Apetatitlán: Feria, Tragedia y Negligencia

MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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En Apetatitlán la muerte y el descuido parecen caminar de la mano. Apenas hace unas semanas, la noticia de un accidente nos estremeció: Fermín N., un joven de 25 años, quedó atrapado en la cabina destrozada de un camión recolector de basura tras chocar contra un tráiler en la carretera Tlaxcala-Apizaco.

Con fractura de fémur y heridas graves, fue rescatado por la Cruz Roja, pero el comunicado del Ayuntamiento, que tildó el hecho de “afortunado” por no ser “mortal”, dejó un mal sabor de boca. ¿A quién se le ocurre usar esa palabra frente a tal desgracia?

La tragedia, sin embargo, no dio tregua. Este domingo, en Teolocholco, la muerte tocó a un trabajador municipal. Kevin N., de apenas 19 años, él perdió la vida al caer del camión recolector donde trabajaba, en plena calle José María Morelos.

Fue un golpe en la cabeza, un traumatismo craneoencefálico severo, y el joven se fue sin que los paramédicos del CRUM pudieran hacer nada.

La Fiscalía ya investiga, pero la pregunta resuena: ¿hubo negligencia? Si Kevin era empleado formal, el Ayuntamiento de Teolocholco tendrá que responder con una indemnización.

Pero más allá del dinero, ¿dónde están las medidas de seguridad para estos trabajadores?, el de Apetatitlán y el de Teolocholco padecen las mismas condiciones e indolencias de sus autoridades y si me apuran hasta de los sindicatos que dicen representarlos.

Y mientras las familias lloran, otro caso sacude a nuestra entidad, es el caso del municipio de Ixtacuixtla, allá José N., de 63 años murió el 28 de junio en el Hospital General del IMSS tras ser baleado en un camino hacia Jilotepec.

Un disparo en el abdomen desencadenó un choque hipovulémico y lo que empezó como un reporte de lesiones se convirtió en un caso de homicidio, ahora en manos de la Unidad de Delitos de Alto Impacto. Sin detenidos ni móvil claro, la justicia parece, una vez más, un horizonte lejano.

Estos sucesos destapan una herida profunda: la precariedad laboral en los municipios tlaxcaltecas. En Apetatitlán e Ixtacuixtla, los trabajadores alzan la voz: ¿dónde está el seguro de vida, el seguro social, las garantías ante un siniestro?

El recuerdo de la policía de Apetatitlán, fallecida en servicio y cuyos hijos aún esperan el apoyo prometido, es un eco doloroso de esta realidad.

Angelo Gutiérrez fue el que prometió, eso es cierto, pero Azain Ávalos es la nueva autoridad y quien debe erogar el recurso, pues el dinero viene etiquetado, incluyendo esa partida y si no es así puede hacerse mediante una votación en Cabildo o a través de algún acuerdo.

En el gobierno todo se puede, hasta traer a Cumbia Kings al municipio que tiene más carencias que recursos, solo falta voluntad y una mejor manera de administrar los pocos recursos económicos que se tienen, y los poquitos que se generan.

Si hubo dinero suficiente para enlonar o colocar esa mega carpa en Apetatitlán, para traer esos grupos y bandas musicales, que no son baratos y hasta para dar de comer a tanta gente VIP, seguramente no habrá problema para pagarle a los hijos de esa mujer policía, como para pagar los gastos del operador del camión de basura, o para dotar de mejores condiciones a sus trabajadores del alcalde emergido del PAC.

Pero no todo es luto en Tlaxcala; la política también da de qué hablar. En el Partido Verde Ecologista, las cosas están que arden.

Muestra de ello es la diputada Soraya Bocardo Phillips que amagó con abandonar la bancada, frustrada por la falta de apoyo a sus iniciativas.

Sin embargo, Jaciel González y Maribel León, sus compañeros de partido, aseguran que no hay renuncia formal ni fractura en el grupo. ¿A quién creerle?

Lo cierto es que el PVEM local parece más ocupado en sus pleitos internos que en atender los problemas urgentes de Tlaxcala. Quizá previo al 2027 lo único que buscan es hacerse más visibles y venderse más caros

En este pequeño estado, donde las noticias corren como el viento, la tragedia, la negligencia y los dimes y diretes políticos nos recuerdan que hay mucho por hacer.

Mientras los trabajadores arriesgan la vida sin protección y la justicia avanza a paso lento, la política se pierde en sus propios laberintos.

Las tres de ley… 1- La Presea Miguel N. Lira recuperó su estatus y los legisladores un poco de credibilidad al volver a poner seriedad en ese análisis y eventual designación. Bien por esos 25 tlaxcaltecas.

2- El triunfo de Juan Luis Cruz Pérez, periodista de La Jornada y postulante de la UPET, fue celebrado por el grueso de la comunidad periodística, porque significa  la dignificación del gremio, que había dejado de participar en la búsqueda de una presea que había venido a menos.

3- A todos mis compañeros candidatos, un aplauso y mi profundo reconocimiento por haber sido considerados en tan alta responsabilidad. La democracia exige un ganador y en esta oportunidad le correspondió a nuestro colega Juan Luis Cruz Pérez.

Con la seriedad, intelecto y estatura moral que les caracteriza, nos toca acompañarle y aplaudirle el próximo 1 de julio, como seguramente él lo hubiera hecho por cualquiera de ustedes. ¡Felicidades a todos!