MRH
Martin Rodriguez Hernandez/INNOMBRABLE
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Mientras en Tlaxcala se presume la retención de la Junta de Coordinación y Concertación Política (Jucopo) para el grupo partalentario de Morena, a nivel nacional la nota fue mayúscula para el movimiento, pero con el nombramiento de una mujer que sí fundó y trabajó por ese partido.

Dicho de otro modo, mientras en Tlaxcala se premia el arribismo de los Sánchez Anaya -que llegaron pocos meses antes de la elección para apoyar al Movimiento-, en la cúpula del senado se reconoció el trabajo de una política tlaxcalteca: fundadora e impulsora del morenismo real.

Todo lo que digo tiene que ver con la designación de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera como presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República. La hija de campesinos hoy ocupa un lugar que antes estuvo reservado para la clase pudiente.

Para quienes no lo recuerden, previo a la elección del 6 de junio del 2021, los grupos políticos se encontraban en el “chapulineo” total, uno de esos grupos es el que ahora tiene la vicegubernatura en Tlaxcala y lo encabeza Alfonso Sánchez Anaya.

El ex gobernador de la alternancia lo mismo escuchó a Lorena Cuéllar que a Anabell Ávalos, como es normal entre políticos, pero se sumó a los trabajos -y solo para la foto- meses antes de la elección, ya cuando las encuestas daban una amplia ventaja a Cuéllar Cisneros.

Sin embargo hoy esa familia tiene la Jucopo del Congreso estatal, la Secretaría de Insfraestructura (SI), la presidencia municipal de Chiautempan y muchos otros espacios que no se ganaron en labor de campo y que fueron entregados a personajes ajenos a la 4T, pero cercanos a ASA.

Por eso destaco lo que Ana Lilia Rivera Rivera ha logrado el día de ayer, porque desde el primer momento en el que Andrés Manuel López Obrador inició el Movimiento de Regeneración Nacional, en Tlaxcala ella reunió a mujeres y hombres identificados con ese pensamiento.

Sin dinero, sin cargo, con nada más que el discurso y unos volantes impresos en sus casas, ese ejercito en el que estaba Rivera Rivera caminó y convenció a los que serían el músculo electoral de AMLO en el 2018.

¿Y todo para qué?, al final la cosecha se la llevó Sánchez Anaya, que como todo buen político simuló y empezó a pelear el liderazgo en Tlaxcala. Todo sin haber invertido más que la renta de una oficina en Loma Bonita, Ocotlan, y de eso hay constancia.

Ayer, ante las figuras más representativas del país, que son muchos de los senadores, Ana Lilia Rivera Rivera recibió un justo reconocimiento a su labor como fundadora, impulsora y legisladora de Morena. Y créame que no se trata de un simple membrete.

Su rostro lo decía todo, sabe que llegó a donde ningún otro tlaxcalteca ha llegado y con eso pasará a la historia de la tierra del pan de maíz o tortilla; Su nombramiento no es menor, está encabezando una de las tribunas más importantes del país, con la connotación política que implica.

¿A dónde puede girar su vida política después de esta designación?: podría ser la reelección, en medios nacionales se habla de su eventual llegada al gabinete de Claudia Sheinbaum, incluso en su patria chica la ven como sucesora en la 4T. Lo que venga despues de esto será en ascenso.

La estafeta que la senadora tlaxcalteca tomó de manos del poblano Alejandro Armenta era codiciada por miembros de la oposición como Marybel Villegas, Bertha Alicia Caraveo y Cecilia Sánchez. Pero la mayoría la reunió nuestra paisana.

Quienes minimicen el nombramiento de la oriunda de Calpulalpan, deberían reconocer que personajes como German Martínez Cazares, ex presidente del PAN nacional, habló y avaló la capacidad y experiencia de la tlaxcalteca. Ojo, no es un morenista el que la celebra.

Es probable que el mayor reconocimiento a Rivera Rivera se le otorgué cuando se sepa que llegó a la presidencia aún teniendo en contra al camaleónico Ricardo Monreal, político al que el propio Obrador padeció y sigue padeciendo. Su grupo logró 26 votos lo que habla de una pelea real, pero Ana Lilia reunió 32 y con eso lo sepultó.

Es justo decir que esta presidencia jamás ha sido ocupada por ningún otro tlaxcalteca: entiéndase el caso de Martha Palafox, Adriana Dávila, Alfonso Sánchez Anaya, Joaquín Cisneros, Lorena Cuéllar, Joél Molina o Beatriz Paredes Rangel y mire que varios de ellos llevaban años en el ejercicio del poder.

Que el factor del “genero” jugó a favor de Rivera Rivera, es una falacia, Ana Lilia primero tuvo que derrotar en la negociación interna a otras contendientes.

Digno de observar es lo que dijo la vicecoordinadora del PAN, Kenia López, al condicionar su apoyo mientras no se dedique “sólo a obedecer al Presidente, que respeten el lugar, la autonomía, la independencia al Senado”.

No cree usted que si el presidente conserva una puntuación positiva, respecto a la calificación de su gobierno es justamente porque lleva a cabo lo que un amplio segmento de la población exige. Hacer lo correcto, no implica ser “oposición”, mucho menos si la oposición es irreflexiva.

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