la gobernadora Rocío Nahle para atender su denuncia de un presunto fraude inmobiliario en terrenos conocidos como “Los Almendros”, ha impactado en Tlaxcala y no es para menos.
Tras el deceso del activista han salido a la luz acusaciones contra el padre del Secretario Administrativo del Congreso de Tlaxcala, Gonzalo Guízar Vázquez, a quien señalan directamente por estar involucrado en el conflicto que motivaba la manifestación que acabó por arrebatarle la vida al inconforme.
Ordóñez había denunciado públicamente que ha sido víctima de amenazas de muerte, relacionadas con familias que poseen conexiones políticas y judiciales en la región, específicamente familiares del exdiputado Gonzalo Guízar Valladares, padre del funcionario tlaxcalteca.
Durante sus protestas, el activista mostró una cartulina con el mensaje: “Me amenazaron de muerte por denunciar a la Fiscalía de Coatzacoalcos. Las familias que denuncié tienen de familia a fiscales, son familias del diputado Gonzalo Guízar Valladares”. Sin embargo Nahle lo ignoró y hoy su muerte acabó con el conflicto… o eso creían hasta que se dio a conocer que el inconforme seguía vivo.
El jueves, durante el día 40 de su protesta contra la Fiscalía General del Estado, fue atendido por paramédicos debido a un cuadro de deshidratación, por lo que su paradero se desconoció por varias horas, lo que desató rumores en redes sociales que difundieron erróneamente su fallecimiento.
“Es completamente falso que el señor Ricardo Ordóñez falleciera anoche, se encuentra bien y está siendo atendido”, aclaró el director de Política Regional de Veracruz, Adolfo Toss Capistrán. El pasado viernes, Ordóñez reapareció en el centro de Xalapa con una cartulina que decía:
“Yo, Ricardo Ordóñez, sigo en mesa de diálogo y acuerdo por escrito. Gracias por su apoyo ciudadanía de Jalapa y Veracruz”.
El manifestante reconoció que, por instrucciones de la gobernadora Rocío Nahle García, personal de la Secretaría de Gobierno y la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Víctimas han sostenido reuniones con él para dar seguimiento a sus denuncias por el presunto fraude inmobiliario en Coatzacoalcos.
Y total que Juan Ricardo Ordoñez no murió, afortunadamente para él su presunta muerte encendió las alarmas, le dieron mayor proyección y terminó por ser la chispa que hacía falta para lograr el dialogo. Paralelamente a Tlaxcala esto le ha servido para saber en manos de quién podemos estar padeciendo, en un poder -en este caso el legislativo- en el que los tlaxcaltecas tampoco han sido priorizados, ni tomados en cuenta.
@martin_rodriguez.com Durante casi dos décadas, la Secretaría de Finanzas del Edomex fue territorio exclusivo del ITAM, esa incubadora de tecnócratas que diseñó —y defendió— el dogma neoliberal mexicano. Pero con Óscar Flores, la inercia se interrumpió. El nuevo secretario trajo consigo al equipo que lo acompañó en la SEP, y con ellos una nueva lectura del gasto: menos culto al superávit, más atención al territorio.

