MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ/INNOMBRABLE
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La visa estadounidense se ha convertido, según la torcida imaginación de ciertos políticos mexicanos, en un reemplazo de la constancia de antecedentes no penales. Quien la conserva presume pureza y a quien se la retiran se le marca como sospechoso.

El caso de Andrés Manuel López Beltrán —Andy, el hijo del expresidente que heredó el nombre más cargado de la izquierda mexicana— ha puesto esa lógica al desnudo.

No se trata de defender al personaje. Porque ese junior insufrible ha cargado con señalamientos, impugnaciones y una trayectoria que, en más de una ocasión, ha opacado la imagen pública de su padre.

Sin mencionar que su base social es limitada, su proyección electoral se reduce a un distrito en Tabasco y su paso por la secretaría de Organización de Morena dejó más preguntas que certezas, pero el retiro de su visa no es un hecho administrativo aislado, es un mensaje dirigido, en realidad, contra el proceso de la Cuarta Transformación, contra Andrés Manuel López Obrador y, por extensión, contra el gobierno de Claudia Sheinbaum.

La derecha lo celebra con entusiasmo, pero basta ver quiénes son. Ahí saltan personajes como Alejandro Moreno Cárdenas o la propia Lilly Téllez que exhiben y presumen su acceso a territorio estadounidense como si se tratara de un certificado de honorabilidad.

Olvidan —o pretenden olvidar— que el hermano y el contador de Alito enfrentan exhibiciones públicas por delitos que nadie puede minimizar con seriedad. La defensa del líder priista es la de siempre: persecución política.

La misma que emplean cuando el fuero es lo único que los mantiene a flote, porque sin ese fuero hace mucho que serían inquilinos de algún penal. La visa, en ese esquema, funciona como un pasaporte de impunidad: la prueba de que se puede circular con dinero de dudosa procedencia mientras se señala al adversario.

No es la primera vez que Washington elige bando. Recordemos a Genaro García Luna, condecorado en su momento como adalid de la lucha antidrogas y hoy recluido en una prisión estadounidense justamente por estar hasta el tuetano vinculado a los cárteles.

Genaro García, el mismo que, en el sexenio de Calderón, entregó partes del país al narco y cobró por proteger a una de las facciones en disputa. Recuerdo esto solo para decirle a usted que los gringos no siempre combaten al crimen, a veces lo instrumentalizan y de eso varios paises han sido testigos y víctimas.

López Beltrán respondió con una carta a Donald Trump. Dice que no le preocupa perder el documento, pero, al igual que Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, busca una salida. El tono es desafiante, casi provocador.

Se presenta como defensor de la soberanía nacional frente a los “quita-visas” Marco Rubio y Christopher Landau y esa es una maniobra arriesgada. Si responde a una concertación desde Palacio Nacional, podría fortalecer la narrativa de resistencia, pero si es un movimiento autónomo, genera oleaje innecesario en una relación bilateral que Sheinbaum ha manejado con tiempos y palabras propias.

La presidenta ha sido clara: la cancelación de visas a personas políticamente expuestas tiene un sentido político más que de seguridad, porque no se aplica de manera pareja; no hay pruebas contundentes presentadas y quitar una visa no es casus belli. No se abrirá investigación por ese solo hecho, esa es una postura sobria.

El golpe no es solo contra Andy, es contra el proceso. Porque México y la 4T —junto con Brasil en su momento electoral— se mantienen como excepciones relativas en un continente bajo presión trumpista. El tono desbordado de López Beltrán puede servir mañana para decir que cualquier acusación es respuesta a su postura nacionalista: es un cálculo peligroso.

Mientras tanto, en otro frente, las comunidades de la bahía de Ohuira, mantienen firme su rechazo a la planta de amoníaco de Proman GPO. Después de cuatro reuniones con el gobierno federal, autorizaron conocer el plan integral, pero separaron los temas de infraestructura de los del proyecto petroquímico.

Exigen estudios técnicos independientes, comisiones de vigilancia ciudadana, instrumentos vinculantes y transparencia total; el plantón sigue: “Aquí no” permanece como postura comunitaria y eso es un recordatorio de que la soberanía también se defiende en el territorio, no solo en cartas dirigidas a Washington.

La visa no es constancia de honestidad, tampoco su ausencia es sentencia automática. Lo que está en juego es la capacidad de un gobierno de no dejarse arrastrar por provocaciones ni por defensas desmedidas.

Claudia Sheinbaum ha optado por la mesura, veremos si el resto de la clase política —incluyendo a quien hereda el apellido más simbólico de la izquierda— entiende que el verdadero terreno de disputa no es el sello de un pasaporte, sino la construcción de un proyecto que no necesite de legitimaciones externas para sostenerse

El espectáculo, como advirtió Landau, apenas comienza, pero no se dejen engañar querido lector, porque los creadores del Capitan America siempre ponen al gringo como el gran salvador de los indefensos y eso no deja de ser una mentirosa ficción, una ficción que desde Hollywood nos han vendido para abrazar al héroe vestido con los colores de los Estados Unidos sin cuestionarnos por qué deberíamos confiar en esa bandera y entregarle las llaves de nuestra casa. Seamos cautelosos con lo que sucede.

Las tres de ley… 1- En 2025 Estados Unidos le quitó la visa y sancionó al juez Brasileño Alexandre de Moraes por “persecución política” y “censura” contra Bolsonaro. Ahora Alejandro Moreno presenta una denuncia ante el Departamento de Estado contra consejeros del INE y cita expresamente ese caso como precedente para pedir el mismo castigo.

2- Mientras se queja de persecución en México, pide intervención extranjera. En entrevistas niega las acusaciones contra su hermano y el contador detenido, habla de “cacería” y “terrorismo judicial”, y al mismo tiempo entrega carpetas en Washington para que le sancionen a quienes le impiden llamar “narcopartido” a Morena.

3- Alito se jacta de conservar su acceso a Estados Unidos y se mofa de los políticos de Morena a los que se las retiraron. Sin embargo, es el primero en solicitar que el mismo instrumento se use contra instituciones y figuras mexicanas que lo incomodan. ¿Cuánto cuesta la patria para esta oposición?