Martín Rodríguez Hernández/INNOMBRABLE
Martín Rodríguez Hernández/INNOMBRABLE
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Este miércoles 1 de noviembre concluye su encargo como titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Isabel Maldonado Textle. Ocupará su lugar Arturo Lucio Salas Miguela, cuyo último empleo fue en el staff, como asesor especializado, del secretario de Finanzas del gobierno estatal, David Álvarez Ochoa.

Maldonado Textle tuvo un desempeño sobrio como auditora superior, lejos de los escándalos a los que ya nos tenía acostumbrados su antecesor Luciano Crispín Corona Gutiérrez.

Desde esa posición se ganó a pulso la crítica de tirios y troyanos, quienes lo acusaban de intimidar a los titulares de los entes fiscalizables, particularmente a los presidentes municipales.

Así que esa sobriedad de la funcionaria es de agradecer. La crítica no es a su desempeño, sino más bien al de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) al no haber avance alguno en la investigación de las denuncias penales presentadas por presuntos desvíos financieros desde los ayuntamientos, principalmente.

El destino de miles de millones de pesos no ha podido ser aclarado y es probable que nunca se sepa qué pasó en realidad.

Ese, paradójicamente, será el principal reto del nuevo auditor Arturo Lució Salas Miguela: dar seguimiento a las denuncias penales existentes para evitar la impunidad de funcionarios municipales, principalmente.

Los resultados de sus evaluaciones no dejan lugar a dudas de que fue el mejor calificado. Así lo dicen sus 73.2 puntos promedio del examen de oposición y la entrevista efectuada por especialistas y los propios legisladores locales.

Su perseguidora, Angélica Juárez Castillo, obtuvo 70.2 puntos, mientras que Sergio Pérez George fue el tercer lugar con 70 puntos.

Sin embargo, independientemente del resultado de su evaluación, Salas Miguela tiene frente a sí un reto mayúsculo: mostrar total independencia a su labor, sobre todo con respecto a la titular del Ejecutivo, al provenir de una de las oficinas gubernamentales más importantes de la administración pública, como lo es la Secretaría de Finanzas.

Es el pecado de origen, y ese origen será utilizado siempre para levantar cualquier tipo de sospecha y especulación, sobre todo cuando se trate de revisar el manejo de los recursos de las dependencias estatales.

Efectivamente, el reto del nuevo auditor superior será mostrar total independencia en sus responsabilidades, independiente de lo pulcro que pudo haber sido todo el proceso de selección realizado por el Congreso del Estado, y que fue defendido por el propio diputado perredista José Manuel Cambrón Soria, uno de los más férros críticos de la administración de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.

Lo dijo bien el legislador: el nuevo trabajo de Salas Miguela que inicia a partir de este 2 de noviembre, no tendrá que verse como un brazo inquisidor, sino como el de un órgano técnico que cumple una función muy específica al servicio de la transparencia y el manejo pulcro de los recursos económicos.

Nada de acuerdos “en lo obscurito” con alcaldes o con funcionarios públicos, y una forma de no hacerlo es dando seguimiento a las denuncias penales existentes en la PGJE. Evitar la impunidad, pues.

De entrada, ya se verá si cumple su compromiso con la implementación de un verdadero servicio civil de carrera en el OFS. Ese será el arranque de los trabajos en los que no exista el arreglo entre diputados y el nuevo auditor para aceptar recomendados.

Por lo pronto, el funcionario cuenta con el beneficio de la duda. Ya se verá si responde o no a las expectativas. Contáctame en [email protected] y también en [email protected]