Algo pasa dentro de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) que el cargo de la actual ombudsperson está siendo utilizado más para la promoción personal de una persona, dejando para un segundo plano la defensa y promoción de su tarea principal, que es, precisamente, la defensa de los derechos humanos.
Una suerte de turismo viajero se ha dejado ver en sus giras, como aquella realizada a los Estados Unidos utilizando como pretexto el hecho de dar una conferencia dirigida a connacionales radicados en esa nación.
Jakqueline Ordoñez Brasdefer ha afirmado que el organismo se ha internacionalizado, sin embargo, la verdad es que cada vez con mayor claridad se ve a una figura supeditada a los intereses gubernamentales y la estructura operativa, en general, paga las consecuencias.
La CEDH ha basado su estrategia en la promoción de la figura de la ombudsperson, con la emisión de fotografías que parecen más de una modelo cuidando su figura, que promoviendo los derechos humanos.
Además la actividad del organismo se ha centrado prácticamente de manera exclusiva en la misma Ordoñez Brasdefer, dejando a un lado las actividades propias de consejeras y consejeros consultivos y de la misma estructura operativa.
Lo anterior no hace sino confirmar el hecho de que existe una promoción para ensalzar su figura a futuro.
En el proceso interno que hasta hace algunas semanas tuvo el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la presidenta de la CEDH fue parte de una estructura para apoyar las aspiraciones del ex secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, sumándose a los intereses que desde Palacio de Gobierno existían.
Por eso surgieron molestias en ella cuando algunas trabajadoras formaron parte de una red de apoyos a la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.
En sucesos donde se ha exigido la participación directa del organismo ha habido reacciones tardías, y todo ello se ha debido al centralismo exacerbado que existe en las decisiones.
Eso mismo ha hecho que se vea, cada vez con mayor claridad, lo demasiado incómodo que le resulta enfrentar situaciones en las que el Ejecutivo se ve inmerso.
Fue el caso de la primera marcha de mujeres activistas realizada en el primer año de gobierno de la actual administración estatal.
El resultado fue la emisión de una recomendación que a todas luces dejó mucho que desear, pero no ha sido la única, pues ha habido resoluciones de corte similar.
Eso le ha valido la crítica de organismos defensores de derechos humanos provenientes de la sociedad civil.
Con todo lo anterior es claro que la CEDH no ha recuperado la confianza ciudadana como la misma Jakqueline Ordoñez Brasdefer lo asegura.
Lo que sucede es que recibió un organismo demasiado maltratado por su antecesor Víctor Manuel Cid del Prado Pineda.
Es decir, los escándalos de ese ex funcionario fueron tantos que lo que ahora mismo sucede ya es ganancia, pero no hay motivo alguno de regocijo porque no se ve un verdadero organismo autónomo como lo estable el texto constitucional local.
Se agradece que la CEDH esté fuera de escándalos como en el pasado, pero no ha dado el paso que se requiere para decir que cumple íntegramente las funciones que por ley tiene encomendadas, y eso es algo que se debe subrayar.
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