MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Tlaxcala, esa tierra de lucha y cuna de la conciencia política, anda revuelta. No es para menos. Marcela González Castillo, la líder estatal de Morena, soltó una frase que resuena como tambor en plaza pública: “Todos son bienvenidos”.

Sí, las puertas del partido guinda están abiertas de par en par, pero, ¿es esto una invitación sincera o una estrategia que podría costarle caro al morenismo tlaxcalteca? Permítanme, queridos lectores, desmenuzar este entuerto con el colmillo torcido que nos caracteriza.

En una entrevista que sostuvimos con la lideresa, junto al amigo de la lente Gonzalo Pérez, no pudimos evitar arquear la ceja cuando Marcela, con esa calma que a veces parece más escudo que serenidad, nos confirmó que en Morena no hay veto para nadie.

“Todos son bienvenidos”, dijo, aunque los recién llegados deberán hacer fila como cualquier mortal. ¿Fila? ¡Vaya! Me imagino al mismísimo “Marianito” González Aguirre, hijo del exgobernador Mariano González Zarur y esposo de Alejandra del Moral, esperando su turno como si fuera un militante de a pie. ¿En serio, presidenta Marcela? Hay cosas que, de tan bonitas, suenan a cuento chino.

Y es que la política tlaxcalteca tiene su propio código. Aquí, donde los rumores corren más rápido que el viento en la Malinche. Una cosa es que creamos aquello de que a nadie se le exige afiliarse al partido a la fuerza, ni si quiera que sea en tono de “sugerencia”, y lo creemos porque conociendo a los no tan sutiles burócratas, sabemos que la respuesta de maestros y trabajadores sindicalizados sería una mentada, al solicitarles operar a favor del partido hegemónico. Al menos una mayoría lo haría y usted y yo lo sabemos.

Así que pasamos a otro tema y preguntamos a Marcela sobre este “acordeón” que, según las malas lenguas, se reparte como pan caliente para “orientar” el voto. Su respuesta fue clara, pero cortante como navaja: “El partido no está haciendo eso. Nuestra afiliación es voluntaria, casa por casa, con iPad y foto al INE. En el tema de los acordeones sucede algo similar creemos que la gente seguramente apunta porque necesitan recordar ante la cantidad de nombres, colores y números pero nosotros no vamos a interferir”. Punto. Sin más.

Hablemos de números, porque en política las cifras cantan. Morena se puso una meta nacional de 10 millones de afiliados, y a Tlaxcala le tocan 132 mil. Según Marcela, van al 33%, lo que no está mal para un estado donde la militancia se cuece a fuego lento.

Pero, ojo, la meta es para todo el 2025, así que aún hay tiempo para que los comités se fortalezcan y las credenciales se apilen. Lo que no queda claro es si esos números son de corazones convencidos o de voluntades “persuadidas”.

Y luego está el tema de los “impresentables”. Rocío Nahle, allá en Veracruz, ya puso el grito en el cielo contra los oportunistas que quieren colarse al guinda sin lavar sus pecados.

En Tlaxcala, la pregunta es inevitable: ¿qué pasa con los exgobernadores, los panistas reciclados o los apellidos de alcurnia? Marcela insiste en que Morena es “plural, abierto e incluyente”, pero con principios claros: no robar, no mentir, no traicionar.

Bonito en el papel, pero en la práctica, ¿quién vigila que los nuevos inquilinos cumplan? La Comisión de Honor y Justicia, nos dice, pero en Guerrero ya vimos cómo una presidenta fue destituida por no alinearse a esos ideales. ¿Tendremos en Tlaxcala un caso similar, ella misma lo es y si no es así quién o qué integrante de ese órgano pondrá el dedo contra ella?

El remate viene con la elección judicial del próximo 1 de junio. Tlaxcala, siempre participativa, podría repetir el plato que ya sirvió en 2018, cuando dio el segundo lugar a AMLO solo detrás de Tabasco. Marcela confía en que los tlaxcaltecas, “pueblo guerrero y consciente”, llenarán las urnas. Pero no todo está tranquilo, el estado parece moverse entre las inconformidades de la CNTE  que dicen tendrán eco en todo el territorio.

Y por lo pronto otro que ya levantó la ceja fue el INE, y levantó la ceja por los famosos “acordeones digitales” que circulan, induciendo el voto hacia ciertas candidaturas.

La Comisión de Quejas y Denuncias del INE fue tajante: eso va contra la veda electoral. Y aunque Marcela jura que el voto es libre y secreto, los murmullos de “sugerencias” no se apagan.

Así las cosas, Tlaxcala se alista para una elección que será termómetro del morenismo local. ¿Logrará Marcela mantener la unidad en un partido que abre los brazos a todos, pero que carga con el peso de las sospechas? ¿O veremos cómo los “acordeones” y los apellidos pesados terminan por descomponer la armonía guinda?

Por lo pronto, aquí seguiremos, con la lupa en la mano y el café bien cargado, porque en política, como en la vida, lo que parece no siempre es, aunque Marcela, hay que decirlo, ha sabido encontrar los equilibrios y matar los filos que le apuntan. Al final los que han querido lanzar sus lanzas acabaron recogiendo fideos y defendiéndose con escudos de mazapán. La mujer sabe cómo plantarse en el campo y sembrar aliados.