Comparte esta nota

Que Hugo Celis Galicia haya sido despedido de la Dirección de Atención Primaria de la Secretaría de Salud de Tlaxcala (SESA) y que tres doritos después lo hayan tenido que reinstalar, no es más que el reflejo de la inestabilidad que viven en ese sector.

No crea usted que su regreso se debió a su intachable trayectoria o a la pulcritud de su labor; su sorpresivo regreso, como el de otros funcionarios más, responde a la falta de equipo en el gobierno. No le demos vueltas.

Ahora que la cacería de brujas se recrudeció al interior de la administración valdría la pena analizar por qué elementos previamente despedidos han sido reubicados, mientras que muchos morenistas siguen “calentanto la banca” sin la menor oportunidad de ingresar a colaborar en la “nueva historia”, que ellos hicieron posible.

No es necesario hacer un gran análisis de este sector, basta con revisar la manera en la que se ha conducido el poblano-tlaxcalteca Rigoberto Zamudio Meneses, que todavía despacha en la SESA pese a ser uno de los funcionarios con mayor número de conflictos al interior del gabinete.

Sin embargo en esos escándalos a los que es muy afecta la diputada Blanca Águila Lima, dueña de la SESA, pocas veces hemos visto comprometido o agraviado a Zamudio Meneses. No es difícil adivinar por qué, el joven acordó y se blindó con la propia Águila Lima.

Por esa razón se han ido directores, médicos, enfermeras, pero casi nadie de la gente que responde a los intereses del galeno que despachaba en un conocido hospital en Puebla antes de dirigir la salud de los tlaxcaltecas.

Por eso mismo los sindicatos 31 y 27 de la SESA viven las caras opuestas de la moneda, pues mientras Blanca Águila se despacha con la cuchara grande, poniendo administradores, proveedores y eligiendo el banco que dispersa la nómina en la SESA, al sindicato 31 lo mantienen a raya, o incluso lo ignoran.

Pero no crea usted que el desprecio de Zamudio se nota en la carga laboral o asignación de tareas al interior de los centros de salud, no.

El verdadero calvario de los agremiados de Hilarión Sánchez Teroba se nota en el pago, prestaciones, en la asignación de plazas que deberían ser asignadas por concurso y no por dedazo, como lo hacen Águila Lima y Zamudio Meneses.

Al interior de la SESA es bien sabido que el niño Zamudio puede jugar a ser secretario de salud, pero no puede tomar decisiones sin consultar a la diputada local, como muestra está el bono económico ofrecido al personal de salud que hizo frente al Covid. Solo Blanca tuvo acceso a tan generosa bolsa, ella y los suyos.

Quizá pocos recuerden que hasta hace unos meses existió un administrador de nombre Julio César Meneses Guerrero, el mismo que salió y no precisamente por hacer frente a Águila Lima, como él se encargó de susurrar, su despido tuvo que ver con falta de transparencia y exceso en sus atribuciones.

Por eso regreso a mi afirmación inicial, en esta administración no hay garantías para nadie. Quizá si robas -y te descubren- te vayas, pero si eres ineficiente, desleal y poco sensible con los subordinados -o con la población a la que sirves-, no importa, es muy probable que te den una segunda oportunidad, Celis es ejemplo irrefutable.

Las tres de ley… 1- José Ángel Gurria, ex secretario de hacienda con Ernesto Zedillo Ponce de León, será el hombre que redacte o al menos encabece el plan de gobierno de Bertha Xóchitl Gálvez Ruíz, la ex funcionaria en el sexenio de Vicente Fox Quesada y actual corcholata del PRIAN rumbo a la sucesión presidencial del 2024.

2- Una vez dado a conocer este nombre podemos deducir que Claudio X. González, Felipe Calderón, Vicente Fox, Beatriz Paredes y otros distinguidos miembros de la derecha en México serán los que impulsen a la abanderada que se dice “mujer de izquierda”. Todos del mismo nivel de sensibilidad social.

3- Para quienes no estén “empapados” con la información nacional permítanme hacer una analogía.

Que Xóchitl Gálvez se diga de izquierda expone a los tlaxcaltecas a ver a una Aurora Villeda Temoltzin hablando náhuatl, con una blusa de pepenado, afirmando que es una frustrada maestra de escuela rural indígena entregada a las Redes Sociales Progresistas (RSP) de Elba Esther Gordillo por vocación y no por colarse a la LXV legislatura por la vía plurinominal. De ese tamaño es la absurda afirmación de Gálvez.

Contáctame en [email protected] y también en [email protected]