Aquí, en este espacio, lo dijimos desde el pasado 5 de diciembre: Sonaba rimbombante el Acuerdo Estatal de Integridad y Civilidad Democrática que había anunciado el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández.
La pregunta que en ese entonces nos hicimos fue: ¿para qué la firma?, ¿para cumplir lo que debe cumplirse, es decir, cumplir con la ley? A eso están obligados los partidos políticos y las autoridades estatales. Se llama estado de derecho.
Lo que entonces sugerimos fue que debía cumplirse con la ley, simple y llanamente eso. El gobierno estatal debía, eso sí, dar garantía de imparcialidad y neutralidad, en la aplicación de los recursos públicos, algo en lo que no todos confían.
Y, por supuesto, tener voluntad política para castigar a aquellos funcionarios públicos que utilicen y desvíen recursos públicos para apoyar candidaturas.
Ya desde entonces los principales partidos políticos de oposición expresaban fuertes críticas al comportamiento de diversos funcionarios y advertían sobre intervenciones precisamente al inicio del proceso electoral local. Eso, de ninguna manera, daba un buen presagio de lo que vendría.
Parecía inútil el llamado a la firma de un Pacto de Civilidad, porque, además, se corría el riesgo de que uno, o dos, o tres partidos políticos no se sumaran a ese acuerdo y aún sumados solo ridiculizarían a sus respectivas instituciones. ¿Por qué exponerse a una posibilidad de tal tamaño?, nos preguntamos.
Y efectivamente, las dirigencias estatales de los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD) salieron al paso para rechazar la firma del Acuerdo, después dijeron que sí y al final a nadie le importó ni trascendió lo anunciado.
Que el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) haya salido a respaldar el Acuerdo tampoco tiene mayor importancia, considerando que es el partido en el gobierno. En la misma tesitura estarán el Partido del Trabajo (PT), el Verde e incluso Alianza Ciudadana (PAN) y Movimiento Ciudadano.
Pero el hecho de que la principal oposición en el estado no se hubiera apuntado desde el principio a ese Acuerdo significaba, nada menos y nada más, que éste nació muerto desde el inicio.
Y para más, el jueves de la semana pasada el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) aprobó los lineamientos para garantizar la imparcialidad, neutralidad y equidad en la contienda electoral, por parte de las personas servidoras públicas en el proceso electoral local 2023-2024, y los extraordinarios que devengan de éste, con lo cual quedó prohibido que las personas servidoras públicas que tengan bajo su responsabilidad recursos públicos los utilicen para influir en los procesos electorales.
En los lineamientos aprobados se establece que el gobierno del estado de Tlaxcala, los municipios, el Congreso local y las instituciones que integran la administración pública del ámbito local, así como cualquier otro ente público, deben abstenerse de promover a través de cualquier medio físico o virtual, a favor o en contra, de cualquier partido político, coalición o candidatura común, así como a las personas que participen en algún proceso político, precandidatas o candidatas, en cualquiera de sus portales institucionales o mediante el uso de mensajes, logotipos, emblemas, símbolos o imágenes que pudieran asociarles.
En pocas palabras; el acuerdo tuvo poco eco, menos impacto y para rematarlo, el gobierno estatal quedó exhibido, comenzando por su sesudo Secretario de Gobierno.
A nombre de quienes integramos este portal informativo, que usted ha puesto entre los de mayor influencia en Tlaxcala, aprovecho el presente texto para agradecer su preferencia, sus mensajes, correos y llamadas para hacerme llegar sus felicitaciones y comentarios, los recojo con la seriedad y el respeto que me merecen, para poder mejorar y continuar ofreciendo los contenidos que usted requiere.
El año que se fue, el que lo releva, y cualquier ritual que usted pudo realizar, no pueden hacer “magia”, el cambio de hábitos es lo que a usted y los suyos le permitirán combatir esos kilitos de más, concluir esa maestría, o cristalizar ese sueño que siempre deja usted para “mejor momento”. Por eso mi deseo de todo corazón es que en su vida haya cambios y que todos ellos repercutan positivamente en usted, en quienes lo aman y en quienes usted ama.
¡¡feliz año 2024!! y recuerde que si hay tiempo para dormir, también para correr… esos cachetes no se irán solos
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